Mauro Federico: “Argentina puede convertirse en un lavarropa gigante”

Por Pablo Kulcar

El libro ‘País Narco’ es una inmensa investigación periodística híper documentada que describe a través de diferentes testimonios, el accionar de los grupos narcos instalados en el país. Estos van transformando todo muestro territorio en pieza clave para el tráfico internacional de drogas. Este accionar de un conjunto tan heterogéneo como amplio de actores cómplices, inmersos en toda la estructura social, ayudan con su capacidad delictiva a la construcción de un entramado siniestro en el que se sumerge Mauro Federico *1, su autor. La Justicia condena y el Periodismo, cuenta.

¿Cuál es el disparador que impulsa a la elaboración de País Narco?

En realidad yo estaba trabajando en el diario Crítica por el año 2008 y me tocaron algunos episodios raros para ese momento. En marzo de ese año, en La Tablada apareció una (camioneta) Fiorino con dos cadáveres calcinados. Dos colombianos. Un par de meses después, en el playón del Unicenter Shopping, en Martínez, en un asesinato típico del sicariato narco de Medellín de los 80, un tipo en una moto mata a balazos a dos personas. Oh casualidad, colombianos. Finalmente, lo que termina de cerrar el círculo es el triple asesinato de General Rodríguez. Como tenía experiencia en temas relacionados con la salud, y la cosa estaba ligada con la efedrina, (Jorge) Lanata me dijo “hacélo vos”, y así lo hice.

‘País Narco’ nace en 2008 con la premisa de demostrar que el narcotráfico había dejado de pasar por Argentina para instalarse”

Hasta ahí, vos solo tenías el tema del triple crimen. ¿La editorial te sugiere un libro o lo planteas vos?

Pasó un largo tiempo y el tema de la efedrina y sus vínculos con las droguerías y las obras sociales recalienta la línea. Entonces le llevo la idea del libro a la Editorial Sudamericana, ya que tenía investigado todo el triple crimen. Pero esta me contesta que algo chico no le interesa, y me pide un libro que abarque todo al accionar del narcotráfico en el país. Me piden un mapa del delito. Así nace País Narco’. Con la premisa de demostrar que el narcotráfico había dejado de pasar por Argentina para instalarse.

¿El tema recién se instala en los medios con la causa de la efedrina y sus vínculos con las obras sociales?

La causa de la efedrina fue como una patada al hormiguero. Era un negocio no muy estudiado aún, ya que no terminaba de ser ilegal. La efedrina no era una droga, era una sustancia en la industria cuya importación no estaba reglamentada. Era y es un percusor químico, es decir, una sustancia que permite elaborar otras, como lo es la soda cáustica, el etanol y tantos otros. El problema es su desvío para producir estupefacientes. Argentina carecía de controles sobre esta actividad. Se creía que el problema era controlar que no ingrese marihuana o cocaína cuando en realidad la sobre abundancia en la utilización de etanol denota que allí alguien esta transformando pasta base en cocaína. Esto es algo elemental que la Argentina no controlaba ni tenía en cuenta.

¿Qué aumento registró la importación de efedrina para que las autoridades no lo vieran?

No vieron que de 2005 a 2006 se pasó de los 20 kilos que necesita la industria farmacéutica a 8 toneladas. Y lo que es peor, quienes importaban esta sustancia no declaraban a quién se la vendían y en algunos casos se demostró judicialmente que detrás de estos supuestos clientes había nombres de indigentes o personas con documentación falsa que el Estado no detectó.

Se necesita que las fuerzas de seguridad no trabajen para el enemigo. Y en nuestro país el nivel de convivencia es tal que es imposible el combate. La Policía, las cocinas del conurbano, y los intendentes, mantienen fluidas relaciones comerciales”

Parece como si el Estado asumiera una postura tan capitalista como la de mirar el tema al igual que si se tratara de una empresa generadora de las dos cosas básicas del sistema. Capital y trabajo.

Mi amigo Carlos Del Frade (periodista que colaboro con Mauro en la confección del libro) suele decir que, desgraciadamente, combatir al narcotráfico es combatir al capitalismo y esta es una batalla perdida. La única cosa que una democracia debe hacer para por lo menos hacerles cosquillas en la oreja, es tener fuerzas de seguridad que no trabajen para el enemigo. Y en nuestro país el nivel de convivencia es tal que es imposible el combate. La Policía, las cocinas del conurbano, y los intendentes, mantienen fluidas relaciones comerciales.

