Realidad paralela

Por Sergio Omar Rodríguez.
Abogado Laboralista, docente y escritor

Alberto Fernández, presidente de la nación, publicó una carta en la que, entre otros autobombos de su gestión enmarcada en estadísticas, se jacta de la baja del desempleo, el cual según estadísticas oficiales se posicionó en el 7.1%.

Al observar a los políticos cuando se encuentran en el poder, uno se llega a interrogar acerca de la realidad en la que viven. Los políticos argentinos, a pesar de argüir que «caminan la calle», «visitan los barrios» y sueltan más frases electoralistas, no parecen vivir en la misma realidad que padece el pueblo.

Su falta de oficio y la demagogia de su retórica contribuye a que la gente descrea que la solución de los problemas va a llegar a través de sus decisiones.

Son ellos mismos quienes alimentan obscenamente los discursos en favor de la grieta, o lo que es peor, pregonan de la boca para fuera ser anti grieta y/o dialoguistas, mientras en verdad agrietan a las argentinas y a los argentinos con sus actos.

La clase política en la Argentina parece no entender que el trabajador en relación de dependencia tiene que llegar a fin de mes y que tiene que tener un nivel adquisitivo que le permita planificar un proyecto de vida.

Los salarios han sido pulverizados en la última década. La plata pierde valor y la cultura del trabajo va desangrándose frente al asistencialismo tan malo e insuficiente como necesario por la coyuntura.

Alberto Fernández, su gabinete y sus asesores, confunden calidad con cantidad. ¿De que sirve tener 7.1% de desocupación si la mayoría de los trabajadores no llegan a fin de mes? ¿Trabajan para la estadística?

¿Sabrá el Gobierno qué universo de trabajadores se toma para elaborar dicha estadística? ¿Tiene idea el Gobierno cuánto le rinde a un trabajador de la construcción, de comercio o metalúrgico un sueldo a 30 días?

En suma, hasta que los políticos dejen de trabajar para ponderar estadísticas (que vaya a saber uno qué criterios subjetivos utilizan para ello) no se va a mejorar la calidad de vida de las trabajadoras y los trabajadores.

Mientras «changuear», «emprender informalmente» y «rebuscársela» sean acciones más rentables en el tiempo que un trabajo estable, nuevas decepciones esperan en detrimento del fomento de la cultura laboral

El 7.1% de la desocupación no sirve de nada porque han perdido la perspectiva de fondo.