La reforma laboral y el acuerdo con el FMI

Por Dr. Sergio Omar Rodríguez (sergio_rodriguez4@hotmail.com)

Edición: Bia Viteri (viteri.bia@gmail.com)

El principio de entendimiento por la renegociación de la deuda externa del Gobierno Nacional con el Fondo Monetario Internacional (FMI) fue la noticia destacada del 28 de enero, hace apenas unos días. Entre las presuntas ventajas del acuerdo, primero el Presidente Alberto Fernández y luego el ministro de Economía confirmaron que no será necesario practicar una reforma laboral.

El ministro Martín Guzmán, acompañado del jefe de Gabinete de Ministros, Juan Luis Manzur, durante una conferencia de prensa anunció el acuerdo con el organismo, destilando una serie de detalles que encierran la esencia de su cumplimiento.

¿Acaso puede un organismo internacional entrometerse en las relaciones jurídicas privadas entre trabajadores y empleadores de un estado soberano? Parecería ser que para algunos sectores de la sociedad, sí.

¿Acaso puede un organismo internacional entrometerse en las relaciones jurídicas privadas entre trabajadores y empleadores de un estado soberano?

La instalación del tema en la sociedad

Ciertamente, la pandemia en la Argentina, como en todas partes, ha causado daños en la economía y, por supuesto, ha hecho más complejo el mundo del trabajo.

Esto, sumado al clima electoral, generó el caldo de cultivo para que ciertos exponentes de la oposición al gobierno del Frente de Todos formulasen la idea de una reforma que implicaba la eliminación del sistema de indemnizaciones laborales.

Esta circunstancia puso en alerta a gran parte de la sociedad y a los movimientos sindicales, atentos a la regresividad del modelo propuesto, conocido como Mochila Argentina.

Finalmente, las elecciones culminaron y, con ellas, cierta parsimonia en la propuesta de estas ideas poco felices para los sectores trabajadores.

Una reforma laboral sería un error

La reforma laboral es un error técnico y político que no soluciona los problemas sociales de Argentina.

Pensar e instalar la creencia de que una reforma laboral soluciona los problemas sociales de la República Argentina, es una falacia.

Para empezar, sus problemas económicos son multicausales; es decir, comprenden elementos sociales, económicos, culturales e impositivos. Pretender solucionarlos modificando sólo uno de los focos causales, no sólo no solucionará la falta de empleo, sino que además afectará a los trabajadores, que son la mayoría de los sujetos que integran la sociedad.

Por tanto, la reforma a las indemnizaciones o cualquier otro tipo de reforma regresiva en materia de derechos laborales, no cuadraría en solución alguna a la inestabilidad económica ni mucho menos a la falta de empleo.

No cabe duda que reformar la Ley de Contrato de Trabajo es un error técnico, pero no se agota en ello. También es un error político. El Fondo Monetario Internacional no debería inmiscuirse en las normas de orden público de un Estado.

El Fondo Monetario Internacional no debería inmiscuirse en las normas de orden público de un Estado.

El problema de la Argentina tiene una raigambre más netamente impositiva, siendo que la falta de empleo se relaciona por los altos costos que tiene, por ejemplo, una pyme para iniciar un proyecto.

Al empresario que apuesta a la producción, al crecimiento y las ganancias no lo condiciona un régimen extintivo (donde tiene la libertad de contratar cuenta con un período de prueba para probar al trabajador, un régimen disciplinario y facultades de orden y dirección), sino más bien el costo mensual que representa tener registrado adecuadamente al trabajador.

No sólo ello. Las cargas impositivas generales también son otro foco de cuestión que encarece el costo de producción, y eso, en gran manera, hace poco rentable sus condiciones de inversión en nuevas relaciones laborales.

El acierto del acuerdo con el FMI

Reforma laboral y FMI.

Lo importante, en realidad, es que el principio de entendimiento entre la República Argentina y el Fondo Monetario Internacional, en sus cláusulas de ajuste, no obliga al país a incurrir en una reforma laboral.

Por fuera del razonamiento técnico, que refiere a un problema de empleo relacionado con multicausalidades, era inviable una reforma. Sin embargo, esta determinación política de no necesariedad para practicar una reforma laboral es un condimento no despreciable en el marco del contexto que se quiso cultivar en los tiempos de campaña política de las elecciones legislativas.