Xiaoling en el Congreso

Por Nicolás Avellaneda

Cuando mi amiga Xiaoling Chang me llamó desde Pekín (odio a los cipayos que dicen “Beijing” como si todos fuéramos ingleses -puaj-, o chinos) para decirme que vendría por unos días a Buenos Aires a cubrir la visita oficial del presidente Xi Jinping, pensé que debía hacer una visita guiada al Congreso.

Así, al otro día de su arribo y luego de una cálida cena de bienvenida, le expliqué a qué sitios la llevaría. “Boca ser muy importante para Xiaoling”, dijo ella en su pésimo castellano. Le respondí que más importante era para mí pero que, además de a La Boca -Bombonera incluida- y a una tanguería, iríamos al Malba, al Tigre y al Congreso.

“Parlamento chino ser mucho más grande”, expresó mi amiga ni bien llegamos al histórico edificio de Rivadavia y Entre Ríos. Yo no quise contradecirla ni recordarle que sus diputados apenas se reúnen una vez por año. En cambio, destaqué la gran tarea que suelen desarrollar nuestros legisladores. Como era martes y estaban previstas varias reuniones de comisión, decidí que primero recorreríamos el Anexo A. En nuestra primera experiencia no nos fue del todo bien. “La reunión fue suspendida” nos anunció un empleado de la comisión de Deportes. Y agregó: es que el presidente salió a correr; los vice primero y segundo viajaron a Rusia a ver el Mundial y aún no pudieron volver porque los vuelos están saturados, y la secretaria está entrenando porque mañana tiene una final de jabalina”.

Xiaoling, sorprendida con nuestros congresistas.
Xiaoling apoya a nuestros congresistas.

Así, le sugerí a Xiaoling que fuéramos a la reunión de la Comisión de Seguridad. Se pasó para el miércoles que viene por razones de seguridad”, informó el vicepresidente primero del Cuerpo, único diputado presente en la sala. “Anoche asaltaron al presidente y esta mañana, cuando llegaba al Congreso, le robaron la cartera a una de las integrantes de la comisión”, argumentó el legislador. Entonces le propuse a mi amiga que fuéramos a presenciar la reunión de la Comisión de Energía.

Las puertas herméticamente cerradas del lugar donde estaba anunciado el encuentro, me hicieron presagiar un nuevo fracaso. Un empleado de seguridad me explicó el motivo: “el presidente estaba viniendo pero se quedó sin combustible en plena Panamericana. Así que por eso, y aprovechando que la mayoría de los diputados no tenían muchas energías, decidieron suspenderla para la semana que viene”.

Fue entonces que Xiaoling decidió expresarme lo que pensaba. Vos perdonar a Xiaoling, pero nada de esto pasar en Parlamento chino. Y eso que diputados nuestros ser más de tres mil…”, rezongó mi amiga. Tratando de reivindicarme y de reivindicar el honor de nuestros legisladores (por suerte, éstos ya habían recuperado su dignidad hace tiempo, al costo de 153 mil pesos mensuales -¡qué caras que están las cosas, y eso que no hay inflación!), le dije a Xiaoling: “ahora vas a ver lo que es una comisión seria”. Acto seguido, la invité a acompañarme a la reunión que, en minutos más, desarrollaría la Comisión de Turismo.

Sin embargo, en la sala de reuniones no había nadie, a excepción de un empleado de la comisión encargado de informar a los que llegaban. La reunión no se va a realizar -repetía el joven-. Pasa que el presidente se fue a La Angostura; el vice primero está en las Cataratas y la vice segunda aún no regresó de Cancún. Para colmo de males, el secretario se va este mediodía a un congreso que empieza pasado mañana en Ibiza”.

Pero yo estaba decidido a que Xiaoling presenciara una reunión de comisión. Y como la única que quedaba por reunirse era la Bicameral de Fiscalización de las Actividades y Organismos de Inteligencia, decidí que allí iríamos. Cuando finalmente pudimos ubicar las oficinas de la comisión, un sigiloso empleado entreabrió apenas la puerta y, tapándose el rostro con las solapas levantadas de su saco, me preguntó qué necesitaba.

Ante mi respuesta, carraspeó y en voz muy baja me dijo: “primero, ustedes no debieran estar acá porque este es un lugar secreto; segundo, las reuniones de la comisión también son secretas, por lo cual no puedo decirles dónde se hará la de hoy, ni si se hace; tercero, también son secretos los temas que se tratan, por lo cual nada puedo decirles acerca de ellos. Y, cuarto y principal: no le digan a nadie que hablaron conmigo porque yo también soy secreto”.

Mientras abandonábamos el Congreso, Xiaoling -que no sólo es china sino, sobre todo, muy inocente- expresó su pensamiento al respecto: “Xiaoling no creer que ausencias de diputados ser casualidad. Aquí haber problema gremial. Para Xiaoling, diputados argentinos necesitar aumento”.

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