Morotî, Yvapó, manduvî… la vanguardia llega a los alfajores correntinos y biodiversos

Por Lola López (www.instagram.com/quailola)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

La historia gastronómica de Soledad Sosa Herrmann comenzó cuando tenía 17 años, gracias a un libro de cocina que encontró en su casa. Hoy, algunos años más tarde, esta correntina es creadora de unos alfajores con mucha personalidad, vinculados a la naturaleza de los esteros del Iberá: Mimos para el alma.

Soledad, en pleno trabajo. Foto: Martín Branchi.

Cuando en 2014 Soledad se quedó sin trabajo, decidió emprender desde su casa y en 2016 participó de un evento en el pueblo de Concepción del Yaguareté Corá, donde la consigna era crear productos con tres ingredientes locales (harina de maíz, naranja y maní). Así surgió la idea de hacer un alfajor de masa de maní, relleno de dulce de leche y con baño de chocolate semiamargo. 

El negro es uno de los preferidos. Foto: Martín Branchi.

El alfajor tuvo aceptación de Narda Lepes y Pamela Villar, jurados del encuentro, y así Andrea se lanzó a hacer alfajores con materia prima local.  «Comienzo a probar recetas e ingredientes locales como harina de maíz y miel de la localidad de Saladas, el maní de Empedrado, la nuez pecan de Lavalle y el almidón de mandioca de Mburucuyá«, cuenta Soledad, cuyos alfajores tienen nombres que hacen honor a la patria correntina: son de masa de harina de maíz y cítricos con baño de chocolate blanco (morotî); de masa de maní con baño de chocolate con leche (manduvî), de masa de nuez con baño de chocolate blanco (yvapô) y de masa de cacao con baño de chocolate semiamargo (cambâ).

Soledad también hace unos alfajores especiales con masa de harina de maíz artesanal y de almidón de mandioca artesanal rellenos de dulce de mamón: «Me parece importante trabajar con productores locales, para darles mayor identidad regional a mis alfajores y, al ser productos de cercanía, son más frescos y se produce menos huella ecológica. Mis clientes son, en su mayoría, amigos y familiares, y gracias al boca en boca cada vez más gente se va enterando y se suma a los pedidos, sobre todo cuando viajan y quieren llevar de regalo algo típico de Corrientes. Además, el diseño relacionado al Iberá que hago en las cajas les da un plus muy importante«.

La fauna presente. Foto: Martín Branchi.

«Haber estudiado diseño me dio herramientas para crear mi propio packaging, artesanal y cortado a trincheta«, explica. «Todo el diseño se basa en los Esteros del Iberá y la idea surgió cuando conocí los Esteros a través de la Fundación Rewilding donde fui, primero voluntaria y luego trabajé como ayudante en la cocina en las estancias, donde me involucré más con los proyectos de reintroducción de especies. ¡Amo los felinos!, así que mi serie incluye, por supuesto, al yaguareté, al guacamayo, al oso hormiguero, a la nutria gigante y al pecarí de collar«.

«Hay quienes no consideran un alfajor si no tiene dulce de leche, pero mis alfajores Avatí o Mandi’o rellenos de mamón o guayaba tienen buena aceptación en quienes se animan a reinterpretaciones de lo tradicional«, sentencia Soledad. 

En la variedad está el gusto Foto: Martín Branchi.