«Siesta», la historia de una valiente campesina

Por Guillermo Tagliaferri (guilletaglia60@gmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com

«Siesta«, obra teatral que mezcla emoción, sentimientos, belleza poética y metáforas, refleja la historia real de Sandra Elizabeth Eli Juárez, campesina que perdió su vida en su lucha por frenar la tala del monte santiagueño. Sus convicciones, sus creencias, su defensa por la vida y su hábitat, su negativa a la tala indiscriminada y destrucción de la forestación de su pueblo.

En marzo de 2010, Eli Juárez, una simple y abnegada mujer campesina de 33 años, murió víctima de un paro cardíaco, frente a las topadoras que intentaban arrasar con el monte donde vivía junto a su familia (su esposo y sus dos hijos) y su comunidad, criando cabras y respetando la naturaleza, en San Nicolás, a 60 kilómetros de la capital de Santiago del Estero.

La propuesta teatral de «Siesta» intenta acercarse a ese mundo de sueños pequeños. Transita entre lo documental, lo anecdótico y lo emotivo. La obra es sintetizada en un largo monólogo de la protagonista -una destacada interpretación de Samantha Cairo Kanashiro, quien despliega profundidad en sus expresiones, gestos, frases y movimientos- que desanda su vida en el momento de su muerte, y en la narración de Doña Julia -interpretada por Silvia Andorno, que es también la directora de la obra- transmisora de saberes y conocedora de los hechos.

Un símbolo de la lucha campesina

«Siesta«, escrita por Nerio Tello, se apoya en el drama humano de una mujer simple que muere, sin saber ni querer, defendiendo su pequeño espacio y se convierte, a pesar de ella, en un símbolo del campesinado.

La historia de Eli Juárez expresa otras historias de luchas y resistencias. La de la mujer que defiende su espacio, su cuerpo y sabe que sólo le resta luchar. De alguna manera, sintetiza la resistencia de un pueblo que despierta de esa siesta ancestral inducida por el sometimiento histórico.

Samantha, alias Ely

Samantha Cairo Kanashiro, nacida en la ciudad peruana de Huancayo en 1994, empezó a actuar desde muy pequeña, con apenas 8 años. Al finalizar la educación media, ingresó a Ergo Camaleón, un reconocido elenco de su ciudad, que le permitió recorrer diversas ciudades de su país llevando el teatro a escuelas de bajos recursos con el apoyo del Ministerio de Cultura.

A los 23 años, viajó a Buenos Aires en busca de una formación académica. Estudió con Betiana Blum y Eduardo Ruderman, con quien estudió tres años y participó en «Carne picada«, obra escrita y dirigida por él.

En lo actoral, transita distintos géneros en su camino a la versatilidad: el absurdo con «Las tremendas aventuras de la capitana gazpacho» de Gerardo Mancebo del Castillo; la comedia con «Vengo por el aviso» de Marc Camoletti; el drama, e incluso, como cuenta cuentos.

Samantha Cairo Kanashiro, en el papel de Ely Juárez. 

Tras una de las funciones, la artista peruana charló con El Café Diario

¿Qué fue lo que más le impactó del texto de «Siesta»?

Creo que su carácter, un poco mágico. El texto atrapa porque tiene algo que pocas veces se ve, que realmente se percibe al monte, al agua, a la naturaleza como entes vivos. Se trata de valorar eso, recapitularlo y mostrarlo y eso me parece importantísimo. 

Es una historia fuerte y real, pero casi desconocida.

Sí, es un hecho no muy difundido, no hay mayor información. Es un caso de muchos, de personas que mueren defendiendo lo que es suyo, no sólo su idiosincrasia sino también su territorio geográfico: su monte, sus chacras, su área donde viven.

¿Investigó la historia y la vida de Eli Juárez para interpretar tu papel?

Sí, claro. De por sí, también el autor, Nerio Tello, investigó y me aportó información de primera mano. Lo que hicimos fue convertir esa información en modo artístico y no tan documental. Buscando, justamente, lo artístico y darle elementos que disparen cosas al espectador.

La ambientación del escenario, pequeño pero convincente, y la interpretación actoral ayuda a sentirse inmerso en el ambiente donde se desarrolló esta historia.

Se trabajó mucho en el entorno. Se buscó reflejar el calor y la pesadez. Uno no está acostumbrado a ese verano tan intenso como el de Santiago del Estero. Imagináte lo que es un verano sin agua con esas temperaturas tan altas. 

Expresividad en frases, gestos y movimientos brinda Cairo Kanashiro.

Ese destrato y abuso hacia los pueblos originarios y autóctonos, en el caso de esta obra, se dio en el monte santiagueño, pero se repite en todo Latinoamérica.

Claro. Es una realidad que Latinoamérica no dialoga con sus comunidades, que son más grandes que en otras partes del mundo. Estaría bueno dialogar y tratar de conocer. Eso nos haría ser más abiertos y poder entender y respetar.

¿Qué repercusión nota en el público que viene a ver la obra?

Por lo menos hasta ahora, gusta. Por el hecho que la puesta sea minimalista, no tan grafica, sino que dispare, con movimientos y acciones, cosas. Veo que están valorando eso. Y obviamente la puesta en escena y el guión.  

Doña Julia actúa y también dirige 

Silvia Andorno, actriz y directora de «Siesta«, es porteña y trabajadora teatral abocada a la Dirección Escénica. A los 10 años ingresó en el Instituto Vocacional de Arte, luego en la adolescencia con Cristina O’Connor en la Escuela de Raúl Serrano; y posteriormente, con Agustín Alezzo. Además, se formó con Orlando Acosta, Beatriz Mattar, Alfredo Devita, y en la dirección escénica, con los maestros Daniel Veronese y Nerio Tello.

En el ámbito teatral, es múltiple: se desempeña en actuación, asistencia de dirección, producción, confección de vestuario, escenografía, dramaturgia, y dirección escénica. Entre sus obras dirigidas más destacadas figuran: «Anita en la palabra de la abuela» y «El nombre«, en funciones para escuelas. Es integrante de la Comisión de Cultura de APDEA (Asociación de Profesionales de la Dirección Escénica).

“Siesta”

Jueves a las 21

Espacio Tole Tole

Pasteur 683, CABA

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