Mouras, el ídolo del Turismo Carretera que es leyenda

Por Bernardo Falvella (ber_falve@hotmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

El 22 de noviembre de 1992 fallecía trágicamente el ex corredor de Turismo Carretera Roberto Mouras, en un accidente sufrido durante el Campeonato semipermanente disputado en la ciudad bonaerense de Lobos, y que le terminó costando la vida. 

Nacido en Carlos Casares y referente de la marca Chevrolet, Mouras debutó el 30 de agosto de 1970 en la vuelta de Chivilcoy con Torino. En 1976, obtuvo el récord inigualado de seis victorias seguidas con el Chevrolet 7 de oro. Además, ganó tres títulos con Dodge entre 1983 y 1985. Sin dudas, es uno de los máximos íconos del TC, ubicándose segundo entre los más ganadores, detrás del reconocido Juan Gálvez

El Café Diario habló con Fernando Luis García de la Vega, amante del Turismo Carretera y fanático del «Chivo». Reconocido devoto de Roberto Mouras, De la Vega es el ideólogo del monumento más significativo que existe en la Argentina en memoria al Toro de las pampas, ubicado en el kilómetro 103,5 de la ruta nacional Nº 205.

Fernando García de la Vega, ideólogo del monumento a Mouras.

¿Cómo fue presenciar  el fallecimiento de Mouras?

Primero que nada, era mi ídolo, fue muy fuerte. Era una jornada de fiesta y la gente estaba muy ilusionada, porque el Toro Mouras corría en busca de obtener un título con Chevrolet, su única cuenta pendiente,  ya que se había coronado en siete ocasiones con el siete de oro. Por otro lado, sus seguidores sabían que el auto del Toro «volaba”. Hasta ese momento la ciudad de Lobos era el lugar para cumplir ese sueño pendiente.

Sueño que quedó trunco…

En la tribuna, desde donde veíamos la vuelta final, me di cuenta de que en la rueda delantera izquierda de su auto había algo que no andaba bien. Llega la vuelta nueve y ocurrió lo que nadie esperaba… se le revienta la goma que va a pegar contra un talud de tierra, que estaba puesto para cuidar al público. El destino hizo lo demás, no podíamos creerlo. La televisión confirmó lo que empezábamos a sospechar: el accidente era de gravedad. Al momento del accidente se hizo un silencio como pocas veces presencié.

¿Antes de morir, Mouras fue trasladado al hospital de Lobos, no?

Así es. Cuando me confirmaron que había fallecido no pude ir a verlo, aun teniendo contactos que me permitían acercarme a su persona. No aceptaba ni creía lo que pasaba. Lo que sí hicimos fue acompañarlo en el helicóptero que lo trasladó para su internación.

El Toro murió dos días después del accidente. ¿Cómo lo vivió?

Triste. Particularmente, los primeros días fui hasta el lugar donde falleció. Con el tiempo comencé a ir todos los días. Y en determinado momento pensé que había que hacer algo en su memoria, para recordarlo y homenajearlo. Se me ocurrió instalar una cruz con la insignia de Chevrolet, algo que luego se plantaría en el mismo lugar donde se accidentó.

Mouras, in memoriam

¿Cómo empezó a gestarse la idea de crear un monolito en honor a Mouras?

Una semana después del accidente, en la misma banquina donde el Toro vuelca su auto y se incendia, aparece clavada una cruz hecha en madera y acompañada de una flor. Nadie supo quién la plantó. Lo increíble es que a pesar de que la cruz se ubicaba en una zona con paso de muchos camiones, la misma se mantuvo intacta durante seis meses. Al poco tiempo empezó a trabajar mi cabeza y ahí es cuando les propuse a tres amigos armar una pequeña pared junto a la cruz clavada.

La cruz terminó siendo inspiradora…

Fue un trabajo engorroso construir el monolito, ya que estuve veintiocho años cuidándolo para mantenerlo. Debo resaltar que el monumento también fue fruto de la solidaridad de los vecinos de Lobos, dueños de corralones y comerciantes que colaboraron con la causa cuando fui a tocar el timbre para pedirles una mano. Mouras fue tan grande que nadie jamás se negó a brindar colaboración.

