El Encuentro de Mate puntano, uno de los atractivos de la Villa de Merlo

Por Guillermo Tagliaferri (guilletaglia60@gmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

Una recorrida por la reserva ecológica ubicada en Piedra Blanca Abajo, en la Villa de Merlo, provincia de San Luis, cerca del límite con la provincia de Córdoba, donde la naturaleza –con nutrida vegetación, destacándose los algarrobos y espinillos, piedras con cuarzo y mica, y un arroyo que varía su caudal dependiendo de las lluvias– ofrece una amplia muestra de sus maravillas y rastros de la cultura de los comechingones, con una escultura de una mujer de esa etnia ofreciendo su ofrenda a la Pachamama y una piedra-altar se mantiene intacta, remiten a la historia originaria del lugar, comienza con el paseo por su feria artesanal.

Y en uno de los puestos llaman la atención, por su variedad y elaboración, una serie de mates de madera. Detrás de ellos existe un relato interesante, que Darío Gagliardi, el locuaz encargado, compartió en una entrevista con El Café Diario

«Mi suegro, el escultor Víctor Hugo Cornejo, fue el creador del mate puntano, en 1996. Presentó un proyecto en el Concejo Deliberante de Merlo, que fue aprobado, para darle origen a un mate que tenga características determinadas que lo constituyan en un mate emblemático del lugar. Y desde entonces anualmente se realiza el ‘Encuentro del mate puntano’, que es el gentilicio de los habitantes de San Luis» explica el porteño que dejó Parque Chacabuco hace más de cinco lustros para radicarse en la Villa de Merlo. 

¿Dónde se hace el Encuentro?

Todos los 20 de enero en el Museo Regional Lolma, un edificio donde funcionó una escuela y luego, al ser trasladada, quedó derruido. También por una iniciativa de Víctor Cornejo se lo puso en valor con la creación de un museo. Ahí se lleva a cabo el «Encuentro del mate puntano«, que fue declarado de Interés Turístico Provincial. Y como fue en sus principios, se siguen regalando tortas fritas, respetando la tradición de no lucrar con el alimento.

¿Usted fabrica esos mates?

No, yo me encargo de atender el puesto y de venderlos. Quien sigue honrando la tradición de fabricarlos es la hija más chica de Víctor Cornejo, Anahí Valeria Cornejo, que es mi esposa. Respeta cada uno de sus acápites, haciendo un mate con las características invaluables de calidad y estética, pero también económico. No se apunta a la cuestión monetaria porque, por condición, el mate es popular. En lugar de precio se estipula un valor de referencia, por comparación con los mates más baratos del mercado.

¿Cuál sería ese valor?

Como referencia, se lo vende a una cifra entre los 1000 y 1500 pesos. Un mate de vidrio forrado en cuerina que dice Villa de Merlo cuesta 1800. 

Las ventajas del algarrobo

¿Qué ventaja tiene la madera de algarrobo sobre otros materiales?

Dicen los que saben que el algarrobo es al buen mate lo que el roble al buen vino. Al estar hecho con madera estacionada, no se quiebra, no hay que curarlo, se enjuaga y se usa. Tiene características de calidad que lo destacan. Los de calabaza son amargos, los de vidrio, berretas y los de plástico, innombrables. Además, el algarrobo es un árbol típico de San Luis.

Darío Gagliardi en su puesto de la feria artesanal de Piedra Blanca. Foto: @guilletaglia.

Además de los mates, también se dedica a otros productos derivados de la naturaleza.

Así como mi señora hace los mates, yo me puse a diseñar y fabricar espátulas de madura para uso gastronómico. Dentro de poco se hará en Piedra Blanca el «Encuentro anual de la espátula puntana«. Va a tener la misma finalidad social y cultural del mate, la misma impronta. Nació medio en broma, medio en serio. No los llamamos concursos sino certámenes, para que los artesanos no compitan, sino que presenten sus productos. Y también, junto a mi esposa, somos productores de aceites naturales esenciales. Es otra fuente de ingreso genuino, le hemos vendido al Conicet, aunque todavía no tuvimos un mango de ganancia, pero ya va a venir.

Volviendo al mate, ¿tiene patente o se le puede fabricar libremente?

El mate puntano no es patentable. Es como el cinturón de seguridad de Volvo, que era tan bueno que tuvo que ser patrimonio para la humanidad. Todo artesano que quiera laburar, puede ponerse a hacerlo con el solo uso de sus manos y respetando las técnicas y los lineamientos básicos. Es democrático, la propuesta es que todos sean coautores, por eso no se patenta.

Uno de los mates único y artesanal de Anahí Cornejo. Foto: @guilletaglia.

¿Cuáles son los requisitos?

Se invita a participar en la confección de mates, que sean hechos en San Luis, con madera de algarrobo, tallado uno por uno sobre madera estacionada, para garantizar la calidad. Si te pones a mirar son todos diferentes, tiene que ser una pieza única. La unicidad se le da a través de la talla individual, es todo hecho a mano alzada. Es una genuina expresión artística, cada uno brota de lo que le surge al artesano en el momento. No puede repetir diseño ni motivo. 

Gagliardi cierra la charla con humor: «La idea de ‘Animate‘, el nombre de nuestro emprendimiento, era hacer 7 mil millones de mates, uno por cada habitante del planeta. Tan distintos como lo es cada persona. Vamos por los 4 mil millones, nos falta poquito, ja, ja«. 

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