Una cooperativa apuesta por la gestión menstrual sustentable

Por Luján Gassmann (lujangtv@gmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

La Cooperativa Textil Septiembre empezó su actividad en 2008 y, como a tantos emprendimientos, la pandemia la puso entre la espada y la pared. Si ya padecían dificultades para mantener la empresa a flote, la cuarentena obligó a tomar decisiones y confirmar que las crisis, a veces, son oportunidades.

De cómo capearon el temporal, gestión menstrual mediante, habló Marcela Navratil, la presidenta de la cooperativa, con El Café Diario.  

¿Cuándo surgió la cooperativa?

La Cooperativa Textil Septiembre es un proyecto asociativo que nació en 2008, en Cipolletti, Río Negro, cuando una compañera que ya tenía un proyecto textil nos compartió su experiencia. Ese mismo año decidimos armar la cooperativa siguiendo esa misma línea de trabajo.

¿Cuántas socias son y por qué eligen el cooperativismo?

Actualmente somos siete compañeras, pero se sumarán otras en breve. Estamos convencidas de que la militancia cooperativa es una forma de vida que nos atraviesa, es mucho más que nuestro trabajo. Es parte de nuestras elecciones de todos los días. Nosotras llevamos 13 años de cooperativismo y sin embargo todos los días estamos aprendiendo cosas nuevas.

¿Qué productos fabricaban?

Hasta 2019 lo que más confeccionábamos eran las camperas de egresados y los uniformes, pero con el contexto de la pandemia nos tuvimos que reinventar, ya que nos quedamos prácticamente sin trabajo.

Marcela Navratil, presidenta de la Cooperativa Textil Septiembre.

Crisis y pandemia: la solución siempre es cooperativa

¿Qué hicieron, entonces, ante semejante panorama?

Después de mucho debate y ya a punto de terminar nuestro proyecto, en abril de 2020, con el negocio cerrado por el contexto de pandemia y todas en nuestras casas sin poder salir, decidimos apostar a un nuevo producto y la venta online.

¿Cómo se organizaron?

Tuvimos que hacer un gran esfuerzo, contratar a alguien que se ocupe de las redes y de manejar este sistema, que para nosotras era totalmente desconocido. Lo poco que generamos inicialmente fue para pagar estos gastos extra. Así fue que surgió un proyecto, basado en la sustentabilidad, de hacer las toallitas femeninas Cíclica. Arrancamos con los primeros modelos y a trabajar en los moldes, que hoy son una hermosa realidad.

¿Por qué pensaron en hacer toallitas?

Yo pertenezco a una generación para la cual había temas de los que no se hablaban y la menstruación era uno de esos temas tabú que había que ocultar. Por suerte, nuestra mentalidad cambió y hoy en día sí se puede hablar, debatir e implementar nuevas maneras para cuidarnos y proteger, a la vez, el medio ambiente. 

Toallitas y protectores Cíclica.

¿Cómo es eso?

Poder participar de ferias y ver el cambio de actitud en la gente es maravilloso y ver cómo se interesan por recibir información sobre las toallitas reutilizables que no contaminan es muy gratificante. Las toallitas y protectores Cíclica están diseñados y fabricados para durar años, con el cuidado necesario.

¿Realmente duran años?

Garantizamos al menos cinco años de vida útil de los productos, ya que están fabricados 100% con algodón natural orgánico, sin químicos tóxicos y con tintes naturales. La recomendación es usarlas entre 4 y 7 horas, no refregar la tela porque eso daña el tejido y bajo ningún punto de vista planchar la base. Se pueden enjuagar a mano y después en el lavarropas o terminar el proceso de forma manual.

Conciencia ecológica

¿Qué significa para ustedes poder hacer un producto para otras mujeres que además es ecológico?