De la lectura del libro se desprende que la estructura donde se apoya el mundo narco esta bien conectada. Los eslabones que la forman le responden. Pero, ¿cuál es el más débil, el frágil, el que permitiría hacerle cosquillas?

Yo creo que hay un punto donde se puede provocar un daño considerable, la guita. Si vos logras como Estado tener la eficiencia suficiente para cruzar los datos de los ingresos migratorios, y a partir de estos, qué inversiones efectuaron, con qué recursos ingresaron, qué hicieron con ese dinero, a qué actividad se dedicaron a partir de su radicación, y eso lo cruzas con los registros de automotores, las rentas de las propiedades y las locaciones, podrás establecer un mecanismo que te permita controlar cuáles son los orígenes y los movimientos de algunos fondos que hoy no están ni siquiera sospechados.

¿Para eso se necesita un organismo y apoyo político?

O un organismo o la interconexión de los que existen. En la U.I.F (Unidad de Información Financiera), ellos crearon lo que se llama “Alertas Tempranas”, que no es otra cosa que la obligatoriedad de las inmobiliarias de declarar cualquier operación en efectivo de más de 100.000 dólares. Perfecto, la inmobiliaria lo declara pero vos, Estado, tenés que pedirle a esa persona que explique de dónde saco la guita. Ya que si no tiene un historial en el país, la trajo de afuera y así podes estar permitiendo el reciclaje o lavado de ese dinero, transformando Argentina en un gran lavarropa.

¿Pero si el estado se informa y no actúa es inoperante, o cómplice?

Bueno, una manera de no ser inoperante sería incrementar en forma sostenida la cantidad de escáners que hay en las terminales portuarias, porque gran parte de la droga no entra ni sale del país por avión, sino que entra en camiones y sale en containers. Allí están los grandes volúmenes de tráfico. En un avión metes 100 kilos y en un container 5.000. Ahí camuflas toneladas. Este es el negocio. Quienes realizan la logística pueden llevarse hasta 400.000 dolares en una triangulación a Europa.

Hay que incrementar la cantidad de escáners en los puertos. La mayor parte de la droga entra al país en camiones y sale en containers”

Teniendo en cuenta tu experiencia como entrevistador, ¿es distinto pararse frente a un narcotraficante?

Me resulta mucho más interesante la franqueza de un delincuente que las innumerables pelotudeces que tengo que escuchar todos los días en la radio sobre este tema. A los efectos del trabajo periodístico, me quedo con un hijo de puta como el gordo Kleiman *2, que te contesta a cara descubierta y te obliga a tomar partido cuando te habla. Te mira a los ojos y se te juntan todas las preguntas en el culo.

¿No se quiere entender la complejidad de la cuestión?

Te resumo esa complejidad en un esquema de relativa simpleza. Conocí a un tipo que hacía lo que hacía López Londoño. Era agente de la DEA y a la vez, narcotraficante. Se encargaba de mandar droga a Europa y después la denunciaba como agente. Su objetivo en ese momento era decomisar la mayor cantidad posible. Aquí no hay buenos ni malos. Es todo un mismo aparato que, como dijimos antes, forman el circuito de negocios. De lo que en verdad se trata es de regular el mercado. Lo que la DEA hace es controlar y modificar el precio de la cocaína. Si el precio baja, la compran más adictos, entonces aprietan y mandan operativos. Si sube, genera demasiadas ganancias, así que inyectan coca, generan demanda, y regulan el precio. Eso es Capitalismo. El Narcotráfico es Capitalismo.

¿A quiénes rescatas como personalidades que entienden verdaderamente la complejidad del problema?

El primero se llama Marcelo Saín, quien fue viceministro de seguridad de Juan Pablo Cafiero cuando éste fue ministro de seguridad de la provincia. Es una de las personas más informadas en el país sobre delitos complejos, por eso en 2005 el Gobierno lo llamó para conducir la nueva Policía de Seguridad Aeroportuaria. Otra persona es la fiscal Mónica Cuñarro, quien coordinó en 2008 el grupo interdisciplinario que elaboró un primer documento con un diagnóstico duro. “La legislación vigente durante más de 20 años no ha podido contener el aumento exponencial de la oferta y la demanda de estupefacientes a partir de los años 90”. Son dos personas a las que se las debería consultar permanentemente.

