La historia de los trabajadores sin patrón de Máximo Paz

Por Luján Gassmann (lujangtv@gmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

Hoy se la conoce como la Cooperativa de Trabajo Frigocarne Máximo Paz Ltda. y es un ejemplo de lucha, que se ha ganado el respeto de todos, pero todo arrancó hace unos pocos años con un frigorífico quebrado.

Este frigorífico es una cooperativa ubicada en Av. Pereda 975, en Máximo Paz, municipio de Cañuelas, gestionado por sus propios trabajadores. Todo arrancó en 2004, cuando tomaron la planta ante un nuevo pedido de quiebra y sospechas de vaciamiento. Pero quien mejor lo cuenta es Miguel Saavedra, el presidente de la cooperativa, en diálogo con El Café Diario.

¿Qué es Frigocarne?

Es una planta recuperada por los trabajadores desde 2004. Hace 18 años que venimos trabajando con esfuerzo, compromiso y apostando a este modelo. Somos ciento y pico de compañeros, siempre estuvimos en la lucha. Costó, pero lo logramos, acá estamos laburando muy bien, con un promedio de 400/500 faenas por día.

¿Cómo fue el proceso de reconversión?

Nosotros decidimos recuperar la planta en 2004, luego de que los dueños presentaran por tercera vez la quiebra y empezaran a vaciar la empresa. Fueron años muy duros, porque al no poder trabajar, las máquinas y los espacios se fueron deteriorando. Recién el 25 de junio del 2007 pudimos hacer la primera faena y comenzar la puesta en funcionamiento.

¿Enseguida se convirtieron en cooperativa?

Años después, el 3 de marzo de 2017 nos sacaron la matrícula. Como consecuencia, se nos fueron los matarifes y en 3 meses nos quedamos sin laburo. El Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) nos convocó para llevar los libros y nos querían convencer de que hiciéramos una SRL. Como nos negamos, se dio la orden de desalojar la planta, pero nos instalamos y toda la gente asociada de la cooperativa, así como muchos familiares, generamos presión y logramos sacar la planta adelante. Finalmente, el 20 de Julio de 2018, luego de muchas amenazas y persecuciones, empezamos trabajar nuevamente.

Miguel Saavedra, presidente de la cooperativa.

Nuevo ciclo

¿Qué es el ciclo 2?

Pudimos terminar la despostada, que es una parte que se denomina ciclo 2 y así finalizar el proceso, pasar de la media res a los cortes. Nuestra idea es seguir creciendo y que ahí ingresen unos compañeros y compañeras a trabajar, que puedan aprender un oficio y ayudar, de ese modo, al crecimiento del pueblo.

¿Cómo pudieron hacerlo?

Gracias a un subsidio del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Presentamos un proyecto para poder finalizar el proceso denominado ciclo 2, logramos comprar las bateas, los palcos y muchos otros materiales de acero inoxidable, un compresor de freón, se armó un tablero, se compraron cables, se hicieron bachas y adquirimos la máquina para envasar al vacío. Hoy esto es una realidad y está funcionando. 

Ustedes tienen un gran sentido de pertenencia con el pueblo. ¿Cuál es su aporte?

Hay muchos compañeros, de acá del pueblo, que son del Potenciar Trabajo y que hoy no tienen laburo. Tenemos la oportunidad de darles esa posibilidad y los que quieran luego sumarse a la cooperativa.

La planta por dentro.

¿Qué es lo que más destaca de este emprendimiento?

Como trabajadores y trabajadoras podemos producir y dar trabajo. Además, la carne es un alimento fundamental en la dieta de nuestro pueblo y es necesario que sea accesible para todos y todas.

¿Tienen su propia carnicería?

Sí, nosotros dentro de la cooperativa pudimos abrir una carnicería, para todos nosotros y para algunos vecinos que se acercan a comprar la carne un poco más accesible de lo que se encuentra en el mercado.

¿Cómo logran tener precios más bajos que otros lugares?

Si bien no tenemos ganado propio, lo que encarece el proceso, pero aun así no especulamos. Junto a otras cooperativas de la carne lo que estamos buscando es un precio más justo.

¿Cuál es su sueño?

Por un lado, queremos recuperar nuestra matrícula como matarife abastecedor, que la tuvimos durante 8 años y en la época de Macri nos la sacó el Ministerio de Agricultura. Hemos demostrado que podemos comprar y vender nuestras propias vacas, por eso queremos recuperarla. Finalmente, soñamos que nuestros hijos y las nuevas generaciones puedan continuar el legado, aprendan el oficio y sigan trabajando en esta planta, que es un ejemplo de lucha.