Qatar, Messi y el 8

Por Roberto Martínez
Director

Este 18 de diciembre se va a cerrar una suerte de círculo virtuoso que comenzó 27 años, 7 meses y 19 días antes, en el mismo lugar. Qatar. Con exactitud, el 28 de abril de 1995, cuando la selección argentina juvenil dirigida por José Néstor Pekerman se consagró como equipo Campeón del Mundo tras vencer (2-1) a Brasil después de 16 años de sinsabores y algún que otro papelón en el ámbito internacional.

El número 8, que en Qatar -como en China-, representa la fortuna, la riqueza, el buen augurio y el infinito, está presente en ambas fechas señaladas. También en el logo del Mundial 2022. No por nada han sido precisamente 8 los estadios que Qatar mandó construir para albergar su Copa del Mundo. Y Argentina, que hace 8 años estuvo a punto de coronarse campeona del mundo en Brasil 2014, vuelve a estar a un paso nada más de volver a consagrarse (como en 1978 y 1986) en una tierra que es santa para sus intereses.

Mientras Japón, el país del sol naciente, acunó la leyenda de Diego Armando Maradona en 1979, Qatar, el país del sol poniente, asiste con asombro a la última gran aventura de Lionel Andrés Messi mientras lo proyecta a la eternidad.

Mantiene Messi su humildad. Lleva 15 años siendo el mejor futbolista del mundo sin ostentar su condición (es dato, no opinión). Le admiran mayores e infancias a nivel global. Su arte ha desarmado a sus (muy pocos ya) haters que quedaban vivos. Y rumbo a los 36 años se mueve en la cancha como un rockero que domina cualquier escenario sin que el tiempo logre erosionar su voz ni sus destrezas con la guitarra.

Reúne tanta cosa buena Leo alrededor suyo, que la mayor parte de los habitantes futboleros del planeta desean que gane la Copa del Mundo más por verle emocionarse e inmensamente feliz -y agradecerle su magia-, que por la felicidad propia de cada uno de ellos.

Es Messi el último diamante que sobrevive de la fábrica de sueños que comenzó a funcionar con Pekerman como orfebre, continuó con Hugo Tocalli, su asistente y su relevo en el cargo y que terminó con Francisco ‘Pancho’ Ferraro, el seleccionador que dirigió a Lionel en su primer gran impacto como crack total de la albiceleste: el Mundial Juvenil de Holanda 2005, hace 17 años (caramba, 1 más 7 es igual a 8).

A excepión del querido Alejandro Sabella, más comprendido y contenido como es debido por dirigentes como Julio Humberto Grondona y Claudio ‘Chiqui’ Tapia que por el resto de los entrenadores que tuvo en la selección argentina absoluta, Messi disfruta la que aparenta ser su Ópera Prima, acaso como no había podido gozar del resto de sus grandes hits.

Lionel, momentos después de que Argentina superara (3-0) a Croacia con otra actuación superlativa suya, ratificó que el de Qatar es su último Mundial. Todos quiséramos que fueran 8 pero se quedará en 5. La antesala de lo que será su adiós a la selección. Que será glorioso, pase lo que pase este domingo en la final. Porque mientras la selección que lidera busca serlo, él ya es infinito.