‘Inmortal’, o el arte de hacer cine fantástico en Argentina

Por Gabriela Composto (gabriela.composto@elcafediario.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

El recorrido por festivales que tiene el filme ‘Inmortal’ supera las expectativas de cualquier director. Pero quien hizo ese trabajo, no es cualquiera. Es Fernando Spiner, reconocido cineasta de la escena local, quien hace veinte años estrenaba su ópera prima ‘La sonámbula’.

El estreno mundial de ‘Inmortal’ fue en la competencia oficial de Sitges, en el 53° Festival Internacional de Cinema Fantastic de Catalunya realizado en 2020 y desde ahí no paró de crecer.

‘Inmortal’ cuenta la historia de Ana (Belén Blanco), quien regresa a Buenos Aires desde Italia  por la muerte de su padre (Patricio Contreras).Aquí debe comenzar con los trámites de la sucesión y se encuentra con algunos detalles que llaman su atención y la hacen sentir que su padre ha sido estafado por su amigo, el doctor Benedetti (Daniel Fanego).

Investigador de la vida y la muerte, Benedetti le asegura a Ana, que ha encontrado una dimensión paralela donde pueden vivir las almas al morir y que es factible que sean visitadas por sus familiares.  

Como prueba, qué mejor que ofrecerle compartir unos momentos con su padre muerto. Además de tornarse peligroso y de quedar involucrada en situaciones inesperadas, esto cambiará completamente su perspectiva, entrando en una nueva realidad difícil de dejar atrás.

Fermando Spiner conversó con El Café Diario sobre ‘Inmortal’, el film que tuvo al recuerdo de su padre como punto de partida.

Fernando Spiner durante la filmación (Material de prensa – PH Fernando Marticorena).

¿Cómo surgió la idea de ‘Inmortal?
Surgió a partir del fallecimiento de mi padre. Me parecía estar viéndolo en todo momento y en todas partes, y empecé a especular con la idea de que existiera un sitio donde pudiera seguir conversando con él. Por suerte me lancé a la escritura de un guion con este tema, acompañado por Eva Benito primero, y después por Pablo de Santis.

¿Cómo resultó la experiencia?

Gracias a esa iniciativa, a ese proceso creativo, empecé a recibir mensajes que él me había dejado en vida, a través de cartas oraculares del I-Ching, que él siempre me hacía al inicio de cada año con una pregunta. Empecé a encontrar ahí respuestas a cuestiones que me estaba preguntando en ese momento, mientras estaba pensando y realizando la película. Entonces puedo decir que gracias a ese acto creativo al que me lancé, pude efectivamente volver a conversar con mi papá.

Ana parece hecha para Belén Blanco. ¿Fue complicado elegir a la protagonista o ya la tenía en mente de antemano? 

Yo venía de trabajar con Belén Blanco en la serie ‘Los 7 locos y los lanzallamas‘, que dirigimos junto a Ana Piterbarg en 2015, en la Televisión Pública, y había sido una experiencia muy linda. La conocía porque hizo un personaje pequeño pero importante en mi primera película ‘La sonámbula’.

Desde siempre, entonces.

Es una actriz en la que siempre he pensado y en este caso me parecía que era justa para este personaje. Y después, dadas las circunstancias de cómo se fue realizando la película, fuimos charlando y trabajando juntos. Así que ella también aportó mucho en la construcción de ese personaje.

Belén Blanco en una escena de ‘Inmortal’ (Material de prensa – PH Carlos Furman).

¿Cómo fue el trabajo con los otros actores?

Me pasó lo mismo con Diego Velázquez, que había sido Erdosain, el protagonista de ‘Los 7 locos y los lanzallamas‘, y con Daniel Fanego, o Haffner, el rufián melancólico. Tuve la suerte de poder repetir con este trío de actores maravillosos, una experiencia que había sido muy satisfactoria y que había disfrutado mucho.

¿Es difícil hacer cine fantástico y de ciencia ficción en Argentina?
Sí, es difícil hacer ciencia ficción en Argentina. Hay que decir que es difícil hacer cine en Argentina, cualquiera sea su temática o género que aborde. En el caso de la ciencia ficción, el gran referente es el cine de Hollywood y en ese caso la ciencia ficción es muy espectacular.

Que no es el caso de ‘Inmortal’.

En el caso de Inmortal no lo es, no es una película de espectacularidad visual. Todos los procesos de post producción han sido muy artesanales, eso quiere decir que a diferencia de una producción de Hollywood donde sólo en los procesos de efectos visuales participan cientos de empresas y personas, en este caso, esto lo condujo una sola persona, Tomás Pernich, con varias computadoras en su casa, a lo largo de un año y medio.

Daniel Fanego en el laboratorio de Leteo (Foto: prensa del film).

Difícil trabajar así.

Pero siempre estuvo en permanente intercambio conmigo, con el editor Alejandro Parysow, con la productora Magu Schavelzon, con la música de Natalia Spiner y con el director de sonido Sebastián González, que son los principales colaboradores de los procesos de post producción.

Un trabajo artesanal…

Hacer una película artesanal de géneros como la comedia o el cine social o una película costumbrista suena lógico, pero de ciencia ficción es más particular como enunciado. Esto sin embargo le da una condición de única, que a mí me gusta mucho porque es género pero de autor. Por eso de algún modo, los grandes referentes que tengo en el cine fantástico son películas como ‘Alphaville‘ de Godard, ‘La jetée‘ de Chris Marquele, ‘La muerte en directo‘ de Taverniere o ‘Farenheit 451‘ de Truffault y por supuesto ‘Blade Runner’ o ‘Metrópolis‘ de Fritz Lang, que son grandes películas de la historia del género fantástico.

