El dilema y los usos del lenguaje, en una ingeniosa obra teatral

Por Guillermo Tagliaferri (guilletaglia60@gmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

«La lengua es un músculo, pero el lenguaje es un virus« es un unipersonal protagonizado por Diego Carreño, en el que da forma, y sobre todo vocabulario, al personaje instalado en una casa perteneciente a su adinerada familia, ubicada en la cima de un cerro, donde ha permanecido los últimos 24 años, trabajando en la tesis que le permitirá graduarse como filólogo, u hombre de Letras.

Esta tesis intentará confirmar aquel planteo de William Burroughs de 1966, en el que afirmaba que «el lenguaje es un virus». Con esta premisa, el humor atraviesa la obra, como principal desafío de creación y de metodología narrativa, para intentar acercarse a tamaña trama, utilizando y teatralizando elementos retóricos tales como la paradoja, la metáfora, la paronomasia y la dubitación, entre otros.

El minimalismo absoluto es el recurso escénico respecto de la narrativa: un hombre adulto, solo, viviendo en un lugar aislado de toda civilización, acompañado por un loro y un sinfín de artefactos y elementos antiguos que parece amar: la máquina de escribir a teclas, el contestador automático, el tocadiscos y los vinilos, los casetes…

La obra, autoría del propio Carreño y de Gabriel Wolf, que además es el director, combina una amplia gama de signos lingüísticos, expresiones e interpretaciones con el lenguaje como principal protagonista. Y mezcla desde palabras eruditas a una desopilante interpretación de «Hola Don Pepito, Hola Don José«, el popular y viejo tema musical infantil de Gaby, Fofó y Miliki.

En El Camarín de las Musas, El Café Diario entrevistó a Diego Carreño para conocer detalles del entretenido espectáculo. Su amplio currículo artístico incluye, entre otros, «Digitales anónimos» (autor y actor), «El uno sin el otro» (actor), «Hombres delay» (dramaturgo y actor), «Los días que ya no vendrán» (director y autor), «Digital Mambo» (autor y actor), «Tan solo un gesto» (autor, director, vestuarista y música original), «Recorchopolis improvisado» (bailarín), «El último dictador y la Primera Dama» (actor), «El cosmonauta agrícola» (actor) y papeles en «El agua en la boca» en cine; «Poliladron» y «Verdad Consecuencia» en TV y «Yo te amo, yo tampoco» en la web.

Carreño, artista con largo recorrido, y su aliada en “La lengua es un músculo…”. Foto: Noelia Vittori. 

De Facebook al escenario

¿Cómo surgió la idea de «La lengua es un músculo, pero el lenguaje es un virus«?

Todo empezó medio como un chiste. Gabriel Wolf, que es el director, ha hecho durante los últimos años un montón de posteos en Facebook que me llamaban la atención y me resultaban muy graciosos por la utilización que hacía del lenguaje y la palabra.

¿Y así pasó de las redes sociales al escenario?

Le dije a Gabriel que con ese material tenía que hacer una obra. Fue hace cinco o seis años, y él me contestó que yo la escribiese. El año pasado me puse a escribirla basándome en todos esos giros lingüísticos que él había formulado. Así empezamos a trabajar el texto, luego buscamos una idea conductora, que es este tipo que está ahí solo en esa casa en el cerro y está preparando una tesis con tanta información sobre el lenguaje que tiene.  

Diego Carreño y la vieja máquina de escribir, utilizada en la obra. Foto: Noelia Vittori.

Habrá sido complicada toda la elaboración y definición de libreto, ¿no?

Más o menos, fueron varios meses de ensayo, pero bien. 

Pero el texto tan largo y elaborado habrá resultado difícil para memorizar…

El texto es medio enredado, es cierto. Trabajamos bastante, requirió mucho estudio y mucho ensayo previo, pero muy grato. 

En lo personal, ¿qué importancia le da al lenguaje?

Un montón.  Si uno se detiene a pensarlo es nuestro delimitador del mundo. Lo conocemos, a través del lenguaje, si algo no tiene nombre, es desconocido para nosotros. Repito: el lenguaje es un gran delimitador. 

¿Qué reacción nota en el público?

Muy buena, en algunas funciones se ríen más que en otras, pero noto que a la gente les gusta. Es una obra rara, no una historia convencional e irá amoldándose a las reacciones viernes a viernes. 

«La lengua es un músculo, pero el lenguaje es un virus«

El Camarín de las Musas

Mario Bravo 960, CABA

Viernes a las 22.30

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