Nunca es tarde para escribir (y publicar) una primera novela

Por Guillermo Tagliaferri (guilletaglia60@gmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

Enrique Amarante, un infatigable emprendedor radicado en Necochea, se dio el gusto, a sus 77 años, de escribir su primer libro. Su ópera prima literaria, El último secreto de Eva Braun, novela que combina ficción con personajes y hechos reales, se convirtió rápidamente en un éxito editorial. 
Premiada en España con el Premio Caligrama, categoría Talento, certamen abierto para libros de autoedición, y publicada por Penguin Random House Grupo Editorial, el libro suma elogios y compradores, a través de la plataforma Amazon, del otro lado del Océano Atlántico.

De todo esto habló con El Café Diario.

El libro obtuvo un premio en España y allí fue publicado y distribuido. 
Foto: gentileza del entrevistado.

¿Cómo nació la idea de escribir esta novela?

Desde chico me interesó mucho la historia y en mi familia se hablaba mucho de la Segunda Guerra Mundial. Después de que falleció mi madre, entre sus cosas había correspondencia con sus parientes italianos y con datos e historias muy interesantes. Un tío abuelo fue fotógrafo oficial y otro, traductor oficial del gobierno de Alemania. Leer esas cosas fue el empujón final para dar forma al libro.

Si bien es ficción, El último secreto de Eva Braun tiene muchos personajes y acontecimientos reales. ¿Fue complicado el trabajo de investigación?

Me llevó mucho tiempo, investigué mucho, hablé con mucha gente y recorrí muchos lugares. Estuve en casas, restaurantes, pensiones en varias ciudades y me contacté con personas que vivieron y fueron parte de aquellos años. También busqué bibliografía y vi películas de aquellos años del Tercer Reich y de la Guerra Mundial.

¿Por qué decidió publicarlo por su cuenta?

A esta altura de mi vida, no me gusta salir de Necochea. No me convencía el hecho de ir a recorrer editoriales en Buenos Aires y que una secretaria me dejase esperando sin que quienes decidan me atendiesen. Así que imprimí algunos ejemplares en Necochea. Y luego lo mandé al concurso en España.

De toda la investigación y recopilación de datos, ¿qué fue lo más impactante?

Estuve en una estancia, propiedad de alemanes, cerca del Faro de Quequén. Ahí se produjo el único desembarco confirmado y documentado de refugiados alemanes al finalizar la Guerra. En 1945, detectan a una persona haciendo señales frente al mar, de noche. Advertida la policía fue al lugar y cuando intentó intervenir fue repelida a tiros por un comando alemán. Esta historia salió en los diarios de la época.

Amarante en una de sus actividades del pasado: una escuela de fútbol para jóvenes extranjeros, en Necochea.
Foto: gentileza del entrevistado.

¿Qué porcentaje de hechos reales tiene el libro?

Es ficción, incluye romance, sexo, asesinatos, intriga, pero también la mayoría de los personajes fueron reales. A partir de estas personas fue tejiéndose la historia. La trama es ficcionada y mezcla fantasía y realidad. Por ejemplo, aparece un hermano de Hitler, que representa a su doble para desconcertar en el escape. También aparece Antoine de Saint-Exupéry.

El autor de El Principito, ¿qué relación tuvo con aquella época?

Estaba viviendo en Argentina y era uno de los pilotos de Aeroposta, una empresa francesa que transportaba correspondencia. Coincidió con los años en que se desarrolla mi novela, y por eso figura en el libro.

¿Hubo negociaciones para llevar esta obra a una versión de TV o cine?

Sí, tuve algunos sondeos, pero todavía nada firme. Por el tipo de historia, encajaría perfectamente para una serie filmada.
¿Tiene en mente escribir otra novela?

Sí, llegué tarde a este mundo de la escritura, pero un día se me ocurrió y lo disfruté mucho. Siempre fui lector, de todo tipo de autores, y me fascina la historia. Mi segundo proyecto tiene como título El Falsificador (que venció al Casino). Está basado en una estafa grande al Casino de Necochea, con fichas falsas, pero tan perfectas, que costaba muchísimo diferenciarlas de las reales. Tuve contacto con la mayoría de los protagonistas, en otro trabajo de investigación, y aunque ocurrió en Necochea, en la novela lo ambiento en General Belgrano, que es mi ciudad natal.