Vélez Sarsfield con apoyo brasileño en la Copa Libertadores

Por Guillermo Tagliaferri (guilletaglia60@gmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

Vélez Sarsfield se apresta a jugar los partidos más importantes y trascendentes de esta década, enfrentando al poderoso Flamengo, por las semifinales de la Copa Libertadores. 

Para sorpresa de muchos, peor no para los implicados, el equipo argentino viene recibiendo en los últimos días el apoyo masivo de los hinchas de Fluminense, clásico rival de Flamengo, y con fuertes vínculos de amistad con el club de Liniers.

La relación afectiva entre los hinchas de Vélez y los torcedores de Fluminense nació casi de casualidad. Hace tres décadas, un grupo de argentinos veraneaba en las playas cariocas, luciendo camisetas con el modelo tricolor de El Fortín. Hinchas de Fluminense, que visten idénticos colores y de diseño similar, atraídos por esas casacas se acercaron para conversar con los visitantes. 

Y ese encuentro en Rio de Janeiro fue el germen de una hermandad que fue creciendo y fortaleciendo con el paso de los años. Tanto que es común ver camisetas y banderas de Vélez en las tribunas brasileñas que ocupa la hinchada de Fluminense. Y lo mismo ocurre en las canchas argentinas donde juega Vélez, cuyas tribunas lucen los colores de Fluminense.

Una pintada en Buenos Aires que refleja la amistad entre Vélez y Fluminense.

Otro reflejo de esta amistad se puede encontrar en pintadas en paredes de los barrios porteño de Liniers y carioca de Laranjeiras.

Una pared de Rio de Janeiro ratifica la unión entre el club brasileño y el argentino.

El convenio entre los clubes

Ese fuerte vínculo se extendió rápidamente a las instituciones y directivos, que incluyeron encuentros, cenas de camaradería y también firma de convenios. 

Hace unos años, en 2012 precisamente, aprovechando la participación de Vélez en Soccerex, la principal exposición global de marketing en el fútbol, cinco directivos, entre ellos el entonces presidente Miguel Calello, que viajaron a Río de Janeiro, también se hicieron tiempo para reunirse con los principales directivos de Fluminense.

Directivos de Vélez y Fluminense, en 2012, tras la firma del convenio. Foto: Prensa Vélez.

En esa reunión oficial allí firmaron acuerdos de colaboración conjunta, intercambio de experiencias, realización de eventos compartidos, divulgación de los valores de ambas instituciones y otras iniciativas tendientes a profundizar los lazos de empatía, cordialidad y amistad entre ambas instituciones.

Aquel cónclave tuvo como sede el Estadio Laranjeiras, casa de Fluminense, y escenario del primer partido de la historia de la selección brasileña.

Las hinchadas también

Además de los hinchas comunes, la amistad incluye a las barras, Sobranada y Young Flu, y La Pandilla, cada vez que el equipo carioca juega en Buenos Aires, y de igual manera si El Fortín se presenta en Brasil, tienen la costumbre de compartir asado previo, tribuna y aliento. Lo mismo ocurrió en el Mundial disputado en Brasil en 2014, donde hasta la clásica rivalidad de las dos potencias futbolísticas de Sudamérica quedó de lado y prevaleció la cordialidad. 

Bandera de Vélez en plena tribuna de Fluminense en un partido del campeonato de Brasil.

Las palabras de una figura de Fluminense

Felipe Melo, uno de los jugadores destacados del actual plantel de Fluminense, realizó declaraciones dando su apoyo a Vélez y ratificando la afinidad entre ambos clubes. El defensor, de 39 años, y con paso por varios clubes de su país y de Europa y por la Selección de Brasil -jugó el Mundial Sudáfrica 2010- declaró en D Sports: «Fluminense y Vélez son hermanos. A Flamengo le gusta jugar al fútbol, es el mejor de Sudamérica. Cuando no tiene el balón se siente incómodo y hay que correr el doble y sacarselo«. 

Curiosamente, pese a sus reiteradas participaciones en los torneos continentales, Fluminense y Vélez nunca se enfrentaron oficialmente. Fueron los colores en común, el motivo de una amistad que se prolonga y mantiene. Y el miércoles 7 de septiembre volverán a confraternizar en calles y bares de Rio de Janeiro y más tarde en el mítico estadio Maracaná.