Colonia: historia, esparcimiento y tranquilidad aquí nomás

Por Guillermo Tagliaferri (guilletaglia60@gmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

En Uruguay, Colonia del Sacramento, o Colonia a secas, ofrece todos los condimentos para una escapada que permite combinar un rico patrimonio histórico y acogedoras playas bañadas por el Río de la Plata, en un ambiente de absoluta paz y relax. 

Su casco histórico, que conserva las construcciones, el empedrado y la distribución de la época de la colonia, invita a recorrerlo a pie y remontarse a los siglos XVI, XVII y XVIII, cuando el poblado, enclavado en un sector estratégicamente clave, se alternaba entre el dominio de España y Portugal. También se intercalan restaurantes y bares, respetando el estilo original, para hacer un alto y admirar el lugar con un plato de comida, un café o una cerveza. 

Justamente las fachadas de las históricas casas alternan entre la arquitectura española y portuguesa. Para destacar el paredón del fuerte que servía de protección ante posibles invasiones y el faro, inaugurado en 1857.

Pared de ingreso al fuerte que defendía la ciudad en la época colonial. Varias de sus piedras son originales. (Foto: @guilletaglia).

La reconstrucción y recuperación de este sector histórico, fundado por enviados de Portugal, ocurrió a fines de la década de 1960. Muchos de los materiales son originales, y los reemplazos imitan con precisión a los antiguos. 

El faro, con una altura superior a los 30 metros, puede ser recorrido en su interior
y llegar hasta la parte superior (Foto: @guilletaglia).

Este barrio histórico fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1995 y se convirtió en uno de los sitios turísticos más concurridos de Uruguay.

La Plaza de Toros vuelve a vivir

Más alejado de esta zona céntrica, plena de historia, se encuentra otra construcción de tiempos antiguos, aunque no tanto. Se trata de la Plaza de Toros Real de San Carlos. El empresario naviero argentino Nicolás Mihanovich impulsó una movida para fomentar el turismo en esa zona de Colonia –distante a 6 kilómetros del casco histórico– a comienzos del siglo XX.

Exterior de la Plaza de Toros de Colonia, en el barrio San Carlos, recientemente restaurada.
(Foto: @guilletaglia).

La Plaza de Toros funcionó apenas dos años, entre 1910 y 1912, con corridas a cargo de toreros llegados de España. Con orgullo y alegría, destacan que jamás murió un toro, debido a las medidas proteccionistas adoptadas.

Tras su etapa de esplendor, la Plaza de Toros se sumergió en el abandono y el deterioro. Hasta fue invadida por okupas en algún momento. En los últimos años, las autoridades locales comenzaron con su recuperación y reconstrucción. 

Interior de la Plaza de Toros, que será escenario de espectáculos
artísticos, musicales y deportivos. (@guilletaglia).

Respetando el plano y el estilo original, la obra –con un 42% completado hasta el momento– la  Plaza de Toros se reinauguró en noviembre de 2021 con un acto encabezado por el presidente de la República Oriental del Uruguay, Luis Lacalle Pou, y la realización de un concierto.

Playas de río y arena fina

El verano, además del recorrido histórico y cultural, habilita el esparcimiento en las playas de arena fina y abundante vegetación de fondo. Una colorida rambla es el camino que antecede a bañarse y tomar sol en las aguas de Río de La Plata.

A diferencia de lo que ocurre en la costa de enfrente, en territorio argentino, las aguas de Colonia no sufren contaminación. El motivo son las corrientes y su movimiento. Mantienen el clásico color de león, debido a la sedimentación, pero están limpias. Ideales para niños, porque son aguas sumamente tranquilas, prácticamente sin oleaje.

Playa de arenas finas y bañada por el Río de la Plata, sus aguas no están contaminadas.
(Foto: @guilletaglia).

Los recomendados de la gastronomía

Es casi una obligación comer el típico chivito uruguayo, carne de ternera finita, que se sirve al plato o en sándwich, acompañado por una guarnición de papas fritas o ensaladas. Para calmar la sed, la cerveza Pilsen o Patricia son ideales.

O sino saborear un intenso y seco Tannat, el vino insignia de Uruguay; cosechado y elaborado a poca distancia de Colonia, en Carmelo, en conocidas bodegas que además ofrecen visitas guiadas para los turistas. Y de postre, chajá, confeccionado con merengue, bizcochuelo, abundante crema, azúcar, dulce de leche y trozos de durazno; y por supuesto, nada light. 

Algunos tips 

Un par de zapatillas cómodas deben estar entre los primeros elementos a colocar en la valija o bolso. Colonia es una ciudad con distancias cortas y para caminarla. Obviamente, también hay taxis y colectivos, pero para moverse en la zona céntrica y llegar a las playas, lo mejor es utilizar los pies. 

Con el dinero, no es aconsejable manejar plata argentina: su cotización es muy baja y varios comercios directamente no la aceptan. Peso uruguayo, dólar estadounidense o tarjetas de crédito y débito, son las opciones. 

Se puede ir y volver en el día –partiendo en la primera embarcación, a la mañana, y retornando en la última, a la noche– y registrar una buena pincelada de Colonia. Aunque es recomendable pernoctar y disfrutar y aprovechar más la ciudad, sus características y sus paisajes. Las variantes son múltiples: hoteles de todo el firmamento de estrellas, hosterías, posadas y hostels. 

Cómo llegar a Colonia desde CABA

Apenas 50 kilómetros separan a esta encantadora ciudad uruguaya de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pero, ese trayecto, se realiza vía marítima –también se podría ir por automóvil, pero demandará un recorrido mucho más extenso. Funcionan dos empresas que brindan sus servicios de ferry: Buquebus y Colonia Express, ambas partiendo desde Puerto Madero, una desde el norte y la otra desde el sur, que tras una hora de viaje arriban a Colonia.

Requisitos para viajar

Antes de la pandemia, solamente era necesario el documento de identidad argentino para viajar. El coronavirus modificó las exigencias y agregó más documentación: es obligatorio un PCR –no test de antígenos- realizado como máximo 72 horas antes del viaje, certificados de vacunas de Covid-19 (mínimo dos dosis), una declaración jurada de ingreso a Uruguay, que se completa por Internet, y una de egreso y otra de ingreso a Argentina, que también se llena en la web.