«Los actores infelices» en búsqueda de la felicidad

Por Javier Santos Rodríguez (javiersantoz@yahoo.com.ar)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

¿Es posible realizar los sueños personales cuando en el desafío todo parece poner palos en la rueda, derramar aceite sobre el asfalto, encontrar la forma para lograr que el soñador claudique y se venda a la economía de uso y consumo? ¿Qué rol ocupa el Estado en todo esto? ¿Es un ente regulador entre los sueños y la economía, o solo pretende llevar la sociedad a la ley de la jungla?

El meta discurso y la protesta

«Los actores infelices» es una obra teatral de protesta, meta discursiva, que se repliega sobre la misma situación del actor joven e independiente en su conflicto de precarización laboral. Tres actores en el escenario moviéndose con destreza, actuando con compromiso. Dejando en claro el tema que los convoca. Una performance donde el público es partícipe e interpelado, y comprometido también.

Aparece la disyuntiva entre ser uno mismo o venderse al mejor postor; la de apostar a los sueños o derrumbarse en el fracaso. La obra es circular, no lleva en sí una cronología. Se podría decir que pertenece al género panfletario, pero a diferencia de este, tiene un plus artístico bien marcado por las diferentes escenas y la original actuación de los tres.

Actor y personaje

La diferencia específica entre personaje y actor se diluye. Lo que puede separar el personaje del actor es difícil de discernir. Los actores están haciendo el papel de ellos mismos, de un tema que los atraviesa en la realidad cotidiana. Están poniendo en escena su propia vida. El personaje se encarniza en el actor.

El movimiento y la expresión corporal son claves en la obra. Foto: Javier Santos Rodríguez. 

Las escenas se construyen con varios monólogos y diálogos que se reparten entre los tres actores y constituyen enunciados precisos que van dirigidos hacia la sociedad en general, sobre la situación laboral del país y hacia el mismo público.

El guion es claro y contundente. Tiene mucha presencia y es el personaje principal. El referente, lo que se dice, es lo más importante. Embellecido con distintas técnicas de actuación, iluminación, escenografía y vestuario.

El desarrollo de la obra no es cronológico. Foto: Javier Santos Rodríguez.

La performance

La obra tiene ritmo y tensión. No tiene una historia ficcional en sí, no hay una épica o epopeya ficticia, sino que se confunde con la realidad y la vida del actor, toma parte de ella para decir, para significar.

Es un género híbrido, dramático, pero también en cierta medida una crónica de vida autorreferencial. 

El desarrollo de la obra no es cronológico, sino que parte del género híbrido entre drama, panfleto de protesta y performance artística. Los tres actores se desenvuelven en el escenario como peces en el agua.

También la obra juega con un humor lúcido, irónico, ácido, contestatario, que tiene como finalidad abrir los ojos del público y la sociedad ante la problemática que vive el joven actor en este tiempo. 

Se cuenta la explotación del actor joven que se sacrifica hasta trabajar gratuitamente para tal vez, en un futuro, ser reconocido como un trabajador asalariado. 

El elenco

Interpretada por Leandro Sturla, Federico Cabello y Bautista Barreiro, la obra teatral de Gabriel Gavilá conmueve, y cuestiona a la sociedad argentina.

Cabe destacar el juego de iluminación que hace que el escenario en principio vacío tome cuerpo. De eso depende el juego de luces cuyo responsable es Gustavo Lista. Asimismo, los actores tienen muy buena preparación de movimiento corporal. La responsable de esto es Catalina Jure.

El público como partícipe

El público se ve involucrado en las escenas, participa, es una obra que adquiere dinamismo. El público actúa en la performance y percibe el problema, empatiza con el conflicto representado.

Es una representación de problemática social específica con respecto a los actores jóvenes e independientes, pero esto mismo puede ser trasladado a otros sectores también precarizados. Desde un hecho concreto, se habla también de un conflicto general que describe la sociedad argentina.

«Los actores infelices«

Sábados a las 18

Teatro Polonia

Fitz Roy 1475, CABA

Entradas en la boletería del teatro o por Alternativa Teatral, a la gorra