Cuando la patria es el otro

Por Roberto Martínez
Director

Argentina es el nuevo Campeón del Mundo. En la final más dramática en la historia de los mundiales, el equipo dirigido por Lionel Sebastián Scaloni destronó a Francia al imponerse (4-2) en la tanda de penales tras empatar (3-3) en un juego que se convirtió en una montaña rusa de emociones a partir del minuto 78 de partido.

Faltando doce minutos, el mundo del fútbol asistía a un baño táctico y estratégico de Argentina sobre Francia, sazonado con coraje y un nivel de compromiso colectivo conmovedor. Demostración de poder que muchos fanáticos tildaban en Twitter, la red social de la inmediatez, como la final de Copa del Mundo más cómoda para el ganador desde 1930. El único protagonista que no se dejaba llevar por el devenir del partido, favorable para los suyos, era el propio seleccionador argentino, quien se ha negado a celebrar cada gol de sus jugadores durante los partidos para no perder el foco sobre el juego.

Pero con la finalización del match a tiro en el estadio Lusail, en apenas tres minutos, Kylian Mbappé, que hasta ahí sólo había aparecido para rematar una vez, desde lejos y desviado a los 70 minutos, igualó la ventaja inicial que Lionel Messi y Ángel Di María habían logrado para Argentina. La prórroga tuvo otro gol de Messi tras una participación lujosa de Lautaro Martínez y un nuevo zarpazo de Mbappé, que no falló ninguno de los 3 penales que le tocó ejecutar en la final: uno en el tiempo reglamentado, otro en el alargue y uno más, en la tanda decisiva. El partido puso a prueba los corazones de millones de personas. Si alguien tenía dudas sobre la eficacia del marcapasos o el stent que le había colocado su cardiólogo, este domingo las evacuó todas. O lo hicieron sus familiares, si es que las alternativas del match se lo llevaron puesto.

Más allá del merecimiento de Argentina, que ha sido el mejor equipo de la Copa del Mundo a pesar de haber caído (1-2) en su partido inicial frente a Arabia Saudita, lo más grande que han transmitido Lionel Andrés Messi y sus compañeros ha sido su coraje para absorber cambios de ánimo paralizantes, su capacidad para procesar el sufrimiento y su determinación para encontrar soluciones a cada problema.

Durante sus partidos de cuartos de final contra Holanda y en la final frente a Francia, Argentina atravesó cuadros psicológicos que suelen ser demoledores en el deporte de élite. Momentos de turbulencia mental que usualmente terminan con la capacidad de resiliencia de cualquier persona o equipo común. Holanda, que había sido infinitamente inferior en todas las facetas futbolísticas a la albiceleste, le igualó un juego imposible en 7 minutos y Francia hizo lo propio en la mitad de tiempo, para llevarla también a los penales.

Francia incluso colocó a Argentina ante una situación crucial. No se contentó con empatar in extremis el partido como hizo Holanda, sino que fue a ganarlo confiando en la coindición física de excelencia de varias de sus figuras. Una pérdida de balón de Messi con Kingsley Coman desembocó en el gol del empate (2-2) firmado por Mbappé, a la postre, goleador del Mundial con 8 tantos, sólo uno más que Lionel.

Lejos de acusar el impacto de ese fail, Messi volvió a agigantar su figura y consiguió marcar nuevamente. Luego, la tapada épica de ‘Dibu’ Martínez ante un remate a quemarropa de Kolo Muani en el ocaso de esa prórroga evitó la mayor de las injusticias.

Aprovechemos el editorial para agregar valor. Es fundamental subrayar la convicción de Argentina para imponerse a las crisis como ninguna otra selección ha podido hacer en la historia de los mundiales. También es clave enmarcar la determinación de cada jugador para dar la vida por cada uno de sus compañeros. Cada jugador buscó contención en el grupo y encontró la inspiración en su compañero. Y es encomiable cómo han apoyado desde fuera quienes no jugaban asiduamente.

La gran mayoría incluso ansiaba ganar la Copa del Mundo en agradecimiento al capitán Lionel Messi y a todo lo que el mejor jugador de la historia ha hecho por la selección nacional en los últimos 16 años, con la que acaba de disputar su quinto y último Mundial. Estos jugadores, este equipo, han logrado sublimar sobre la cancha la esencia y el significado de una frase muy utilizada en otro ámbito: “la patria es el otro.”