Hanoi, emociones, delicias y Comunismo entre motos

Por Anabel Silvero

Despertar con el sonido de un gallo dando un concierto al alba, es uno de los tantos bellos momentos que se pueden disfrutar en Hanoi, la ciudad capital de Vietnam.

El Old Quarter, la parte más antigua de la ciudad, con sus casas antiquísimas, pasadizos semi secretos y el feroz y rugiente sonido de las motos que inundan sus calles, ofrece muchas facilidades para perderse. Ese punto sintetiza una mezcla imprevisible entre el pasado y el presente en la cultura milenaria del país.

Templo de la Literatura. (Foto: Anabel Silvero)

Las motos se adueñan también de las veredas, donde los peatones tienen que ir caminando a paso lento y seguro, sin dar lugar a la duda, evitando algún accidente casual en este caos organizado de 8 millones de habitantes y 5,5 millones de motos.

En Hanoi hay casi la misma cantidad de motos que de personas. (Foto: Anabel Silvero)

Vencedora de aquella guerra contra Estados Unidos tan mediática como controvertida, Hanoi muestra orgullosa su victoria a través de sus museos y monumentos. Uno de los más importantes es el Mausoleo de Ho Chi Minh en donde se encuentra embalsamado el líder ganador, quien no sólo venció al sur más capitalista, sino también a la mayor potencia del mundo, que se retiró prontamente para evitar una caída aún más estrepitosa y humillante.

Como en casi todos los países del Sudeste Asiático, un gran mercado nocturno ofrece amplias posibilidades para conseguir desde ropa imitación de grandes marcas, hasta productos electrónicos, tales como i-phones de dudosa procedencia. Tal vez no es tan pintoresco como los almacenes de países, pero su ubicación frente al lago Hoan Kiem, se disfruta especialmente.

Vietnam presume de Comunismo. (Foto: Anabel Silvero)

Por la noche, en este lugar se puede apreciar el hermoso Puente del Sol Naciente, de color carmesí, que orgulloso de sí mismo se refleja en el lago para admirarse. No muy lejos de allí, un cartel gigante con la hoz y el martillo que dan muestras del ferviente ambiente comunista que respira el país, en el cual pese a haber tan sólo un partido, el Comunista, las elecciones siguen siendo obligatorias y un terrible delito no asistir.

Frente a este lago también resulta una delicia asistir a uno de los espectáculos más bellos del mundo según la crítica especializada, que además fue declarado Patrimonio Intangible de la humanidad por la UNESCO. Las Marionetas de Agua. Estos simpáticos muñecos son manejados por un grupo de titiriteros que tienen la mitad de su cuerpo sumergido en el agua del estanque donde se desarrolla la obra.

Estos artistas mueven a través de cuerdas los títeres con movimientos perfectamente diagramados y ensayados, y representan historias de dragones, campesinos y dinastías de reyes y príncipes pertenecientes a un tiempo lejano. A estas narraciones las acompaña una orquesta en vivo, que le da vida a estas representaciones con el sonido de instrumentos
típicos y las coros muy dulces, que aún sin comprender el idioma, transmiten emociones intensas, sensaciones celestiales. 

Entre los sabores locales, uno de los imperdibles es el egg coffee, el café con huevo. En el fondo de la taza hay un café negro fortísimo, muy caliente, y sobre éste flota el contenido blanco de un huevo bien frío, casi congelado. Para saborearlo hay que mezclarlo. Y antes de darle el primer sorbo, hay que cerrar los ojos para disfrutarlo aún mejor. Quizá la descripción no suena tentadora y hasta genere algo de desconfianza, pero es una delicia.  

Otra de las exquisiteces típicas es la sopa vietnamita de pollo Pho Ga, que sabe muy bien en cualquiera de los restaurantes de la calle Hang Nom, uno de los mejores lugares para degustarla. La cena se disfruta en la vereda, la gente se siente en pequeñas banquetas, como si cada persona fuera un niño de 5 años que está jugando durante la cena.

Puente del Sol Naciente, una de las paradas obligatorias que ofrece la exótica Hanoi, capital de Vietnam.
Puente del Sol Naciente, una de las paradas obligatorias que ofrece la exótica Hanoi, capital de Vietnam.

Al caminar por las calles de Hanoi, si el turista lleva zapatos topa con decenas de zapateros que lo intentarán detener para ofrecerle sus servicios en cada cuadra a cambio de unos miles de dongs

En el país cuyos circuitos interiores mueven supuestas fortunas (los dongs tienen tan poco valor que una campera o un par de zapatos pueden costar millones y el dinero sólo se conoce en billetes), no hay monedas para dejar propinas.

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Medio cooperativo. Periodismo.

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