El Narcotráfico es Capitalismo. No hay lucha por ninguna liberación, sino más dependencia con el sistema económico que los alimenta. Es una alianza inmoral y que se aniquila a si misma”

¿Qué relación directamente proporcional hay entre el aumento exponencial en la década de los noventa y las pymes de la droga?

El crecimiento se da después de los 90. Sobre todo en los asentamientos. Allí el recurso más fácil es trabajar para un dealer por unos cuantos pesos por semana para tus hijos, sin ver que ese pibe que salvas con la guita de la droga, mañana termina muerto por el paco. Los políticos no toman conciencia de lo que es tener una cocina en cada barrio, de lo que es contribuir al mismo proceso que los aniquila. Y mientras, arreglan con la Policía y con los intendentes. Los pibes son carne de cañón. Trabajan para ocultar a los narcos, para vender, para custodiarlos. Es la favelización de las villas.

¿Hay peores ejemplos de connivencia del narcotráfico con cuestiones políticas en Latinoamérica, además de las favelas brasileñas?

El accionar de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas) es la justificación más cabal que tuvo la instalación. El Plan Colombia. Este fue el genocidio mas brutal que los Estados Unidos perpetraron en Latinoamérica. Su saldo es de aproximadamente 40.000 a 50.000 personas entre desaparecidos y asesinados. Producto de la instalación, de mano del estado, de la idea de que todos eran responsables de lo que pasaba. Este combate contra los narcos, así como en la década de los 70, fue la ideología marxista. Justificaba plena y absolutamente todo, cuando en realidad la lucha no era contra el narcotráfico sino por el control y regulación del mismo, ya que unos y otros se financiaban con sus dividendos. Todo esto, con la protección de la pantalla del departamento de Estado norteamericano. No hay lucha por ninguna liberación, sino más dependencia con el sistema económico que los alimenta. Es una alianza inmoral y que se aniquila a si misma.

El libro 'País Narco' relata cómo Argentina ingresó al circuito de la droga y el lavado de dinero.
El libro ‘País Narco’ relata cómo Argentina ingresó al circuito de la droga y el lavado de dinero. (Ilustración: Leandro Valdata)

¿Qué resultados obtuvo el Plan Colombia, además de víctimas?

Lo que hizo es fraccionar el negocio. Los sicarios de los grandes lugartenientes pasaron a ser jefes, con la degradación que eso trajo y con el concepto de “divide y reinarás”. Esta misma degradación fue la que hizo que muchas actividades que antes estaban centradas en Colombia, se corrieran para acá. Controles laxos, fronteras demasiado largas… hicieron de Argentina un excelente proyecto de expansión y otro elemento interesante. Nuestro país tiene buenos puertos y rutas de acceso, pensadas en dirección a esos puertos. Todo esto hizo que a mediados de los 90, los encargados de hacerle la logística al narcotráfico se dieran cuenta de que es más negocio cobrar por sus servicios en materia prima -que luego venden-, que los dólares que les pagaban.

Me imagino muchas discusiones por los pagos.

La relación es esta. En Bolivia un kilo de cocaína te cuesta 100, en Buenos Aires 4.000 y en España 40.000. Entonces no solo cobraba mas, ya que también hay que tener en cuenta que la fracciona. Sino que la droga que se termina consumiendo acá, para la rentabilidad del capitalista, termina siendo mucho más letal que aquella pura del país de origen que llegaba con destino europeo.

Las políticas prohibicionistas han demostrado su fracaso en todo el planeta. Prohibir no resuelve nada. Sólo terminan subiéndole el costo a los esquemas de seguridad que se arman para combatir al narcotráfico”

¿La despenalización de la droga es un aporte positivo al problema?

Las políticas prohibicionistas han demostrado su fracaso en todo el planeta. Prohibir no resuelve nada. Sólo terminan subiéndole el costo a los esquemas de seguridad que se arman para combatir al narcotráfico. En definitiva, termina siendo una competencia entre estos grupos a ver quién cobra mas.

¿Una cosa es prohibir, y otra es liberar?

