«Floresta», una obra entre el presente, el pasado y el futuro

Por Javier Santos Rodríguez (javiersantoz@yahoo.com.ar)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

La calle. Y entonces una puerta pequeña que conecta con un corredor que lleva a un patio bajo el cielo de la noche. Las mesas, sillas y la barra de un barcito hacen de antesala al teatro propiamente dicho, por donde se entra a través de una puerta amplia, de dos hojas. Así se llega a Animal Teatro, en los límites difusos entre Almagro y Boedo, para ver esta original obra.

Una obra de varios géneros

«Floresta» es atípica y singular por varios motivos.

No tiene una especificidad para un solo género; se podría decir que se trata de una comedia, pero también hay dramatismo absoluto. 

Trabaja, además, a medida que se desarrolla la historia, desde otras subtipologías: el humor negro o la crueldad, el teatro del absurdo, el grotesco y el clown. 

Los tres personajes en convivencia. Discusiones y peleas. Foto: Javier Santos Rodríguez.

Está situada en un tiempo y espacio determinados (siglo XIX, pampa argentina), pero por momentos, debido al tratado de la temática social a la que hace referencia, puede ser analizada desde una perspectiva muy actual, logrando así una atemporalidad. Tiene, a su vez, aspectos de extrañamiento y metaescénicos, donde el personaje da lugar al actor.

Los personajes

La obra es también una historia de personajes con una función específica y representativa. Tres mujeres, dos hermanas y su madre, conviven en una casa de alcurnia, venidas a menos a causa de la viudez de esta última, en donde cada una tendrá una determinada función de acuerdo con lo que representa; una vive en el pasado, otra en el presente, otra en el futuro. 

La madre, que tras la muerte de su marido fue perdiendo competencias psíquicas, funciona como un estorbo para las hijas, pero también como una memoria y una verdad.

Débora Andolfatti en el papel de la Madre, rememorando viejos tiempos, cuando todo era abundancia.
Foto: Javier Santos Rodríguez.

La Hija que limpia se encarga de todos los quehaceres de la casa y protesta por la pobreza en que están inmersas, y por su hermana, la Hija que espera.

Esta última cumple una función romántica, mientras que la anterior, una función realista. La Hija que espera niega la realidad cotidiana y vive en la esperanza, en el futuro; la Hija que limpia, en cambio, niega cualquier tipo de romanticismo y busca cómo sobrevivir en el presente, vendiéndolo todo

La madre, entretanto, evoca el pasado y vive en él, es el propio pasado y su memoria activa. 

La puesta de escena y el elenco

El trabajo actoral se desenvuelve muy ágil y verosímil, tanto en la expresión corporal como en el guion y la puesta en escena en su conjunto. La escenografía, por su parte, es escueta pero justa. La casa donde viven estos personajes se está vaciando y desmantelando, por lo que las cosas materiales se diluyen en escena. 

La obra “Floresta, reunión de cosas agradables y de buen gusto” tal el nombre completo, fue escrita por Guillermo Yanícola, marplatense, y es representada y dirigida por el grupo Inpulso, conformado por Débora Andolfatti y Silvina Borda, con la participación especial de Denise Misses.

El grupo Inpulso es oriundo de Tandil. En el nombre lleva una significancia interesante. Un impulso desde adentro, por eso se escribe con n.   

“Floresta, reunión de cosas agradables y de buen gusto”

Domingos a las 20

Animal Teatro

Castro 561, CABA,  

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