María García Zambrano: «La poesía transforma a quien la lee»

Por Inés Tiphaine (chinisst@gmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

Los libros de poemas, o poemarios, pueden consistir en antologías, en recopilaciones de un autor o en un único poema extenso. A veces surgen a partir de una dura experiencia personal, como una necesidad vital para poder expresarse.

Esa impresión genera en el lector «La hija» (Editorial Abisinia) el tercer libro de la escritora española María García Zambrano, escrito a partir del nacimiento difícil, y con secuelas, de su hija, que sitúa al lector ante la vivencia del límite y cómo enfrentar esas situaciones. 

María García Zambrano además de ser escritora, es Licenciada en Periodismo y tiene estudios de doctorado en literatura en la Universidad de Sevilla, realizó un posgrado en Letras Modernas en la Universidad París-Diderot,  y realizó poesía hispanoamericana en la Ciudad de Buenos Aires. De visita en Buenos Aires, para presentar el libro, charló con El Café Diario sobre el proceso de escritura de «La hija«.

«La hija» fue publicado en la Argentina por Editorial Abisinia.

¿Cómo surgió la idea de este último libro y cómo fue la experiencia al momento de escribirlo?

Este libro comienza durante mi embarazo, porque necesitaba expresar la transformación de mi cuerpo y ese torrente de sensaciones y pensamientos que surgen cuando albergas una criatura en tu interior. Cuando nació mi hija, la escritura tomó un nuevo rumbo.

¿Por qué?

Mi niña tiene una enfermedad genética y pasamos más de tres meses en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital. La experiencia tan fuerte que me estaba atravesando se plasmó en forma de textos que salieron a borbotones. Después, cuando los poemas reposan, hay que hacer un trabajo duro para que ese río de palabras cargadas de emoción se convierta en poesía. Ese trabajo con el lenguaje es imprescindible para que el poema sea el artefacto literario que debe ir más allá de la traslación de una experiencia en palabra.

¿Qué temáticas aborda el libro y qué lenguaje atraviesa? ¿Cómo surgió la idea del nombre del libro?

«La hija» aborda el nacimiento y la enfermedad de mi hija, y hubo un periodista que hizo una reseña en el diario El País y la tituló «Poesía de Hospital«. Yo creo, o quiero pensar, que el libro es un tránsito por el dolor y, al mismo tiempo, un canto de amor, de resistencia, de gratitud. Pero eso debe decirlo la crítica. Con el paso de los años –porque el libro se publicó en España en 2015– veo que esta obra habla mucho de mí, como una hija que, a su vez, tiene una hija pero que es abrazada por su genealogía, por su madre, por la madre de su madre. Ese hilo que no se rompe y que nos ayuda a enfrentar todo lo que conlleva transitar la enfermedad. 

La escritora española junto a la destacada poeta, ensayista y lingüista Irene Bordelois.

¿Qué dice de la enfermedad?

Trata la postura ante la enfermedad y ante la muerte desde el budismo, eso también lo destacó un crítico y creo que es importante. El título llegó solo. En otras obras he tenido que pensar, poner un título y luego cambiarlo. Con «La hija» no tuve dudas, porque ese artículo indeterminado le da el sentido del que hablaba… La hija es mi hija, la hija soy yo.

¿Se involucra el lector frente a estos poemas?

Mi intención, mi propia concepción de la poesía, es ir de lo particular a lo más universal para que quien me lea pueda verse reflejado en esos temas que nos incumben a todas y todos, el dolor, el miedo, el amor, la frustración, la esperanza. Espero haberlo conseguido. He recibido mensajes de lectoras, sobre todo, que me hablan de cómo se han visto representadas, madres que tienen criaturas con dificultad y que se han leído en sus páginas.

¿Cómo fue el recibimiento de los lectores en Argentina?

La acogida fue preciosa. Sinceramente no pensé que iba a recibir tanta atención, tanto cariño, y palabras de admiración de poetas que no conocía. Fue una sorpresa y una alegría. De hecho, estuve en Buenos Aires una semana y me hicieron tres entrevistas.

En este país se escribe y edita mucha poesía, pero no es género demasiado comercial. ¿Cómo es en España?

En España la poesía tampoco es comercial, aunque estén proliferando «poetas» (entre comillas porque cuando los y las lees es difícil darles ese calificativo) que venden miles y miles de libros y han entrado en un circuito que tiene más que ver con el espectáculo, las redes y cierto discurso sensible y superficial, que con la literatura.

María García Zambrano, en la presentación de su libro en la Argentina.

¿De qué tratan tus otros libros?

Después de «La hija» publiqué «Diarios de la alegría«, también de poemas. Además, tengo dos poemarios inéditos que forman una trilogía con «La hija» y que también ahondan en el tema de la maternidad, la respuesta de los otros. También estoy escribiendo un ensayo sobre maternidad, dolor y escritura en el que reflexiono sobre temas relacionados con mi vivencia, la discapacidad, los cuidados… En este momento vital estoy en un lugar de investigación poética y personal que vuelco en mi escritura.

Por último, el primer verso del libro dice «Soy la dulce letanía de los niños muertos en este hospital«… ¿Hablar de temas tan dolorosos genera más empatía en el lector?

Una escribe lo que cree que debe escribir, o lo que necesita, porque es inevitable, la escritura te elige, y una vez que la obra está ahí, no se puede controlar lo que suceda después, es inesperado. Cuando escribes atravesada por este dolor que conlleva la enfermedad, no te planteas conscientemente cómo será la recepción. Una vez que el libro está escrito, sí te das cuenta de que los poemas son duros y los trabajas para pulir ese sentimentalismo, que no me interesa, y para expresar de la mejor forma eso que está ahí, escrito.