Poesía, por Miguel Hayes

Por Mirtha Caré (mirtha.care@elcafediario.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

Cuenta el autor

Tengo un blog personal llamado «En Silencio«, en él publico poemas y otros tipos de textos. Escribir en verso es mi forma de contar las historias que vivo, a través de mí o a través de otros. Esa es mi mejor entrada para decir lo que en otros formatos nunca será lo mismo. Hago poemas de amor y de política, que no son la misma cosa, pero es igual. Lo que presento a continuación es una pequeña selección de mis más recientes poemas y que serán parte de mi próximo libro.

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A veces le pierdo el hilo a la existencia
y me saturo con la neblina
del agua que cae sobre mis pies
mientras me arrebato las impurezas de afuera.

Fijé en tenue el nivel de la esperanza
sabiendo que no hay lluvia para secar
la promesa de una inercia que no será.

Me voy hundiendo en los versos donde no te pienso
cuando me detengo a romper mis noches
de tanto sin hallar
una razón para ellas

Tomé vuelos que nunca merecieron despegue
pero voy a repatriar nuestro comienzo
porque mis ojos hormiguean
lo distante por ti.

Salvación 

Nos enviamos imágenes de lugares a los que no alcanzaremos
visitar
Imágenes apuradas
de un pedazo de piel urgente
o de prosas leídas más lentas que de costumbre
pero no hasta el final.
Así hallamos el inverso del sueño
para vaciar la gaveta
de calendarios borrosos
en el salitre de envejecer.

Latidos

Tengo noches que les sobra ayer para que les falte luz
más unos versos que cortan
la respiración a los recuerdos

están atorados a mitad de un deseo
mientras laten las tristezas
como aquel lobo que saltó
sobre el cuello del amo

(pero yo me auxilio en una sonrisa áspera)

Así atravieso sin tren ni asfalto
este humo que no merece perdón
con las ideas víctimas de mis sueños
y sin finales para contar

Invierno 

Callar
comenzar
callar
comenzar
Callar
Vengo de un asalto al ruido que no paró
ni en el último sueño.
Había calles defendiendo el perdón
porque debajo de la piel aún está el mismo grito
que nadie olvidó cómo se hace.
Me dispararon un pasado desde el abandono a su suerte
mientras un comprobante de tregua
no podía salir del círculo
de las manchas del botón que cayó
cuando emboscaron la ansiedad

Escucho cómo sale de un hueco la orden de arañar el aire
(se cumple pellizcando el concreto)

Sigo
y tropiezo con ahorros huérfanos de herederos
pero no hay más miedo que ayer.

Ya está goteando de nuevo
azul sobre el amarillo.
Hoy vengo de ahí.

Dialéctica 

Vengo de leer los poemas de un loco

Espantado de mis versos

me refugié en él.

Mi sueño confundido

se atrevió a mirarse en sus huellas

Ignorando que nos separan las paredes 

a las que no llegó el color

y un idioma pretencioso

     otro sin ritmo.

Cabe en mí 

ese poeta inquisidor de la luna

cuando vigilo el último gemido

que me arrastra a tu luz desnuda

y asalto al tiempo que no vendrá

Me estás acercando a él.

Me encuentro.

Séptimo

Durante el último año no he visto ninguna película.
Ninguna.
Me estoy convirtiendo en una historia sin personajes.
Un almuerzo de los sobrevivientes sin Titón
dentro del libreto de mi puesta en escena.
Estoy compitiendo con el censor.
Luego retaré a la piedra,
casi a punto de tragarme la meta.
Sigo embruteciendo mis recuerdos
para que se ahoguen de calcio mis emociones.
Escogí no comer,
a cambio de entender la comida.
Se me hacen inmóviles las metáforas
mientras se oxidan los lenguajes.
Quiero tener qué decir,
aunque no sepa cómo.

Cronómetro

Los años se miden en distancias
aprendidas
de obligar a los ojos
a vivir
de colores que no se repiten

El camino recorrido
es inversamente proporcional
al tiempo
de estar donde se quiere

y los sueños se olvidan
si no los revives al despertar

Point Blank

Ya no sueño con tomar las calles de París
Ni en mayo, ni la ira, ni alergia de dictadores

Ya no pretendo asaltar la escalinata un día
con libreta de apuntes, zapatos con fatiga
y darle un discurso de guerra al ayer
para reventar la histeria del mito

No voy a cifrar mis mensajes a su modo
con la boca sorda de escuchar destierros
Propongo gritar de frente al juzgado
No me vas a pisar, no creo en tus perros fieros

Acepto pagar la deuda a los demonios de la paz
encierro las ganas que buscan quebrarlo ya
Se me caen los caminos en las promesas que heredo
mientras los ángeles no están, cobardes, huyeron

La guerra fue vendida a un silencio que nadie pagó
por eso suelo soltar las manos a mi esperanza
me pierdo en la sobra fermentada de la utopía
Cada vez menos. Nunca más enero, ni el primer día.

Acerca del autor

Miguel Alejandro Hayes (La Habana, 1995). Es economista, ensayista y poeta. Ha publicado numerosos artículos sobre economía, filosofía y actualidad. Además, es colaborador habitual de varios medios cubanos. Sus poemas aparecen en dos primeros cuadernos publicados de forma independiente: «Subverso» (Péndulo, 2021) y «Traducciones» (Péndulo, 2022), así como en otros dos cuadernos pendientes de publicación. 

Su poesía también se puede encontrar en varias revistas digitales. Un poema de su autoría fue incluido recientemente en el libro «Donde anida la poesía», antología que agrupa a 20 poetas cubanos de diversas generaciones.

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