Cristina Fernández vuelve a marcar la cancha para salvar El Modelo

Por Rodolfo Colángelo (rodocolangelo@yahoo.com)

La historia se repite dos veces, sostenía Hegel, y Carlos Marx le agregó una vez como tragedia y otra como farsa.

Si bien las elecciones PASO de medio término no encajan definitivamente entre la tragedia y la farsa, lo cierto es que es una historia que se repite dos veces y que tiene como principal protagonista a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

La expresidenta marcó la cancha con una decisión estratégica en las elecciones presidenciales de 2019 postulando como candidato a presidente a Alberto Fernández y a ella como vice ante la sorpresa de todo el espectro político y de los encuestadores.

Alberto Fernández junto a Victoria Tolosa Paz, y Cristina Fernández tomando la palabra.

«Yo divido, vos unís», le dijo Cristina a un también sorprendido Alberto cuando le comunicó su decisión que, en definitiva, posibilitó el triunfo al Frente de Todos.

En ese contexto, Cristina veía con claridad que era necesario ganar en primera vuelta a Juntos por el Cambio llevando como candidato a un peronista no enrolado en el kirchnerismo porque de lo contrario, si se iba a segunda vuelta, el triunfo de su fuerza peligraba.

La unión de un peronista amplio con una dirigente del kirchnerismo duro posibilitó el triunfo por ocho puntos sobre el macrismo en la primera vuelta, cuando en las PASO previas el resultado había sido por quince.

El golpe electoral y otra vez CFK

Las elecciones PASO del 12 de septiembre provocaron otra sorpresa tanto en la dirigencia oficialista como opositora y en los consultores, que daban como seguro el triunfo del Frente de Todos por los resultados en boca de urna.

Javier Milei (izqda.), junto a José Luis Chilavert (der.), exarquero de Vélez y la selección paraguaya.

Juntos por el Cambio ganó prácticamente en todo el país, aunque no aumentó su porcentaje de votos, sino que retuvo los obtenidos en 2019, en tanto que el Frente de Todos perdió seis millones de votos porque cuatro millones no fueron a votar y otros emigraron en parte a Javier Milei y a la izquierda.

La inesperada derrota provocó el terremoto, aunque la vicepresidenta venía advirtiendo en sus discursos sobre esta posibilidad. De forma directa decía que «hay que poner plata en el bolsillo de la gente» y no obsesionarse tanto con cuidar el déficit fiscal.

Desde el albertismo consideraban que la intensa campaña de vacunación contra el COVID, más cierto repunte de los índices de la economía, aseguraban el éxito electoral. Y se entusiasmaban con las encuestas.

«Yo no miro encuestas, leo la economía y la realidad» le dijo Cristina Fernández al presidente durante un diálogo previo a las PASO, que reveló en su carta pública, dando detalles precisos de las diferencias que mantenía con Alberto Fernández. Eran dos miradas distintas sobre un mismo modelo político, económico y social.

La carta y el gabinete

La carta dada a conocer por Cristina expuso un dato no tan conocido: la subejecución del actual Presupuesto, que significó la retención de un billón (1 billón) de pesos que se podían haber destinado a la ayuda social. Allí, entre otros temas, estaba la diferencia entre la macroeconomía y la microeconomía que remarcaba la vicepresidenta.

CFK decidió dar a conocer su carta para salir al cruce -según afirmó- de las operaciones en su contra que se estaban montando desde el mismo entorno de AF a través del ahora renunciado vocero Juan Pablo Biondi, cuya pareja le filtró al periodismo la famosa foto de la Quinta de Olivos tomada en el cumpleaños de Fabiola Yáñez.

Referentes del Frente de Todos.

El segundo paso dado en parte por Cristina Fernández fue el recambio de varios ministros del gabinete –«los ministros que no funcionan que se busquen otro laburo», había dicho la vicepresidenta- mediante la intervención de Máximo Kirchner y Sergio Massa, quienes montaron la operación para efectuar los relevos y activar los nuevos nombramientos.

Un núcleo de pesos pesados

La idea es dotar al gabinete de ministros de experiencia y peso político propio, más allá de las opiniones que se puedan tener de cada uno. Cristina impuso a Juan Manzur, exgobernador de Tucumán, que ganó las PASO en su provincia aunque es resistido por los movimientos feministas y pro derechos.

Manzur, como nuevo jefe de gabinete relevando a Santiago Cafiero, es uno de los pesos pesados que manejará a los ministros.

El otro es Aníbal Fernández en el Ministerio de Seguridad. Acusado por la histriónica Elisa Carrió de estar implicado en la causa efedrina y señalado por el macrismo como «La Morsa», pudo demostrar a través de la Justicia que solo se trató de una operación en su contra antes de las elecciones de 2015, que ganó Mauricio Macri.

Aníbal Fernández es aliado de Cristina Fernández, pero íntimo amigo del presidente y tiene buena sintonía con el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, el archienemigo de la ministra saliente, Sabina Frederic.

Aníbal Fernández, nuevo Jefe de Gabinete.

En Agricultura, Ganadería y Pesca fue nombrado Julián Domínguez, de buenos contactos con los productores del campo y muy cercano a la cúpula de la Iglesia Católica. El primer reclamo que ya recibió de los sectores concentrados del agro es liberar las exportaciones de la carne.

Santiago Cafiero, exjefe de gabinete, pasó a ocupar el puesto de canciller en lugar de Felipe Solá, quien se enteró de su reemplazo en México, cuando estaba a punto de participar de la cumbre de la CELAC.

Solá fue cuestionado desde algunas filas oficialistas por sus críticas al gobierno venezolano y sobre todo por haber intentado que Evo Morales, expresidente boliviano, no hiciera declaraciones durante su exilio en la Argentina. Le recordaron que a Morales le salvó la vida Alberto Fernández.

En Educación fue nombrado a Jaime Perzcyk en lugar de Nicolás Trotta, cuestionado por el prolongado cierre de escuelas en el marco de la pandemia. Perzcyk es muy cercano al presidente.

En este nuevo armado, Cristina Fernández se ha encargado de aclarar que no había pedido la renuncia de Martín Guzmán al frente de la cartera de Economía, y aunque lo cuestiona por su cuidado del déficit fiscal, sabe que es una pieza clave en la negociación de la deuda contraída por el macrismo con el FMI.

Cristina Fernández saluda a la multitud tras las PASO.

En Ciencia y Tecnología asumió Daniel Filmus y salió Roberto Salvarezza. Filmus, de perfil académico, fue uno de los primeros en destacar que la carta de CFK permitió abrir el debate.

La incógnita de noviembre

¿Le servirán estos cambios a la coalición oficialista para revertir los resultados de las PASO? En el Gobierno saben que no se trata solo de un cambio de nombres sino de medidas económicas tendientes a aliviar la situación de millones de personas que atraviesan situaciones de pobreza.

Cristina ha jugado otra vez su carta, y de aquí a las elecciones generales de medio término que tendrán lugar en noviembre, seguramente moverá algunas fichas más.