Monolito y cartel que recuerda al gran Roberto Mouras.

Lo curioso es que los fanáticos del automovilismo se hicieron eco rápido de la existencia del monumento. ¿Por qué?

Se supo gracias al trabajo de boca en boca y gracias a la difusión de seguidores de Chevrolet. Llegaban hasta el lugar gente de diversos puntos del país, sin importar géneros y edades. Era un público fiel a su ídolo, y hasta el día de hoy lo sigue siendo. Sigue llorando su muerte.

Placa en memoria del Toro de las pampas.

¿Cuánto tiempo llevó armar el monolito como se lo conoce actualmente? 

Poco más de veintiocho años. Además fue sufriendo varias modificaciones de acuerdo a las ideas que se me iban ocurriendo y también porque a veces nos faltaba el material necesario para lo que planificamos. Quiero dejar precedente de que a excepción de Lobos, no existe en Argentina un monumento en memoria de Roberto Mouras.

Qué extraño…

Me parece extraño, pero es lo que hay. Se han hecho recordatorios en su nombre pero no un santuario como tal. Igualmente el toro dejó marcas para siempre que se vieron reflejadas, por ejemplo, en el nombramiento del “Autódromo Roberto Mouras” de La Plata, o el museo del autódromo que resguarda réplicas y piezas originales del auto en los que corrió. El  museo de Carlos Casares es un lugar icónico sin dudas.

¿Hubo un acercamiento de deportistas y corredores para que el monumento siguiera creciendo una vez creado?

Al principio no. Si hubo muchos que me felicitaron por el trabajo realizado pero después no. Durante la gestión del ex intendente Manuel Manin, la Asociación de Corredores de Turismo Carretera (ACTC) realizó un monolito de mármol gigante, geográficamente más alejado del hecho por nosotros. Lamentablemente en varias oportunidades fueron vandalizadas las placas de bronca que tenía.

Una pena.

También quiero decir que en una época el monumento quedó totalmente abandonado, sin mantenimiento, al punto de tener que ir a cortar el pasto. Por suerte, con el tiempo tuvimos un lindo gesto de Oscar Aventín, por entonces presidente de la ACTC, y Hugo Mazzacane, quienes me prometieron hacerse cargo de mejorar parte de la estructura del santuario.

Homenaje a Mouras y Amadeo González realizado en 2018.

Pasaron más de veinte años de la muerte de Roberto. ¿el mito se mantiene a través del tiempo?

No tengo dudas, jamás  disminuyó. Al contrario, el personaje se convirtió en leyenda y su imagen seguirá creciendo con el correr de los años.

¿En qué condiciones está el santuario hoy?

Está en perfecto estado gracias a los chicos que ayudan a mantenerlo y cortar el pasto, algo  que por mi edad yo ya no puedo hacer, lamentablemente.

Está en tan buenas condiciones está que mucha gente se acerca a pasar los días soleados.

Tal cual, es un espacio donde se juntan a tomar mate y se hacen asados. Hay un caminito interior que te lleva de manera directa al lugar y eso facilita mucho la llegada al lugar.

¿Cree que la población tiene conciencia de lo importante que fue Mouras para el automovilismo?

Yo creo que sí. Se lo sigue considerando grande a pesar de ya no estar físicamente. Cuantos más años pasan, más presente está en la memoria colectiva. La prueba está en que todos los 21, 22 y 23 de noviembre se congregan hinchas de todo el país en el santuario para conmemorar el aniversario de su muerte. Mucha gente le deja ofrendas y pasa el tiempo allí recordando anécdotas y carreras del mítico piloto.

Defina lo que significa Roberto Mouras. 

Alguien tremendamente veloz, corajudo y de pocas palabras. Tuve el honor de conocerlo en vida a él y a su madre. No éramos amigos pero su imagen no se me borra más. Fue un ser excepcional como persona y como corredor. Sé que ayudó económicamente a mucha gente que la pasó mal, tenía un corazón solidario. Eso lo describe a la perfección.