«Voley, la final», las relaciones grupales bajo la lupa

Por Gabriela Composto (gabriela.elcafediario@gmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

Dos equipos universitarios juegan la final de vóley. Una historia los une. Y los separa. Algunos sufren, otros olvidan, otros no creen, otros miran para otro lado. ¿Hasta dónde son inocentes? ¿Qué son capaces de ocultar?

«Voley, la final» es una obra de teatro físico musical que originalmente fue estrenada en 2017, con una segunda temporada en 2018. En 2019 fue nominada como Mejor Musical OFF a los Premios Hugo Midón.

Tuvo dos primeras temporadas muy buenas, en donde fue elogiada tanto por la crítica como por el público. Por eso, no podía faltar una nueva temporada y regresaron de la mano de la misma dupla creativa, formada por Nicolás Manasseri y Fernanda Provenzano.

El elenco completo en el saludo final. Foto: @gacomposto.

Tercera temporada sacando a la luz un problema que se oculta

Esta producción responde al denominado teatro físico musical. Una red de vóley, coreografiados movimientos que simulan partidos, danza, canto y actuaciones, todo llevado a lo máximo, sin aliento entre una secuencia y otra. La puesta en escena es absolutamente novedosa y, teniendo en cuenta además que es una obra de teatro independiente, su valor es mayor.

El elenco brilla. Corre, salta, juega un partido mientras en cada rebote, se acerca a los micrófonos a cantar (¿cuándo toman aire?) y la historia los hace llevar algunas situaciones al límite de lo emocional. Ninguno desentona, todos se destacan. Rotan, ahora lo hace uno, después el otro.

Una puesta compleja desde todo lugar

Se cruzan el deporte con el punk rock, el sexo y las relaciones de cercanía (o no) que se tejen entre personas de un mismo equipo, y se intenta responder algunas cuestiones que van apareciendo, mientras la final deportiva se lleva a cabo.

¿Hasta dónde te conocés? ¿Hasta dónde sos capaz de llegar? ¿Y de ocultar? ¿Dónde está el límite? ¿Cruzarías el tuyo?

Una puesta diferente de teatro físico musical. Foto: Fiorella Romay – Prensa y promoción de la obra .

El Café Diario tuvo la oportunidad de ver la obra y conversar con Fernanda Provenzano sobre la experiencia de ser responsable de una puesta de este tipo.

Esta obra tuvo su primera temporada en 2017. ¿En ese momento, cómo se decidieron a hablar de un tema que recién se estaba sacando a la luz?

En 2017 se hablaba muy poco o había mucho miedo aún para salir a denunciar y a decir verdades respecto de temas de abuso o abuso en manada, etcétera. Nosotros decidimos abordar el tema con mucho respeto, y, también sabiendo que el arte muchas veces es reflejo de la sociedad, decidimos contar un poquito más allá de meramente una final y las presiones deportivas. Detrás de cada personaje, de cada jugador y jugadora se esconde una trama más profunda, que se va abordando y descubriendo poco a poco durante toda la obra.

¿Hicieron cambios en el guion para esta nueva temporada?

Hicimos muchísimos cambios en esta última temporada. No solamente de guion, sino desde lo coreográfico y, sobre todo, desde lo audiovisua,l que sumamos para hacer más contundente el relato de lo no dicho dentro de la trama. Cada temporada de «Voley, la final» tuvo nuevos detalles, nuevas apuestas. Y este año la renovamos para obtener cada vez más profundidad en lo escénico y más impacto desde lo visual.

Ellas. Foto: Fiorella Romay – Prensa y promoción de la obra.
Ellos. Foto: Fiorella Romay – Prensa y promoción de la obra.

¿Todos los actores estaban entrenados en teatro físico o tuvieron que realizar una preparación especial para llegar a este resultado?

Tanto los actores como las actrices del elenco 2022 tienen todos, por suerte, una buena preparación física dentro de lo que es el teatro musical. Pero, como la obra requiere una destreza física, casi deportiva, tuvimos también que entrenarlos muchísimo en los ensayos. Generar que los cuerpos tengan resistencia  y que las jugadas de vóley estén ensayadas, y con mucha destreza y precisión, como así también toda la parte coreográfica.

¿Cómo es dirigir una puesta tan compleja, que ocupa tantos frentes?

En esta tercera temporada la obra ya viene bastante aceitada, pero así y todo le seguimos encontrando sutilezas y riquezas para seguir exprimiendo la trama y lo que queremos contar. En «Voley, la final«, en particular, la dirección fue compleja, porque hay que atender lo teatral, lo corporal, lo deportivo, lo musical y la totalidad de la obra; tener un ojo bien afilado para que todo eso conjugue en armonía y nada quede suelto o al azar. Así que la tarea fue y es compleja, pero nos continúa dando satisfacción seguir dirigiéndola, aun con las funciones andando. Tanto lo que concierne a la dirección de actores y general, como así también a la dirección de movimiento y coreografías.

Gran trabajo físico y actoral de todo el elenco. Foto: Fiorella Romay – Prensa y promoción de la obra.

¿La idea de la historia surgió de algún evento en particular, vivencia de alguien cercano o se inspiraron en los diversos casos que fueron apareciendo en los medios?

El germen y la idea primera siempre fue hablar sobre el vóley y la final que se jugaban estas dos delegaciones universitarias, la diferencia de los sexos, esta cuestión bien patriarcal de lo binario, y lo complejo que es ello dentro de lo deportivo. Pero luego sumamos la trama que existe por detrás de la historia de estos chicos y chicas, no por vivencias en lo particular ni por casos conocidos, queríamos tratar el tema y teníamos dando vueltas algunas ideas para llevarlo a cabo. Simplemente creíamos que podíamos fusionar ambos temas y generar una mezcla interesante para contar lo que necesitábamos expresar.

¿Hay acercamiento de la gente para contarles experiencias similares? Y en ese caso, ¿qué expresan sobre cómo los atraviesa la obra?

La obra a lo largo de estas tres temporadas generó mucha «charla post función», el público se va conmovido y pensante, y siempre tenemos una frase casi como un lema que es «que se vayan con más preguntas que respuestas». Nos interesa que el público pueda irse a debatir, a compartir experiencias, o simplemente a hablar de la experiencia vivida en la obra. Porque prácticamente viven un partido de vóley con mucha fuerza, música punk rock, la puesta de luces que es muy fuerte también. La obra está llena de estímulos muy fuertes, y se remata con el shock de toda la trama por detrás, que a veces ha abierto camino a que cuenten experiencias o simplemente liberar nudos que tenemos atravesados.

«Voley, la final»

Ítaca Complejo Teatral

Humahuaca 4027

Martes a las 21.00

Entradas por Alternativa Teatral o en la boletería del teatro