En la juventud hay una gran conciencia ecológica y son esas las primeras clientas que se acercan a preguntar de qué se tratan nuestros productos Cíclica, pero también se acercan señoras que ya no tienen su período menstrual, pero que les interesa aprender nuevamente de qué se trata este mundo, el hecho de tomar conciencia del cuidado de nuestro cuerpo y también del medio ambiente. Es fundamental para nosotros ir acompañando la salud menstrual y la ESI, con un cambio de conciencia.

¿Tienen o tuvieron acompañamiento del Estado para crecer?

Sí, tuvimos ayuda y ahora hemos presentado dos proyectos: uno al Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) y otro al Ministerio de la Mujer, con los que pretendemos trabajar en el fortalecimiento de la comercialización y de la inserción de mujeres que están o han sufrido violencia de género.

¿Por qué?

Porque nos parece muy importante trabajar también en esa línea, así como formar a mujeres, darles la posibilidad de trabajar en el área textil con máquinas industriales, darles herramientas para poder salir adelante. Eso es parte de la misión de nuestra cooperativa.

Marcela Navratil: «Cada una trabaja donde se siente más cómoda».

¿Cómo organizan el trabajo? 

En cuanto a la división de tareas, procuramos que todos sepan hacer el circuito completo, pero que cada una trabaje donde se sienta cómoda. Esa es la manera de optimizar el rendimiento pero también el compromiso para con la cooperativa. La gratificación tiene que estar presente en la actividad y por eso, en la medida de lo posible, apuntamos a respetar los gustos y las individualidades. Somos pocas pero esperamos poder sumar más compañeras a esta actividad.

Máquinas de coser, telas, hilos, empuje y valentía para enfrentar la crisis y la pandemia.

¿Se van abriendo nuevos espacios o lugares de venta?

Los nuevos espacios de venta los vamos generando nosotras a través de las redes y nuevos contactos. Nos damos cuenta de que es difícil y que, tal vez, sea nuestra área más vulnerable, pero entendemos que es importante, por eso seguimos trabajando y presentamos proyectos para avanzar en esto. Muchas veces se hace difícil porque de lunes a viernes trabajamos en la cooperativa y los fines de semana tenemos que ir a ferias, por eso tratamos de dividir las actividades. 

¿Cuál es su deseo como cooperativa?

Soñamos con que se sostenga económicamente, de manera autogestiva, y que sea un espacio de puertas abiertas para nuevas compañeras, sobre todo aquellas que han sufrido violencia de género y aquellas que están buscando un espacio de reinserción laboral y dignificación. Nosotras aspiramos a que la gente encuentre un espacio agradable de trabajo en nuestra cooperativa. 

Eso en lo relacionado con las integrantes, ¿pero qué desean respecto a los productos?

También aspiramos a que Cíclica, nuestro producto de salud menstrual, esté presente en todos lados y del mismo modo con el resto de nuestros productos, como la marca Jamelia, de vestimenta femenina, pretendemos que esté en diferentes espacios y tiendas para mujeres de todo el país.

¿Cuál es el proyecto con Jamelia?

Apuntamos a confeccionar desde los talles pequeños hasta el XXXL, porque los cuerpos no son todos iguales y todas tenemos derecho a vestirnos de una manera elegante y moderna.

¿Qué proyección tienen para este año?

Seguir creciendo, ganar experiencia, sumar a más mujeres a la cooperativa y que más gente nos conozca. Como hacemos talles reales para mujeres reales, nos emociona ver cómo mujeres que durante muchos años no pudieron vestirse con ropa moderna y sentirse atractivas encontraron en nuestra marca esa identificación.

¿Y respecto al cooperativismo? Porque ya son expertas.

Sí, en la cooperativa hemos abierto un área que se llama Promoción Cooperativa, para dar capacitaciones, asesoramientos y charlas para fomentar el cooperativismo. Tenemos una compañera que se ha formado y continúa haciéndolo en el área cooperativa y ella es la encargada de este espacio. En definitiva, queremos tener una cooperativa exitosa donde se pueda participar, debatir y crecer.

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