El Vicepresidente, o cómo manejar al mundo a mi antojo

Por Gabriela Composto

Esta película de Adam McKay -el mismo de La gran Apuesta del 2015- con 8 nominaciones a los Premios Oscar que se entregarán en marzo, y producida por Plan B -productora de Brad Pitt-, se centra en la vida de Dick Cheney quien fuera vicepresidente en el primer mandato de George W. Bush. Un político controvertido que asumió el cargo teniendo un poder no habitual para ese cargo.

Desde el principio de su carrera política, cuando se lo ve definiéndose como republicano sólo porque le caía bien un congresista con el que quería trabajar, se lo describe como a alguien que sólo quiere hacer lo que le parece. Con una oratoria formidable, que logra envolver a quien le escuche. Apoyado por su mujer, quien desde el día uno quiere a su marido en lo mas alto de la Casa Blanca.

En este película nominada al Oscar se ve a un hombre que saca provecho de los grises que presentan las leyes, para acomodarlas a su conveniencia. De esa forma se lo muestra aprovechándose de Bush a quien caricaturizan al punto de quedar como un tonto fácil de dominar y con quien Cheney hacía lo que quería.

Por otro lado, luce completamente enamorado de su mujer -amor que es correspondido-, con la que consulta absolutamente todo y no da un sólo paso sin que ella lo apruebe. Inclusive, si hay que apoyar o hundir a alguien de su propia familia.

Por momentos es una sátira que con buen ritmo narrativo hace una fuerte crítica al sistema político norteamericano y a todo lo que lo rodea, incluyendo las consecuencias de sus pésimas decisiones impulsadas por el atentado a las Torres Gemelas: Irak, Afganistán, Guantánamo y las torturas de la CIA, ISIS, etcétera.

¿Interesa aquí la vida de un político yanqui con delirios de poder ilimitado? La sensación es que para quienes no somos estadounidenses tal vez se nos haga un poco larga. Demasiados temas muy particulares de la vida americana, y ninguno tratado en profundidad.

Eso sí, resulta un placer ver las actuaciones del exBatman Christian Bale quien aumentó 20 kg para el papel; de la actual Louis Lane de Superman, Amy Adams como su esposa Lynne, y de actores secundarios que no se quedan atrás, como Steve Carrel como Donald Rumsfeld; Sam Rockwell en la piel de George W. Bush (está igual) y dos de las chicas made in American Horror Story como las hijas, Alison Pill en el papel de Mary Cheney y Lily Rabe en el de Liz Cheney.

De todas formas, termina dando la impresión de ser un documental a lo Michael Moore aunque tapado, que describe sin exceptuar mentiras, leyes no tan claras y el respaldo de la gente “de confianza”, tanto políticos como empresarios. Cheney logra conseguir lo que se propone pasando por encima incluso del mismísimo presidente. ¿Para eso necesitaban gastar varios millones en el sueldo de Bale? Tal vez era la única forma para decir a gritos la verdad que nadie se animaba a mostrar.

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