‘Inmortal’, de recorrida por el mundo

Habiendo recorrido con ‘Inmortal’ varios festivales en 2020 y lo que va de 2021, ¿cómo la recibe el público?

Recorrió muchos festivales. Arrancó en el de Sitges, en la competencia oficial, que es uno de los festivales de género fantástico más importantes que existe en el mundo. Y después también estuvo en Trieste fantástico, en La Habana, en Mar del Plata, en Fantaspoa (Porto Alegre), en muchos festivales.

¿Fueron virtuales o presenciales?

Todos fueron virtuales y en todos hubo preguntas-respuestas a través del zoom, por lo tanto no pude vibrar en lo que fue la respuesta del público, sino verla más bien en algunos twits o en comentarios que me llegaban en Facebook o por mails. 

Fernando Spiner junto a Belén Blanco en un descanso de la filmación (Material de prensa – PH Fernando Marticorena).

¿Cómo se preparó para el estreno en salas, después de tanta virtualidad?

Me preparé con cierta incerteza, pero ahora que la película está siendo proyectada y puedo conversar con el público, la verdad que siento un entusiasmo enorme.

Es bien recibida por el público.

Una gran aceptación por parte del público y una gran alegría de ver una película fantástica que ocurre en escenarios conocidos, por lo tanto esa historia está más al alcance de la mano, y también más creíble. Además de que la película aborda temas universales como son el reencuentro con un padre fallecido o una historia de amor con alguien imposible. 

A modo personal, ¿hubo algún acontecimiento que lo hizo interesarse en la muerte y en esa espacie de plano intermedio, que algunos dicen que queda entre el celeste y el terrestre?

No es que yo haya tenido una experiencia particular, pero el tema está inserto en toda nuestra cultura. Desde Ulises que viaja al Inframundo, Hamlet que se le aparece el padre muerto a decirle la verdad, el mito de Orfeo que va al mundo de los muertos a tratar de salvar a Eurídice…

Es cierto, hay mucho material en la literatura.

Hay tres películas de Jacques Cocteau  sobre el mito de Orfeo, pero hay una en especial que se llama ‘Orfeo’ que la vi en mis años de estudiante de cine en Roma y que me impactó mucho por la simpleza con la que aborda el tema.

Fernando Spiner en pleno rodaje (Material de prensa – PH Fernando Marticorena).

Es un tema de todas las épocas.

Yo creo que es un tema muy universal y que de algún modo nos toca a todos. La pérdida de un ser querido siempre nos coloca frente a este dilema y después uno los reencuentra en los sueños. Es algo que nos pasa a todos y en mi caso se mantiene quince años después de la muerte de mi padre.

Si Leteo existiera, ¿usted elegiría quedarse?

No sé si elegiría quedarme en Leteo. Lo que si elegiría sería vivir muchos años y poder hacer muchas películas, acompañar a mis seres queridos, ver sus realizaciones y sus logros, y acompañarlos en sus momentos difíciles. La inmortalidad está en contra de la esencia del ser humano, por lo tanto, inexorablemente ese anhelo genera una situación traumática. Eso se ve de manera muy evidente en los cuentos de Edgar Alan Poe. 

¿Y en la película qué se ve?

La película explora ese sentimiento de eternizarse, atravesado por el capitalismo salvaje y por este concepto que ya tenemos muy arraigado en la sociedad, de que todo debe ser un negocio. 

Patricio Contreras y Belén Blanco, padre e hija y un reencuentro que cambia todo (Material de prensa – PH Carlos Furman).

¿Usted qué haría?

Qué decisión tomaría yo, dependería de las circunstancias y también de cómo sería ese Leteo. El de la película no es muy agradable, es un lugar donde vagan almas en pena…no creo que eligiera quedarme ahí. Creo que preferiría vivir una vida intensa, llevando adelante mis sueños de la mejor manera y aceptar la condición de humano y la muerte. 

Más allá de los afectos y de querer seguir estando cerca, ¿hay algo de crítica social en el hecho de que sólo unos pocos puedan acceder a Leteo?

Encierra una profunda reflexión social y política. Transcurre en la crisis social y económica del macrismo, durante la cual nosotros filmamos y que, de algún modo, aparece en la realidad de la película. Para poder rodarla contamos con un presupuesto mucho más acotado del que necesitábamos para hacer una película chica, así que la hicimos muy pequeña. También hay una crítica al capitalismo salvaje, donde sólo pueden eternizarse quienes tienen dinero para hacerlo.

Uno no asociaría el cine fantástico con la política.

El género fantástico es uno de los géneros más políticos que existen y la idea de que se está traspolando ahí, tiene que ver con la realidad, sólo pueden vivir quienes tienen dinero para hacerlo. Quien no lo tiene queda fuera de la sociedad y se ve obligado a entrar en una clase sin casa, sin trabajo y sin perspectivas, al borde de la locura.

Efectivamente también está la idea de cómo las empresas lucran con los sentimientos humanos, incluso con este deseo de perpetuarse y de inmortalidad.

* El film puede verse en el Malba todos los sábados de enero de 2022 a las 18.

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