El fútbol es cosa de mujeres

Por Jimena Forte

El fútbol dejó de ser una “cosa de hombres” hace tiempo y está en pleno desarrollo en el ambiente femenino. Principalmente, en países como Estados Unidos, Alemania, Holanda e Inglaterra. Mientras tanto, en Sudamérica, Brasil es el principal precursor, ya que tiene una gran cantidad de ligas en juego y es siempre protagonista en las grandes citas mundiales. En Argentina hay más de 30 mil mujeres que practican fútbol en torneos oficiales, y asoman países como Perú y Chile.

En pleno siglo XXI, todavía hay gente que dice: “el fútbol es cosa de hombres”, o intenta defender que “las mujeres no saben nada de fútbol”. ¿Cuántas veces escuchamos esas frases? Algo habitual en una reunión con amigos un lunes por la mañana, cuando ellos se juntan a discutir lo que pasó el último fin de semana con sus respectivos equipos y una mujer quiere dar su punto de vista o sencillamente acotar.

Es el tiempo del cambio verdadero. De que la sociedad futbolera se dé cuenta de que cada vez hay más mujeres interesadas en el fútbol. ¿Por qué no puede gustarnos este deporte? ¿Por qué tenemos que estar encasilladas en la postura u opinión “las mujeres vienen a ver la piernas de los jugadores”? El fútbol nunca fue un rival de las mujeres ni viceversa. Mucho menos, ahora.

Es cierto que muchas mujeres no comparten el gusto por el fútbol… ¿Eso está mal? Por qué habría de estarlo. ¿Acaso no hay hombres que lo detestan?

En la actualidad se hace cada vez más común que más mujeres estén interesadas o relacionadas con el fútbol. Lo practican mujeres en distintas capas sociales y ya existe una importante identificación con la selección argentina femenina, que aunque no recibe el apoyo económico y hasta deportivo que merece, ve crecer su influencia de forma constante.

¿Otro tema para revisar? Varios equipos de primera división no pueden jugar en las canchas principales de sus respectivos clubes.

Primer equipo femenino del Club Atlético Argentino de Mendoza.
Primer equipo femenino del Club Atlético Argentino de Mendoza.

El avance de las mujeres

En los últimos años, en Argentina la posición de la mujer fue progresando en la sociedad, al punto de haber dejado de ser aquella persona sumisa que respondía a las ordenes impuestas por el sexo opuesto. Se convirtió en una persona con derechos civiles y políticos dispuesta a pelear en busca de una mejora tanto personal como económica. Hoy en día vemos aunque en una parte minoritaria a mujeres en cargos políticos, lo que era algo impensable décadas atrás.

Lo mismo ocurre con el fútbol. A puro glamour y sensualidad, las mujeres le dan una mirada especial a algo tan importante que nunca debió ser sólo cosa de hombres. Antes, las mujeres que concurrían a las canchas lo hacían generalmente para acompañar a sus esposos. Hoy no. La mujer que va a la cancha va a alentar a su equipo, a gritar y a cantar. A vivir esa emoción, esa sensación de fiesta que sólo comprenden los apasionados del fútbol. Y cada vez es mayor el número de mujeres que se ven en las tribunas.

Cuando las mujeres deciden irrumpir en terrenos típicamente masculinos como el fútbol, suelen ser criticadas y tildadas de machonas, que busca humillar y generar un sentimiento de discriminación y exclusión social. En muchos casos son reprochadas y descalificadas, en ocasiones por la propia familia, que impide que practiquen este deporte porque no ven con buenos ojos que su niña reciba golpes ni tenga supuestos comportamientos varoniles. Tanto padres, amigos, entrenadores, como jugadores e incluso algunas mujeres, sostienen que el fútbol debe ser desempeñado sólo por varones y que la mujer debe permanecer en su hogar y hacer tareas solamente domésticas.

En comparación al fútbol tradicional de hombres, las mujeres que practican fútbol no reciben las mismas remuneraciones por tratarse de un deporte que aún no se ha profesionalizado a gran escala y porque todavía no recibe el mismo reconocimiento. En Argentina resulta muy importante la difusión mediática que recibe el fútbol femenino en este tiempo, y esa siembra traerá una cosecha importante por más que haya que armarse de paciencia. Las mujeres que lo juegan lo hacen por amor al deporte y el amor construye. El amor eleva.

Ese reconocimiento del fútbol femenino por el que bregan las excelentes periodistas mujeres que se dedican a difundirlo, dará sus frutos. Ellas tienen los mismos estudios académicos, o más completos, que cualquier hombre que se haya graduado en este área. Despreciarlas y buscar incapacitarlas con una retórica de otro tiempo lo único que hace es ayudar a valorarlas mucho más y a exponer lo más rancio del espectro de comunicadores argentinos que se dedican al periodismo deportivo. Nada puede detener lo que está pasando. Y lo que está pasando es que el fútbol ya no es sólo cosa de hombres.

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