Daiana Tarifeño: «Tenemos que tirar todas juntas para que el fútbol femenino siga creciendo»

Por Guillermo Tagliaferri (guilletaglia60@gmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

El club Luna Park, de Bariloche, con Daiana Tarifeño como principal referente, se convirtió en la gran revelación de la primera edición de la Copa Federal de fútbol femenino, organizada por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). De los ocho equipos representantes de las Liga del Interior, las patagónicas fueron las únicas que superaron a un rival de Primera A. Así avanzaron a cuartos de final, donde cayeron ajustadamente.

Empataron con El Porvenir 1 a 1 y en el desempate por penales ganaron 4 a 2. El siguiente rival fue Rosario Central y Luna Park perdió 1 a 0, pero jugando de igual a igual y con varias oportunidades de gol. 

Luna Park de Bariloche cumplió una meritoria actuación en la Copa Federal. (Foto: AFA).

Arquera improvisada

Daiana Tarifeño, referente del club de Bariloche, no sólo se lució dentro del terreno de juego y también afuera como líder, sino que protagonizó una curiosa anécdota: ante Rosario Central fue la arquera –su puesto original es defensora- ya que la titular estaba lesionada y no trajeron suplente. 

«No soy arquera, yo juego de número 2. Me puse los guantes de corajuda, ante la necesidad me mandé sin dudarlo. Ni siquiera venía entrenando en el arco. En futsal había atajado en algún que otro partido también por una urgencia», le cuenta Tarifeño a El Café Diario

¿Cómo vivieron esta experiencia de jugar la Copa Federal en Buenos Aires y en el predio de la AFA en Ezeiza?

Fue tremendo, una experiencia inolvidable. Viajamos con muchas ansias y nervios, pero sabiendo que íbamos a pelearla con todo. Con nuestro lema que es garra y corazón. Estábamos convencidas que no se la íbamos a hacer fácil a ningún rival. Ese nerviosismo del principio desapareció después de la primera charla técnica. Fuimos con todo, nos comprometimos. 

¿Qué les pareció el predio de AFA?

En el primer partido, contra El Porvenir, con la ansiedad quizás no lo disfrutamos tanto. En el siguiente con Rosario Central, sí. De hecho, en la cancha de al lado estaban jugando Boca-Independiente y era inevitable en los momentos de interrupción de nuestro partido darnos vuelta y mirar a las tremendas jugadoras profesionales que teníamos tan cerca. Fue un sueño hecho realidad, no cualquiera juega en ese lugar. Nos preguntábamos: ¿esto nos está pasando a nosotras?

Luna Park es un club humilde, ¿cómo se manejaron con los gastos para venir a Buenos Aires?

El micro y la estadía estuvo a cargo de AFA, pero tuvimos que costearnos el costo de los alimentos y de la indumentaria. Organizamos rifas para cubrir los gastos. En Bariloche jugamos más futsal que fútbol once, por eso el plantel es más chico. Tuvimos que conseguir más camisetas. Fue luchar contrarreloj para tener todo. 

A propósito de las camisetas, ¿qué pasó antes de jugar con Rosario Central?

Por cábala usamos la misma de color blanco con que ganamos la final, en Puerto Madryn, de la Zona Patagonia y la clasificación a la Copa Federal. Como Rosario Central es azul y amarillo, no iba a haber problemas. Pero justo ese día, las rosarinas eligieron usar la suplente, de color blanco. Tuve una pequeña discusión, les expliqué que teníamos apenas dos juegos de camisetas. Hasta sugirieron que usáramos pecheras. Me sentí mal en ese momento, pero finalmente se solucionó. 

Después, en la cancha, hicieron un buen partido.

Sí, y terminamos con un sabor amargo porque nos dolió la derrota. Pero felices porque luchamos con todo. Sé que los arbitrajes nunca son perfectos y recalco una falla en la jugada que nuestra 9 hace un gol y le cobraron offside, pero salió en la misma línea que la defensora de Rosario. 