La liberación tampoco ha demostrado ser positiva en la lucha contra el narcotráfico, y mucho menos lo que se propone en Argentina. Acá está focalizado a segmentos ligados al consumo social, y direccionado a la sustancia que menos incide, la marihuana. Serviría para aliviar a los juzgados federales donde las causas se acumulan y terminan en una vía muerta.

Ese es el caso de los consumidores sociales, pero ¿qué hacemos con los adictos?

Se debe generar dispositivos asistenciales que atiendan a la persona cuando ésta es considerada adicta. Situación que el Estado hoy pareciera querer dejar de lado. La secretaría tiene menos presupuesto de lo que cualquiera pude suponer. Esto la condiciona, la limita, y entonces no cumple la función por falta de impulso político y falta de medios. No les importa ni prevenir ni curar.

¿Qué costos personales tuviste que pagar?

Algunos anónimos y algunos mails, pero es insignificante con la situación de otros países. En Méjico te cuesta la vida. Pero la satisfacción de tener 3 libros editados sobre el tema: País narco, Mi Sangre e Historia de la Droga en La argentina, me motiva profesionalmente para intentar tocar más casos. Tocar otros intereses, o mejor dicho, elevar la mirada para no quedarte con chiquitas. En síntesis, joder de verdad.

*1 Periodista de investigación. Trabajó en varios medios gráficos como ‘Página 12’ y ‘Crítica de la Argentina’. Fue productor de televisión en programas como ‘DIA D’ y ‘Punto Doc’. Condujo el suyo, ‘Huella Digital’, por Canal 7. Editor de investigaciones de la revista ‘El Guardián’ y panelista del programa ‘Duro de Domar’. Director del diario ‘Ámbito financiero’. Periodista conductor de ‘Levantado a las Diez’ por Radio10, y columnista de ‘Minutouno’ con Gustavo Silvestre en el Canal C5N. Actualmente conduce ‘Wake Up’ por FM Delta 90,3. Y ‘Siempre Noticias’ por Crónica HD.

*2 El Gordo Kleiman. Hay una anécdota que quiero contar. Había un personaje que le hizo la logística a los colombianos durante muchos años. Se llamaba Kleiman y le decían El Gordo. Lo fui a ver a la cárcel. En este momento, producto de un programa de Protección de Testigos, está viviendo en alguna parte del planeta que desconozco. El tipo me cuenta cómo empieza en este negocio de la droga. Él era despachante de aduana en Buenos Aires en la década de los 80, y en unas vacaciones, veraneando en Santa Marta, Colombia, mientras se tomaba unos tragos en la playa, se le acerca un colombiano y comienza a darle charla.

Después de un tiempo prudencial, el intruso se presenta y le pregunta que es lo que El Gordo hace en Argentina. Nuestro compatriota le explica que trabaja en la Aduana y se dedica a la importación y exportación. El colombiano, ya mucho más interesado, quiere que le cuente. “¿Cuál es el negocio de ustedes allí en la Aduana?”. Kleiman, que no era gil, le contesta: “dentro de los cargamentos de mondongo camuflamos lomo”. Aumenta la curiosidad del colombiano. “¿Qué diferencias hacen?”.

Kleiman revela que “por cada kilo de lomo yo saco 20 dólares. Si meto 200 kilos camuflados, me llevo 4.000 dólares”. El Gordo respondió con orgullo mientras sorbía su trago, y los ojos del colombiano comenzaron a titilar. Había escuchado una palabra que era música para sus oídos. “Camuflamos”. Con disimulada curiosidad, le preguntó “¿cómo es un kilo de lomo, más o menos?”.

El Gordo estaba algo mareado por el alcohol ingerido, pero alcanzó a registrar la consulta y contestó “¿cómo es quéee?”. Sorpresa. “Sí, ¿cómo es, qué forma tiene?”. La indecisión de Kleiman le hizo tomar la iniciativa y subió la apuesta. “¿Será como esto?”. Acto seguido le tiró un ladrillo de cocaína sobre la mesa y agregó, mientras se relamía: “si con el lomo sacas 4.000, con esto podes sacar 400.000”. Cuento el final. El Gordo Kleiman trabajó varios años para el colombiano hasta que le engancharon en una triangulación (la mas grande desde Argentina )a Europa, de 4.000 kilos de cocaína en Sao Pablo, Brasil. Cuando lo vi, en la cárcel, El Gordo lo contaba y se reía. Imitaba los gestos del colombiano y todavía se reía.

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