Maritchu Seitún: «La empatía resume el gran cambio en la crianza»

Por Inés Tiphaine (chinisst@gmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

La crianza presenta diferentes desafíos en cada etapa de la vida de los hijos, más aún en tiempos de pandemia. Para enfrentarlos es necesario desplegar habilidades y recursos, indagar en la propia historia, acordar y sentar bases para un ejercicio de una crianza respetuosa basada en el amor incondicional.

De todo esto habló la psicóloga Maritchu Seitún en una charla sobre «Niñez y crianza«, organizada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El eje principal de la propuesta fue la importancia de criar niños y niñas motivados, confiados y seguros, y además cuáles son las mejores técnicas para lograrlo.

En ese marco, El Café Diario conversó con ella y esto es lo que decía.

¿Ha cambiado la crianza en estos últimos tiempos?

Mucho. La empatía resume el gran cambio en la crianza y permite integrar lo mejor de los modelos de pater/maternidad autoritario y permisivo y alcanzar una síntesis con lo mejor de cada uno de ellos.

¿Es necesario ponerles límites a los hijos?

Los límites fortalecen los recursos personales de nuestros hijos y nos permiten conservar nuestra mirada enamorada, que es la base de la autoestima cuando son chiquitos. Si no pongo límites, me va a costar mirarlos de esa forma. Muchas veces voy a estar enojada, desilusionada, triste, los voy a hacer sentir culpables. Y todo eso ocurre muy poco cuando somos claros y firmes en nuestra puesta de límites.

Seitún: «Este nuevo paradigma de criar con empatía implica tomar lo mejor de los dos modelos: del modelo antiguo con el que fuimos criados y del modelo permisivo». Foto: gentileza Maritchu Seitún.

Durante la charla uno de los temas tratados fue el de los berrinches y los límites. ¿Cuál es la mejor manera de acompañar en ese momento al niño o niña?

Lo principal es que conservemos la calma, para ser modelo para ese niño que no puede con él mismo. Sí podemos poner palabras de comprensión a su enojo, frustración, ofensa; al tema que lo sacó de su eje, para luego acompañarlo en el dolor de lo que está pasando. La situación lo sobrepasó y no tiene otro recurso mejor. No lo hace a propósito, ni en nuestra contra, ni nos quiere arruinar la vida o hacernos pasar vergüenza. Es chiquito. 

¿Conviene argumentar durante este proceso?

Recién cuando se haya calmado vale la pena explicar el porqué de nuestro no, antes sería un desperdicio de tiempo y energía. Tampoco sirve ceder ante el berrinche porque se acostumbran a que es el mejor camino para obtener lo que quieren, aunque sí podemos hacerlo alguna vez cuando nos demos cuenta de que la batalla no vale la pena.

¿Cómo ayudar al niño a enfrentar esa frustración de algo que no le salió y se enoja, e incluso puede pegar o gritar? 

Validar lo que siente y delimitar la conducta, hay cosas que no se pueden hacer, o decir, pero todo se puede sentir, pensar, desear, incluso pedir.

Seitún: «La crianza respetuosa no es hacer todo como el chico quiere».
Foto: Maritchu Seitún.

¿En qué aspectos diría que la pandemia afectó la forma de crianza actual? ¿Cree que cambió la crianza a lo que era antes?

Durante la pandemia los padres hicieron lo que pudieron y seguramente aflojaron en la puesta de límites y en los hábitos, y hoy vemos a muchos chicos con problemas de atención, desorganizados, con problemas de sociabilización, con dificultades para esperar, esforzarse, frustrarse. La crianza –ya no por la pandemia, sino en general– cambió de un extremo autoritario a otro permisivo. Hoy es el momento de integrar lo mejor de los dos modelos: la firmeza de la buena autoridad y la comprensión del permisivo. 

Criar con empatía  

Maritchu Seitún es experta en temas de crianza, integra y coordina los equipos de Psicología de Niñez y Adolescencia del Centro Médico Domingo Savio en San Isidro. Actualmente trabaja en orientación para padres, aunque durante muchos años lo hizo en terapia individual con niños y adolescentes. Es también autora de varios libros. Recientemente publicó «Criar con empatía«.

¿De qué tratan los libros que ha escrito junto a su hija, Sofía Chas?

Estos libros son una serie de cuentos para crecer y para ayudar a padres e hijos en temas madurativos de los chiquitos, que no se resuelven con límites. El cuento ofrece la distancia justa para que nos escuchen y entiendan sobre temas de la vida diaria, como «¡Al doctor!«, «¡Chau pañal!«, entre otros. Tenemos un libro que trata sobre sexualidad, nacimiento y familia, que es «Coco y Mini quieren saber«, y otro que aborda los enojos de nuestros hijos: «Coco y Mini se enojan«.

La psicóloga es autora de varios libros de crianza.

En «Criar con empatía» habla sobre el concepto de los padres suficientemente buenos, pero a la vez imperfectos. ¿Cómo se debería enseñarles a los hijos a ser más empáticos con el otro? ¿De qué trata la crianza respetuosa?

Padres suficientemente buenos les permiten a los hijos ser suficientemente buenos y es un alivio que no esperemos tanto de ellos. La empatía se enseña con empatía: si a mi hijo le cuesta comprender tengo que comprenderlo más, no retarlo porque no comprende… Lo aprenden de nosotros. De todos modos, tendrá que pagar consecuencias si su falta de empatía le hizo cometer errores.

¿Cómo afectó a los niños la falta de abrazos y la distancia social, sobre todo en los más pequeños?

No les faltaron abrazos de las personas más importantes, sus padres, pero fue complicada la vuelta a la normalidad con mayores cuidados y distanciamiento. De todos modos, creo que nos costó más a los adultos que a los chicos, con pautas claras ellos se acomodan más rápido que nosotros.

¿Qué enseñanza dejó la pandemia?

Mi miedo más grande es que nos olvidemos, que pasada la pandemia demos vuelta la página y volvamos a donde estábamos antes. Mi gran deseo es que nos acordemos que la vida tiene incertidumbre, que no tenemos certezas. Que nos salvamos como comunidad o no nos salvamos. Que la vida es incierta y que no sabemos cuánto vamos a vivir. Qué lindo es pasar tiempo con los hijos.