Y en la fecha anterior fueron el único equipo del interior que no perdió. La mayoría no sólo perdió, sino que además fueron goleados ampliamente. 

Destaco el entusiasmo con que todos los equipos del interior encararon esta Copa. Y nos emocionó el recibimiento que nos hicieron en el hotel cuando volvimos de ganarle a El Porvenir: formaron un pasillo enorme y nos aplaudieron mientras íbamos entrando. Son cosas que jamás vivimos. 

Contacto de Selección  

Otro hecho importante habrá sido cuando el cuerpo técnico de la Selección Argentina se acercó a hablar con ustedes, ¿no?

Tremendo. Nos dijeron que estaban gratamente sorprendidos con nuestro estado físico y con el potencial que vieron en el equipo. Nuestra preparadora física hizo un laburo bárbaro. Tuvimos poco tiempo de preparación y por ahí nuestro miedo era ver si íbamos poder competir contra jugadoras profesionales, y lo hicimos sin problemas. Fue otro motivo de orgullo.

Aunque es jugadora de campo, ante Rosario Central, Tarifeño se animó y ocupó el arco. (Foto: Facebook).

Daiana y todas sus compañeras no cobran un peso por jugar al fútbol. Son amateurs y juegan por pasión y amor al deporte. Ella trabaja como moza en el restaurante de la Escuela de Esquí del Cerro Catedral. En los ratos libres, de lunes a viernes, cuando se acerca una competencia, entrena junto a sus compañeras, buscando la forma de combinar horarios y, a veces, hasta escenarios acordes. La fractura de tobillo que sufriera en el inicio de la pandemia, quedó atrás y la futbolista retornó a su nivel. 

¿Qué podés contar del Club Luna Park?

Las Lunáticas, como nos conocemos, llevamos once años jugando juntas en este club y ya veníamos haciéndolo desde hacía dos años. Eso nos fortalece a la hora de jugar los partidos. Algunas referentes se fueron alejando, por cumplir otros objetivos. El club también tiene fútbol masculino. Siempre hacemos todo a pulmón, somos un club humilde. 

Las Tarifeño, hermanas de la vida y del fútbol  

Compartís equipo con tu hermana Iris.  

Estuvimos toda la vida juntas, luchamos juntas. Jugar con ella es lo más hermoso que me podía pasar. Nos contenemos mucho entre las dos. Si bien tengo un gran afecto por todas mis compañeras, por Iris tengo un afecto particular. Una sola vez jugamos en contra, yo defensora, áspera, y ella delantera.

Iris y Daiana Tarifeño, hermanas y compañeras de equipo en Luna Park.
(Foto: Facebook)

¿Con que dificultades chocan en Bariloche para desarrollar su actividad?

En una época nos costaba encontrar rivales, tuvimos que jugar contra los equipos masculinos de Luna Park. Para competir viajábamos a otras ciudades de la Patagonia y siempre ganamos todos los torneos y nos aplaudieron. Hoy tenemos dos Ligas y el nivel de las jugadoras es alto, el fútbol femenino en Bariloche está creciendo mucho.

¿Cómo se arreglan con la cancha?

El tema de conseguir cancha es otro problema, muchas veces debemos pelear para que nos presten el Estadio Municipal. En Luna Park tenemos un terreno, por ahora sólo tierra, y estamos trabajando, ya tenemos los planos. Es mucho esfuerzo y se va haciendo a paso de tortuga. 

Esta participación meritoria en la Copa Federal seguramente las impulsará a nuevos desafíos y a mantenerse, ¿verdad?

Seguro, nos abre un montón de puertas. Nos conocieron y sentimos el afecto. Esperemos que ahora vengan sponsors para ayudarnos. De mi parte, voy a seguir luchando por el fútbol femenino, para que siga creciendo y no sólo en Luna Park. Tenemos que tirar todas juntas para el mismo lado.