Empleados denuncian precarización y estafa de Legacy

Por Julio Jerusewich (jjerusewich@hotmail.com)

Empleados de la empresa Legacy, cuya razón social es Corporación Río Luján, denuncian atrasos de hasta 5 meses en el pago de sus salarios y aseguran que no han recibido el 50 por ciento correspondiente al Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) establecido por el Gobierno en el contexto de la pandemia.

También afirman que la quita del 30 por ciento autorizado por el Ejecutivo Nacional, impacta sobre sus ya de por sí magros salarios, en un claro ejemplo de precarización laboral.

En plena cuarentena, los afectados insisten en que no han recibido respuesta a sus reclamos ni por parte del Ministerio de Trabajo ni del Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA) que los nuclea.

La denuncia de María Agustina Isola

María Agustina Isola dice que la empresa debe sueldos desde hace meses.

María Agustina Isola trabaja desde hace 11 años en el local que la marca Legacy tiene sobre Avenida Santa Fe al 1.285 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y confiesa que desde hace 5 o 6 años cobra el sueldo en, como mínimo, 2 cuotas. «Esta práctica se fue extendiendo hasta llegar a convertirse en la situación insostenible en la que nos encontramos hoy. Lo que molesta, además de la deuda, es la ausencia de comunicación por parte de la empresa».

«Es decir, por parte de ellos no hay ningún tipo de notificación. Somos nosotros quienes debemos estar chequeando permanentemente a través del home banking el depósito del porcentaje de los sueldos que nos toca, con el recibo de sueldo en la mano para constatar que esté todo en regla», asegura.

Isola puntualiza que, como todos los demás empleados de la firma, cada mes debe revisar cuidadosamente los descuentos aplicados a su salario, porque «es común que haya muchísimos errores en la liquidación». «Hubo una época en la cual encima que cobrábamos un quince por ciento semanal, cabía la posibilidad de encontrarse con un descuento mal aplicado. En consecuencia, eso nos obligaba a iniciar el reclamo correspondiente, con los tiempos que requería todo el proceso».

«Era y es una situación desgastante para mí, que alquilo y tengo 4 hijos a quienes debo alimentar. Encima, mi marido trabaja haciendo delivery porque la empresa de mensajería donde se desempeñaba, quebró. Esta realidad me tiene bastante hinchada las pelotas». María Agustina muestra su indignación porque ya no puede guardársela.

Levantar la voz ante la injusticia

María Agustina dice no entender por qué ni el Ministerio de Trabajo ni el sindicato les dan una respuesta a sus reclamos. «Es muy extraño en este país que ni el Ministerio de Trabajo ni el sindicato accionen ante lo que nos hacen, nos pasa y nos deben. Es muy raro, o están todos entongados. Es la conclusión a la que siempre llego…»

«No sé cómo puede permanecer todo este escenario tan impune. No sé dónde cabe que a un trabajador se le deban entre 4 y 5 meses y un aguinaldo entero, sumado a la parte que abona el ATP, que ellos tampoco la han pagado. Hay un límite«.

Mariano Azqueta, director de Legacy.

Isola deja de lado los miedos y propone levantar la voz ante la falta de respaldo del sindicato que debería protegerla. «Durante muchos años la idea ha sido no exponerse porque es verdadera esa sensación de que si lo hacés, te van a echar. Pero llega un momento en que algo hay que hacer. La lucha continúa. Supuestamente hubo una reunión entre el sindicato y la empresa en estos días».

«Supuestamente. Porque todo en esta empresa es ‘supuestamente’. Mariano Azqueta, director de Legacy, tenía que dar un compromiso de pago en un lapso entre 48 y 72 horas, que ya pasaron y en el que no ha habido información de nada. Lo que sí nos llegó fue el recibo de sueldo con una quita del 30 por ciento acordado con el sindicato. Con lo cual, no sólo nos deben lo que nos deben sino que nos realizan esta quita del 30 por ciento», enfatiza.

Y agrega que «la sensación que tengo es de haber trabajado gratis y que eso haya implicado haberme perdido actos, reuniones de mis hijos en el colegio, además de tener que dejarlos al cuidado de mi familia. Siempre prioricé cumplir con mi trabajo que era lo correcto«.

«He tenido que tolerar ver cómo el dinero pasaba por nuestras manos hasta llegar a la caja, con las sumas enormes que se facturaban los sábados o en el período de fiestas, para que luego nos traten así, incumliendo sus compromisos. Considero que cuando se produce el quiebre de empleado–empleador ya no hay vuelta atrás. Lamento no haber hablado antes. La realidad es que quiero liberarme de Legacy lo antes posible, siempre y cuando me paguen lo que me deben«.

El caso de Gladis Verón

Gladis Verón trabajó en la sucursal de Legacy del Shopping Abasto durante 11 años. Ella dice haber padecido problemas similares a los relatados por María Agustina Isola siendo empleada de la firma. “Aproximadamente desde 2016 nos empezaron a pagar el sueldo en dos veces. Luego parece que le tomaron el gustito, lo adoptaron como costumbre y pasamos a cobrar hasta en tres veces».

«Nos ha pasado de cobrar un 15 por ciento en una primera parte, un 30 en la segunda y así sucesivamente. Los sábados y los domingos no nos pagaban las horas al cien por ciento como corresponde, teniendo en cuenta además que los domingos la hora se abona el doble.

Gladis dice que la echaron y que la empresa nunca ha cumplido con lo pactado, ni aún después de llegado a un arreglo. “Me despidieron bajo el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo. Esto quería decir que me iban a pagar la mitad de lo que me correspondía».

«Finalmente llegué a un acuerdo por el cual me iban a depositar el dinero en cuotas, pero siempre alegan problemas al momento de depositármelo. Tengo que insistir con los llamados y los mails. Al día de hoy me adeudan las cuotas correspondientes desde el mes de abril hasta junio, narra.

En el contexto de pandemia, empresas como Legacy muestran un grado de precariedad laboral preocupante. La situación a la que dejan expuestos a sus empleados refleja un manoseo más propio de los tiempos de esclavitud.