El poder del arte en época de coronavirus

Por María Candela Gonzalez (candela.dgc@gmail.com)
Licenciada en Comunicación Visual y Operadora de Arteterapia
Producción: Silvia Martinez (silvia.martinez01@gmail.com)
Relacionista Pública

Esta época de coronavirus, de quietud, aislamiento y distancias, genera el espacio interno ideal para promover una propuesta que llega de la mano del arte. Esta herramienta de poder es capaz de mover energías estancadas en nosotros, aliviar el estrés y fortalecer nuestra autoestima.

Esta pandemia, que nos recuerda el miedo a lo nuevo, la necesidad de estar presentes y lo importante que es cuidarnos entre todos, también nos trae nuevas posibilidades para aprender a transitar todas las emociones que circulan por nuestro cuerpo.

La pausa ha hecho que queden lejos los abrazos y las juntadas con amigos y familiares, y emergen nuevos modos de ser, de estar y de comunicarnos. Mediante diferentes recursos, técnicas y materiales, podemos expresar nuestros sentimientos y emociones. Es más, el arte puede convertirse en un puente que comunica nuestro mundo consciente con nuestro mundo inconsciente, para traer al presente información que desconocemos pero llevamos puesta.

El arte rescata muchas veces de situaciones de ansiedad y dolor, invitando a viajar hacia una misma y a liberar aquellas emociones bloqueadas, para después tramitarlas, dejarlas salir, y así sanar. Regala también la posibilidad de ver las cosas desde otro lugar y hasta reírse aunque se esté atravesando un mal momento. 

El arte y su efecto terapéutico

Dibujar cada vez que una necesita expresar los sentimientos es terapéutico. Cada uno cuenta una historia, y la vez todos forman parte de un todo, de una historia más grande. Los dibujos, en mi caso, son realizados a mano alzada y después procesados en el ordenador para pulir las líneas y poder pintarlos.

El arte ofrece muchos modos y puertas de entrada para tejer historias. La danza, la pintura, la música, el teatro, son algunas de ellas. En esta ocasión me interesa compartirles una propuesta que puede traer paz y calma en estos días tan nuevos y raros para todas, para todos.

En primer lugar podríamos buscar dentro de nuestro hogar, un espacio donde nos sintamos cómodos y tranquilos, un lugarcito agradable que nos pueda alojar. Luego nos tomamos unos segundos para encontrar una posición bien cómoda y allí quedarnos algunos segundos más con ojos cerrados, poniendo las manos sobre nuestro pecho para sentir el corazón si lo deseamos. Después de detenernos, es decir tenernos a nosotros mismos, podemos disponernos a trabajar.

La receta de los mandalas

La idea es poder obtener unos mandalas que podemos bajar de internet y acaso imprimirlos en casa. Hay varios tipos y para todas las edades. Los mandalas poseen la valiosa capacidad de llevarnos a un estado de calma y relajación. Su circularidad nos recuerda que somos parte de un todo equilibrado y armónico, convidándonos bienestar emocional.

Esta actividad puede ser realizada por toda la familia y cada dibujo puede ser coloreado con lápices, crayones, acuarelas, etcétera. Por último, podemos sumar una música tranquila y relajante que acompañe el trabajo.

Y que no importe si nunca antes habíamos pintado, si queda bonito o si hubiéramos puesto más color. Lo que en realidad importa es animarnos a viajar hacia nosotros mismos y encontrar un estado de calma que las circunstancias actuales no puedan borrar. Acompañarnos en estos momentos amorosamente puede ser una sana manera de bailar esta danza. Un granito de arte hace bien.