La batalla por encontrarle un sentido a la vida sube al escenario

Por Guillermo Tagliaferri (guilletaglia60@gmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

«Yo me tengo que bañar y a nadie le importa«, obra teatral con gran realismo mágico, tiene como personaje central a Rocío –interpretada por Nahir De Ciancio– una joven escritora que harta de intentar encontrar una motivación para llevar adelante su causa artística, opta por buscar alternativas para ganarle la pelea a su angustia existencial. 

¿Quién soy? ¿Qué será de mí? ¿Podré alguna vez inventarle un sentido a la vida? En el medio de estos cuestionamientos entra en el fetiche de querer lastimarse, sin poder conseguir fenecer en sus fallidos intentos de suicidio.

A su alrededor se mueven varios personajes, intensos, con quienes tiene una fuerte vinculación: una travesti que convive con el reloj que establece su esperanza de vida, una enfermera que sin ser madre es más madre que nadie, una prostituta que no deja de pensar en cómo salir de la dependencia, un hermano futbolista, un músico enamorado, una madre que no puede renunciar a su cuerpo ético, un padre laburante y orgulloso, y muchos eslabones más que no juzgan, buscan entender aquello que parte misteriosamente de la pasión.

Rocío, su padre y su madre, una familia con conflictos y certezas.
Foto: Alejandro Aratta.

La obra, que se presenta en el Teatro Código Montesco, tiene dramaturgia y dirección de Juan Washington Felice Astorga y cuenta con la sólida y convincente actuación, junto a De Ciancio, de Daniela Colucci, Patricio Franchi, Marcelo Pañale, Sergio Villarruel, Guillermo Bechthold, Leonardo Cook, Franco Mastropietro, Gastón Quiroga, Florencia Collaud, Marisa Picollo, Malena De Arregui (quien además toca el bandoneón), Carolina Faraci y Marisa Alfonso

El elenco de «Yo me tengo que bañar y a nadie le importa» en una de las escenas de la obra. Foto: Alejandro Aratta.

«Yo me tengo que bañar y a nadie le importa» alterna entre el drama, el humor y la música con un ritmo y una historia tan intensa como atrapante, con la credibilidad que brindan los actores y actrices, que hace que las dos horas de la función pasen volando. Y hasta dejan con ganas de más.

Rocío y la preparación de un personaje complicado

Nahir De Ciancio, egresada del Instituto Municipal de Teatro de Avellaneda y formada como actriz con Norman Briski, Eduardo Gilio, Néstor Romero y Emiliano Romero, encarna el protagónico. Le aporta ironía, pensamientos y frases profundas, y un gran despliegue al personaje de Rocío, la suicida frustrada. 

¿Qué destaca de «Yo me tengo que bañar…»?

Me parece una obra dinámica, donde estamos todos los actores presentes, que funciona a nivel actuación y sonido y que va mejorando función a función.

¿Y del personaje que encarna qué puede decir?

Me gusta mucho la historia de Rocío. Me gusta mucho lo que cuenta, me parece que es un tema que interpela a mucha gente y me gusta que haya visibilidad al respecto. Es lo que puede sentir una persona en ese estado y la familia y el entorno que acompañan y todo lo demás que comprende. 

¿Cómo fue meterse en la piel y la mente de Rocío?

En principio, traté de tener entrevistas con gente que tuvo algunos intentos de suicidio. Y después, fue trabajar momento a momento el texto, y de a poquito, desmenuzarlo. También hablar con el director y, sobre todo, con mis compañeros.

Se trata de un personaje complicado, ¿no?

Es complicado en el sentido que estoy todo el tiempo en escena y no tengo el respiro de salir y volver a entrar. Y tiene algunos matices, como gritos en el medio. Todo eso que hace que sea más complicado.

Hasta partes musicales…

Exacto, tal cual. Bailar y cantar que, para mí, ya es un montón. 

Nahir De Ciancio y un papel trabajado y exigente. Foto: Alejandro Aratta.

¿Qué percepción personal halló en las conversaciones e investigaciones con suicidas?

Hicimos como un estudio de campo como para no juzgar, sin fundamentos, a las personas. Uno quizás toma un material así y lo primero que te sale es buscar darle mis herramientas, pero también está bueno entender de dónde viene eso.

Si tuviera que recomendar a la gente que venga a ver «Yo me tengo que bañar…», ¿qué argumento le daría?

Creo que la convencería porque me parece que es una obra que no habla solamente de lo que le pasa a Rocío, sino que abarca muchas vicisitudes que vive una familia hoy en día, estando dispersos en el capitalismo. Y lo que pasa con cada rol y cada personaje. Todos pueden llegar a sentirse identificados con alguno de los personajes, más allá del tema del suicido en sí. Lo que vive una enfermera en un hospital público. O una travesti, que está a las sombras de la sociedad y denuncia lo que está pasando.

«Yo me tengo que bañar y a nadie le importa«

Teatro Código Montesco

Gorriti 3956, CABA

Domingos a las 20

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