Importante precedente, la Justicia absuelve a Taringa

Por Pablo Kulcar

Después de 9 años de litigio, la Justicia argentina absolvió al sitio web llamado Taringa.

Taringa fue comprado por los hermanos Matías y Hernán Botbol y su socio Alberto Nakayama a Fernando Sanz en 2016.

La plataforma es un API (interfaz de programación de aplicaciones) que permite a los usuarios tanto publicar como descargar contenidos de su interés.

Los tres socios fueron querellados por la Cámara Argentina del Libro y varias editoriales, con el argumento de que habían violado la propiedad intelectual. Esto, después de que los usuarios descargaran obras y las compartieran. Más tarde se sumó la discográfica BMG/Magenta por las mismas razones.

Sin embargo, el juez Adrián Nolberto Martín determinó la absolución de Taringa en el primer juicio penal en el país el que se trata uno de los temas calientes de Internet como es el de los derechos de autor.

Esto marca un antecedente importante en favor de la libre circulación de contenidos por las redes sociales. También exime al servidor de hacer una ponderación de los contenidos que los usuarios suben. Esto sería, a su mirada, una censura previa e ir en contra de la libertad de expresión.

Hay que aclarar que el fiscal pidió desde un comienzo la absolución del portal ya que los demandantes tendrían que accionar, desde su opinión, contra cada uno de los usuarios que descargaron el contenido en litigio y no contra Taringa.

De izquierda a derecha, Matías Botbol, Alberto Nakayama y Hernán Botbol, directores de Taringa. (Foto: Redusers)
De izquierda a derecha, Matías Botbol, Alberto Nakayama y Hernán Botbol, directores de Taringa. (Foto: Redusers)

Lo que está en juego aquí es un modelo de negocio en el que el consumidor actúa en el ámbito digital. La Fundación Vía Libre tiene una postura declarada y activa luchando por este tema y enfrentándose a las compañías discográficas y editoriales.

Una de las acusaciones de las empresas litigantes radicó en que Taringa no aportaba datos sobre sus usuarios cuando le eran requeridos. Los acusaban de responsables de todo lo que estaba en la plataforma por haber publicado un enlace a dichos contenidos. Por supuesto que tanto Taringa como otros portales brindan sus datos si existe el pedido de un fiscal en el marco de un proceso judicial, pero sólo en estos casos, y a las autoridades competentes. De ninguna manera a emprendimientos comerciales que se sienten avasallados por actos de terceros.

El juicio afectó la imagen de la empresa, que se vio asociada a la piratería, e hizo blanco donde más duele, la publicidad. La idea ahora, una vez terminada esta historia, es tener una lógica económica propia.

Que se puedan emitir Tokens (activos convertibles en criptomonedas) y de esta manera potenciar la factibilidad de anunciar y promocionar de forma más descentralizada. No ya una Taringa empresa sino un modelo en el que los usuarios obtengan beneficios según lo que hagan y en el que los contenidos sean auto gestionados.

A los acusados les fueron embargados sus bienes por 200.000 pesos y se los llegó a intimar a que borraran los posts denunciados. Caso contrario, se iba a proceder a su detención.

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