Un viaje hacia la felicidad a bordo de un Mehari

Por Patricia Sobrino (www.instagram.com/turmia.ok)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

Laura Ferri nació en Necochea y durante varios años de su vida trabajó en equipos psicopedagógicos de escuelas bonaerenses. En 2006 decidió comprar un autito económico para viajar desde su ciudad hacia Mar del Plata, donde estaba estudiando otra carrera. En 2009 y 2010 estuvo muy enferma y fue entonces que tomó la firme determinación de ser feliz. En esa etapa, el auto y los viajes constituyeron una parte importante de la terapia. 

«Quería irme más lejos, pero el trabajo no me permitía ser dueña de mi tiempo, así que renuncié, a los 50 años, y sin saber de qué iba a vivir«. En 2012 escribió su primer libro «Aventuras en Mehari», un auténtico desafío, ya que no era escritora. Paralelamente abrió un perfil en Facebook y comenzó a publicar tímidamente las primeras historias de sus viajes. De todo esto habló con El Café Diario.

En busca de la felicidad

¿Por qué un Mehari?
En Necochea siempre hubo bastantes de estos autos (actualmente quedan unos 300) y como siempre me habían gustado, decidí orientar mi búsqueda por ese lado. Estuve todo diciembre, enero y parte de febrero del año siguiente abocada a esa tarea, pero finalmente desistí, ya que el coche que estaba bien de papeles, estaba mal de mecánica. En esa época desconocía que el Mehari es un auto fácil de arreglar y sus repuestos son bastante baratos.
¿Cómo fue que finalmente llegó el Mehari?
Pasado un tiempo, el almacenero del barrio me consultó si ya había comprado «esa porquería que andaba buscando» y me comentó que a la vuelta había uno en venta, fui al lugar y al ver el Citroen modelo 73 con techo de lona, dije: «Ese es mi Mehari» y lo compré. Fue un amor a primera vista. Su dueña lo había recibido como regalo y la decisión de deshacerse del auto era simplemente porque no le gustaba, a pesar de que, en las mañanas frías, era el único coche de la cuadra que arrancaba rápidamente.
¿Por qué el auto se llama Revo?
La primera vez lo vi de atrás, tenía los colores de la revolución, rojo y negro, por eso lo bauticé Revo, el revolucionario.

A bordo del famoso Mehari, Laura llegó a Jujuy. Foto: cuenta de FB Aventuras en MEHARI.

¿Cómo surgió la idea de salir a recorrer las rutas con Revo?
Como era un auto original con todos sus papeles en regla, le hice algunos arreglos y en diciembre de 2007 decidí llevar adelante un proyecto que nunca antes había planeado, deseado, ni tan siquiera soñado: surcar los caminos en un auto viejo; y desde entonces no paré más. 

4 países en 400 días

Durante 2015 y 2016 Laura hizo algunos viajes de dos o tres meses, y un gran viaje que duró más de un año, durante el cual recorrió algunos tramos de la Ruta 40 visitando varias provincias argentinas. También salió del país: fue cuatro veces a Uruguay, dos veces a Chile, Bolivia y Perú. Al terminar dicha aventura, escribió su segundo libro, «Sola y en un auto viejo», dividido en 65 capítulos, donde relata en forma cronológica las experiencias y sentimientos vividos durante 400 días de viaje.

Laura en Machu Pichu. Foto: cuenta de FB Aventuras en MEHARI.

¿En alguno de los viajes tuvo alguna mala experiencia?
En 14 años, casi 15 que van a cumplirse en diciembre, jamás me pasó nada malo. Yo duermo en mi auto, tengo mi cocina, Revo es como una pequeña casa rodante. Por supuesto que he tenido muchos inconvenientes, muchas roturas del auto, pero todo se arregla.

La nueva integrante de la aventura

En 2019 Laura consiguió jubilarse y realizó un viaje a Salta, más precisamente a Iruya y San Isidro, en busca de un lugar bello y muy tranquilo para escribir. Ahí conoció a su actual compañera de viajes: Olga Bonardo, oriunda de Gobernador Crespo, Santa Fe. «La vida la puso ahí. Cómo el Revo, ella apareció en mi vida. No fue planeado, ahí estaba, y quería subir al Revo y viajar»», comenta emocionada Laura. 

En su primer viaje juntas, Laura y Olga prácticamente dieron la vuelta a Argentina: desde Jujuy a Ushuaia transitando la ruta 40, y regresando por la ruta 3.

Una nueva perspectiva de la vida

Sus travesías por las rutas y por la vida, le enseñaron a Laura que siempre hay una solución para todo y que la felicidad está dentro de cada uno. Esa sabiduría se la debe a Revo, el famoso Mehari, a viajar, y también a haber llegado a un punto de no tener más sueños ni objetivos. «En cada viaje iba aprendiendo más del mundo, de las personas y de mí misma» comenta Laura, quien, cuando se propuso cambiar su forma de vivir, pensaba que la felicidad estaba afuera.
¿Cuáles fueron las enseñanzas de los viajes?
La experiencia de viajar me demostró que ser feliz no es estar en la cima, ni tener muchas cosas materiales, ni dinero, sino tener la calma para enfrentar las adversidades de la vida y la voluntad para aceptar las cosas como son. No basta con tener un sueño. Hay que disponerse a concretarlo y eso implica un trabajo diario de planificación, dedicación, mucho compromiso, determinación y fortaleza para afrontar las frustraciones y retrocesos.
¿Si tuviera que dejar un mensaje, cuál sería?
Lo único que quiero es que la gente comprenda, si es que está en su momento de comprenderlo, que sí se puede ser feliz. Que no son las cosas, ni las personas, ni las situaciones; sino que son las decisiones que cada uno toma lo que lleva a la felicidad.

Quienes deseen seguir las travesías de Laura y Olga con Revo, lo pueden hacer desde sus redes sociales de Instagram, Facebook y Youtube.