Festival de Cine de Mar del Plata: reseñas de 3 películas

Por Gastón Dufour (egastondufour@gmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

Se está desarrollando una nueva edición del Festival de Cine de Mar del Plata, que se extenderá hasta el 28 de noviembre.

Se trata de un encuentro cuyo origen se remonta allá lejos y hace tiempo, a la Argentina aún próspera de la primera mitad de la década de 1950 y que inició como muestra exquisita de la cinematografía mundial, para convertirse a partir de 1959 en un festival competitivo.

En la actualidad es festival clase A de la región y recibe cada año alrededor de 130.000 mil espectadores. 

En esta oportunidad, desde El Café Diario repasamos algunas de las producciones que se exhiben en el Festival durante la presente edición. 

El perro que no calla

Sebastián es un hombre cuyo comportamiento no se ajusta a lo que se espera según los cánones sociales, es más, esperan un comportamiento brutal de su parte. Eso le alcanza para tener un vínculo más armonioso con el mundo y las personas que lo rodean.

Esa es la temática de la nueva película de la directora Ana Katz, que engloba y retrata como por accidente las vivencias que nos han tenido en vilo en estos dos últimos años. 

‘El perro que no calle’, la nueva película de Ana Katz, generó gran interés en el Festival de Cine de Mar del Plata.

¿Podemos vivir en una mejor sociedad? Tal vez es una pregunta que todo el mundo se ha hecho en algún momento de su vida. La película no entrega las respuestas, pero da el puntapié inicial para generar las respuestas. 

Sexo desafortunado o porno loco (Bad luck banging or loony porn)

La sensación ante el primer visionado es que se trata de un trabajo en tono experimental en tres actos. Esta estructura narrativa primaria produce identificación y cercanía. Es lo que genera este cuento que prontamente el público se dispone a presenciar. 

Una mirada diferente respecto del imaginario popular que asocia a Rumania únicamente con los vampiros. Muy probablemente cierto comportamiento sociópata deriva en las dictaduras y las prohibiciones bestiales, que siempre terminan en violencia, muerte, sangre y algo de eso hay en la pintura que se propone Rada Jude, un director que al igual que con sus anteriores películas, aunque con pinceladas diferentes, juega aún con el humor negro y la crítica mordaz a la sociedad y la idea fugaz de la felicidad.

El filme del rumano Rada Jude es una de esas rarezas que sólo pueden disfrutarse en festivales.

Idea a veces propiciada por visiones políticas retrógradas que, enquistadas fuertemente en el comportamiento humano, son muy difíciles de arrancar. Sumado a ello, y con la historia troncal como ejercicio de retrato de la moralina, la historia de una maestra cuya intimidad se ve expuesta a la comunidad educativa a la que pertenece desnuda el choque discursivo con quienes se creen dueños de la superioridad ética. 

Matar a la bestia

La película debut de Agustina San Martín se abre camino con su participación en el afamado Festival. Tópicos que oscilan entre las cuestiones locales de la zona en que fue rodada (Misiones) y otras relativas a Emilia, el personaje que interpreta Tamara Rocca, como la sexualidad adolescente, ocupan el espacio troncal del relato.

Rodada en la provincia de Misiones, ‘Matar a la bestia’ marca
el debut de la directora argentina Agustina San Martín.

También se suman ciertas cuestiones familiares que afectan a la protagonista de soslayo, a partir del momento en que todo comienza y viaja a residir temporalmente en una especie de residencia perteneciente a su tía.

La película se rodó íntegramente en las localidades de Eldorado, Posadas y El Soberbio, y filmada con el apoyo del Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones (IAAviM) y coproducción de Santiago Carabante.

El estreno tiene lugar de manera paralela tanto en el Festival de Mar del Plata como en la provincia que sirvió de locación, en las propias salas del IAAVIM.