Prohibido olvidar a Gabriel Batistuta

Por Carlos Salgado

Cumple 50 años uno de los mayores idolos de la Seleccion Argentina de todos los tiempos: Gabriel Omar Batistuta. Máximo goleador de la albiceleste con 54 goles en 78 partidos hasta julio de 2016, cuando el ‘extraterrestre’ Lionel Messi,  logró superarle para convertirse en uno de los mayores goleadores de la historia del fútbol mundial. Lo de ‘extraterrestre’ es la forma en que Batistuta se refiere a Messi.

Sin embargo, mucho más que sus indudables virtudes goleadoras, lo que destaca en Gabriel Batistuta es su enorme sencillez. Hombre de pocas palabras, su lugar en el mundo está en su campo del norte santafesino, lejos de las luces del centro.

Hasta una estatua le hicieron en Florencia, donde vistió la camiseta de la Fiorentina, club que convirtió en su segundo hogar a base de goles. A raíz de las reiteradas infiltraciones a las que se sometió para superar sus lesiones crónicas de tobillos y poder jugar los partidos, ya retirado,  llegó a pedirle a sus médicos que le “cortaran las piernas” porque no podía tolerar unos dolores que le impedían hasta ir al baño para hacer sus necesidades.

Batistuta era un joven de 16 años que concurría al colegio industrial de su pueblo, que se divertía pescando con sus amigos, que soñaba con trabajar en un taller mecánico cuando el maestro Jorge Bernardo Griffa lo vio jugar un partido en su pueblo natal y le convenció para ir a practicar a Newell’s Old Boys de Rosario. Pensó que podría ser una buena salida laboral y que con probar, no perdía nada.

Gabriel Omar Batistuta, con la Copa América, abrazado por Claudio ‘Turco’ García.

En Newell’s se encontró con Marcelo Bielsa, quien le enseñó tanto de fútbol como de la vida, algo que siempre recuerda. Sus goles con el cuadro rojinegro lo llevaron a River Plate, donde no logró consolidarse, pero la etapa ratificó su tenacidad para sobrellevar los malos momentos. Daniel Passarella, entrenador del equipo de Núñez en ese entonces, no lo tenía en cuenta, pero Carlos Aimar lo pidió para Boca. Ningún riverplatense le echó de menos. Sus primeros seis meses en Boca fueron malos. Parecía que el taller mecánico de su pueblo volvía a aparecer en el futuro. Pero llegó el uruguayo Oscar Washington ‘Maestro’ Tabarez a dirigir a Boca, y Batistuta explotó. Goles y mas goles en aquel 1991. En pocos meses, debuta en la Seleccion de Alfio Basile e inmediatamente se consagra Campeón de América con Argentina, título que repetiría en 1993, protagonizando una recordada dupla ofensiva con Claudio Caniggia, que hizo historia.

Goles y más goles llamaron la atención del fútbol europeo, y allá fue El Rey León, a batir récords de goles en la Fiorentina, dejando la vida entera en cada jugada, lo que pagó años más tarde con creces y el enorme sufrimiento que siempre sobrellevó en silencio.

Batistuta disputó tres mundiales para Argentina, Estados Unidos 1994, Francia 1998 y Corea-Japón 2002. En el de 1994 tuvo un debut soñado junto a Diego Armando Maradona, y marcando tres goles en el debut contra Grecia. Marginado Maradona después de su dóping positivo, la eliminación posterior fue muy dura. Sin embargo, aseguró que el KO en la primera ronda de 2002 fue un golpe mayor, tremendo, pues “nada había sido dejado al azar y el equipo estaba muy afilado, pero el fútbol también tiene cosas inexplicables”.

Tan poco le gustaban las entrevistas y la notoriedad personal, que declaraba que no le gustaba el fútbol para que la prensa le dejase tranquilo.
Cuando se retiró decidió vivir durante unos años en Australia con el objetivo de encontrar una mejor calidad de vida para su familia y para él. Allá disfrutó el anonimato. Su fama como ídolo futbolístico parecía inexistente porque nadie le conocía como tal. Un día de 2006, un amigo le contó que viajaría a Alemania a ver el Mundial, porque “es una buena experiencia”. Batistuta le dijo que era cierto, que es una gran experiencia y que el había jugado tres mundiales. Su amigo nunca le creyó, y el tampoco hizo intentó convencerle.

Gabriel Omar Batistuta, uno de los goleadores más fascinantes y carismáticos de la historia del fútbol argentino.

Pero su tierra pudo más y los campos del norte santafesino volvieron a cobijarle. Su perfil bajo provocó que casi nadie se enterara de su regreso al país. Hace muy poco tiempo se conoció casi de casualidad el episodio que protagonizó antes del Mundial de Rusia 2018, cuando en ocasión de visitar a los actuales jugadores de la Selección Argentina, muchos de ellos no le reconocieron.

Tremendo goleador, símbolo de la Selección Argentina, ha cumplido 50 años. Llevaba la albiceleste pegada en la piel. Sus festejos de los goles eran antológicos, no por sus coreografías ni bailecitos, sino por su grito a corazón abierto y su sentimiento. “Cuando hago un gol, lo grito con el alma porque es el resultado de todo el trabajo que hace cada uno de mis compañeros”. Más que una declaración, la pintura perfecta de un hombre que honró
como pocos portar la camiseta numero 9 de la Seleccion Argentina. 

Por eso, queda prohibido olvidar a Gabriel Omar Batistuta. Más, en estos tiempos.

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