La situación del cine argentino ante la pandemia

Por Gastón Dufour (gad68@hotmail.com)

Una de las tantas actividades golpeadas por el coronavirus es el cine argentino. La pandemia le puso un freno a todo lo que no fue considerado como esencial. Esto, sumado a la necesidad de mantener la distancia social, llevó la situación al cierre de las salas y los complejos.

Los actores evalúan cómo adaptar el funcionamiento básico de sus actividades al contexto actual y toman decisiones sobre la marcha, con una realidad que en muchos casos se modifica más rápido que la posibilidad de adaptación, tanto de la población como de las autoridades.

Cambio de rumbo obligado

El contexto económico, tanto local como exterior, ya era bastante complejo, y la industria audiovisual no ha podido permanecer ajena. Con Luis Puenzo a la cabeza, apenas se estaban acomodando las nuevas autoridades al frente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) cuando las sorprendió la magnitud de los sucesos.

Las decisiones que debieron tomarse ante las noticias sobre el avance del COVID-19 llevaron a frenar las directivas, pensando en un reacomodamiento administrativo y en la necesidad de difusión de los estrenos que esperaban en la larga fila. Mientras tanto, comenzó a evaluarse de a poco la ampliación del catálogo de actividades.

De las salas de cine al online

Los diferentes espacios de la cultura procuraron hacer llegar al público obras diversas para su visionado online. Muchos directores decidieron liberar sus películas por el tiempo que dure la cuarentena.

Sitios como Anarkocinema, que desde su concepción inicial tomaron como bandera la idea del contenido libre, siguen funcionando con la difusión de material nuevo. Otros sitios y plataformas privadas también consideraron oportuno el momento para reinstalarse o ganar terreno frente a la competencia.

Cine on line en sus diferentes versiones, otra forma de llegada al gran público.

La plataforma argentina de streaming

Ya en condiciones normales, la plataforma Cine.Ar Play les permitía a los directores estrenar sus películas para una mayor cantidad de público después de su paso por los espacios INCAA.

Se trata de un servicio gratuito de video a demanda al que se puede acceder desde celulares, tabletas y televisores para ver más de 600 películas y cortos, y 500 horas series nacionales. Según se indica en su sitio web, cuenta con casi 700 mil usuarios registrados, que pueden elegir esta forma de visionado como opción, ya sea por cuestiones de distancia o tiempo.

Cine.Ar Play también se vuelve una alternativa considerando que la gran mayoría de las películas nacionales no llegan a pasar por los complejos. Esto se debe a que la ley de cine pide un cupo mínimo de exhibición para la producción local (cuota de pantalla) que prácticamente no se cumple, o se cumple a medias. Sumado a ello, la competencia con las plataformas de streaming privadas se hace ardua, a pesar de la gran difusión que la plataforma de contenidos nacionales ha tenido entre el público local.

Otras ramas del arte y los espectáculos públicos también habilitaron acceso online a sus producciones, desde artistas individuales hasta grandes teatros, siguiendo la tendencia internacional marcada, por ejemplo, por el Cirque du Soleil o el Metropolitan Opera House de Nueva York (MET). Así lo dispusieron tanto el teatro Cervantes como el Colón en sus sitios de difusión.

La situación de los trabajadores

Las diferentes asociaciones de directores y técnicos acompañaron a la nueva gestión incluso antes de la declaración de la pandemia. Sin embargo, han pedido consideración y soluciones dentro de lo posible, y de cara al nuevo panorama global. 

Las autoridades, entre tanto, tomando en cuenta estas circunstancias más que extraordinarias, decidieron que los estrenos que no podrán ser exhibidos en los espacios INCAA comenzaran a verse a través de Cine.Ar.

Ver esta publicación en Instagram

Premieres exclusivas en CINE.AR TV. Todos los jueves, nuevos títulos en JUEVES ESTRENO. ¡No te los pierdas! . . #CineEnCASA #MiráCineArgentino #CuidarteEsCuidarnos #ArgentinaUnida

Una publicación compartida de CINE.AR (@cine.ar) el

La situación para la población en general, y para la industria del cine es particularmente compleja, y ni las perspectivas de ayuda gubernamental parecen alcanzar para paliar la necesidad de la gran cantidad de trabajadores informales o empleados no registrados. 

Según el Boletín de Estadísticas Laborales (BEL) publicado por el gobierno nacional, la tasa de empleo no registrado ya ascendía al 35 % en el tercer trimestre de 2019, con una tasa de actividad del 47.2 %,  una tasa de empleo de 42.6 % y un indicador de desempleo de 9.7 %. Esta información, según se indica en el sitio, se obtiene de fuentes varias a partir de informes realizados por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social y el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Es de público conocimiento que los controles al respecto o no son eficaces, o no se han realizado a través de las diferentes administraciones de la manera más acorde para combatir esta situación. Ahora, son estos trabajadores quienes se ven a la deriva en una realidad que ya los sobrepasaba antes y durante una cuarentena obligatoria.

La producción audiovisual local deberá reacomodar sus fichas para enfrentar un contexto difícil, ya que nunca antes ha tenido que ponerle el pecho a una situación semejante, y del que lo único que se sabe hasta el momento es que cada jugada es una movida de ajedrez. A veces se parece a una pelea de boxeo, de la que solamente se procura salir lo menos golpeado posible.