Camila Uzqueda, la primera jugadora transferida a Europa: «El fútbol no es un deporte sólo de hombres»

Por Bernardo Falvella (ber_falve@hotmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

Oriunda de la ciudad de La Plata, Camila Uzqueda tiene 25 años, es jugadora de fútbol profesional surgida del club Estudiantes de La Plata y ha logrado cumplir varios de sus sueños, como debutar en primera división y ser transferida a un equipo europeo, lo que es un hecho inédito en el medio local.

Esto, que es tan habitual en el fútbol masculino, es un hito más que destacable porque Uzqueda se convirtió en la primera futbolista del país en ser transferida a Europa tras realizarse un acuerdo directo entre clubes.

En una charla con El Café Diario, la talentosa futbolista, que estudia la carrera de Farmacia en la Universidad Nacional de La Plata, cuenta cómo nació su amor por la pelota, analiza la realidad de la rama femenina y describe lo que significó abandonar Gimnasia y Esgrima La Plata, su último club, para jugar en el Lucchese de Italia, entidad que milita en la serie C del calcio. Como si fuera poco, no descarta estudiar la profesión de directora técnica en un futuro.

Camila Uzqueda jugando para el Lobo platense contra San Lorenzo.

Conociendo al personaje

«Me considero una zurda en todos los aspectos de mi vida», señala Camila entre risas, dejándolo a interpretación del lector. Sobre lo estrictamente futbolístico, admite no tener un referente femenino o masculino en la disciplina, y opta por prestar mayor atención a las cualidades generales de los distintos protagonistas.

Por otro lado, no oculta su debilidad por el «juego lindo», limpio y que persigue una idea clara y destaca que la entrega en este deporte es innegociable.

En cuanto a sus características, se considera una jugadora ordenada y que tiene la función de armar juego dentro de un estilo ofensivo.

Una pasión marcada por la infancia

¿Es verdad que prácticamente nació con una pelota pegada a los pies?

Desde siempre, desde que soy muy chica me gusta jugar al fútbol. Tengo fotos de bebé, recién caminando, donde se ve que estoy pateando una pelota. Seguramente esto también tenga que ver con la influencia social, ya que nosotros en Argentina tenemos incorporado este deporte casi de nacimiento. Pasé mi infancia jugando todo el día a la pelota con mis amigos del barrio, por lo menos hasta los 12 años. Desde ese momento supe que lo que quería era esto.

¿Este contexto generó un click para lo que sucedería años después en su carrera?

No creo que haya sido un click lo que generó que me dedicara al fútbol. Siempre fue un sueño para mí, pero en los comienzos no lo veía como algo posible, real. Se fue dando todo poco a poco. Cuando crecí y tuve la chance de incorporarme a mi primer club, jugué los primeros partidos y le fui dando cada vez más importancia. De alguna forma, el deseo interno siempre estuvo, pero la firma del primer contrato profesional terminó de conformar este sentimiento que tenía.

Y su familia, ¿cómo reaccionó ante su entusiasmo?

Mi familia siempre me vio jugando al fútbol. Cuando fui creciendo tal vez no estaban dadas las condiciones para que pudiera jugar, al punto que en mi adolescencia tuve que dedicarme al vóley porque no tenía lugar en el fútbol, como seguramente le ha pasado a la mayoría de las chicas. Pero en definitiva, mi familia siempre apoyó y estuvo ahí.

Uzqueda y una carrera exitosa, algo predestinado

La joven platense nació futbolísticamente en el club Estudiantes de La Plata, institución que le abrió las puertas en el año 2015, cuando ella menos lo esperaba. «Mi llegada se dio de casualidad, porque en ese momento no encontraba club. Un día un amigo me vio jugar al fútbol 5 y me invitó a hacerlo con él. Me dijo que tenía que ir a Estudiantes, que me llevaba. Un día fuimos a un entrenamiento, me cambié, hablé con la directora técnica y ahí comenzó todo», describe aún sorprendida.

Uzqueda destaca lo importante que fue Estudiantes en sus inicios: «Me apoyó mucho en mis comienzos dentro de AFA, cuando tuve mis primeros roces con un plantel de primera. Me ayudó a asimilar una nueva realidad, a la que por suerte me adapté rápido. La convivencia con mis compañeras fue buena, gracias a Dios».

Un paso necesario y transformador

Tras vivir una enriquecedora experiencia de tres años en Estudiantes, Camila hizo las valijas en 2018 para desembarcar en la UAI Urquiza, dónde la protagonista señala haber vivido uno de los mejores momentos de su carrera.

El club de Villa Lyncha anunciaba públicamente la nueva contratación de su división de fútbol femenino

En su mirada, el club de Villa Lynch fue un gran cambio para su carrera, porque encontró un plantel muy competitivo que le ayudó a ver el fútbol de una forma más profesional a lo que estaba acostumbrada. De hecho, en Urquiza gritó campeón en dos oportunidades, mostró un gran nivel y tuvo el privilegio de disputar la Copa Libertadores.

Gimnasia: el trampolín para dar el gran salto a Europa

Por cuestiones del destino, a Camila le faltaba vivir una experiencia más antes del despegue total: jugar en Gimnasia y Esgrima La Plata, el clásico rival de su primer club.

En la institución tripera, Uzqueda jugó poco más de un año y convirtió un par de goles. «A Gimnasia también le debo todo, porque fue el club me permitió cumplir el sueño de toda deportista. A pesar de que no estuve tanto tiempo en el club, construí lindos vínculos e hice amigas. Me llevo los mejores recuerdos. Ocurrió todo de manera repentina, pero me hice un tiempo para despedirme de mis compañeras. Fue muy emotivo, a puro cariño», destaca.

Le tocó la particularidad de vestir la camiseta de los dos clubes más importantes de la ciudad. ¿Qué le generó esta circunstancia?

Más allá del folclore habitual, para mí fue una buena experiencia pasar por ambos clubes, porque me enriqueció. Al principio pensé que alguna gente lo podía tomar a mal, pero la verdad nunca tuve problemas. El hincha siempre me recibió de la mejor forma y eso lo voy a agradecer siempre.

Presente y futuro del fútbol femenino

¿Qué realidad atraviesa el fútbol femenino en Argentina?

Deportivamente este último año creció mucho en materia de entrenamiento y atención. Los clubes se van dando cuenta de que deben apostar por el fútbol femenino. Ya hay mejoras, pero entiendo que es un proceso que se vive día a día. Es un proceso en pleno crecimiento, que cuando se eliminen algunas trabas, será cada vez mejor.

¿Qué opinión le merece la difusión de la rama femenina?

El hecho de que nuestra rama se televise, de alguna forma hace que la pantalla nos esté diciendo «vamos chicas, que se puede, no tengan vergüenza». Que nuestra Liga se transmita en los canales públicos y otras señales ayuda a visibilizar esta lucha.

La difusión debe ayudar a que muchas chicas se acerquen a los clubes.

Particularmente me ocurre que hubo un tiempo en que creía ser la única chica que jugaba al fútbol… mientras que hoy pasás por cualquier barrio y ves un grupo de pibas jugando. Lo que faltaba era un poco de vidriera, animar a las chicas a jugar al fútbol 5 o a ir un club. Nosotras podemos jugar al fútbol, no es un deporte solo de hombres.

¿Qué mirada tiene de la Liga Profesional femenina?

Es un proyecto que me encanta. La Asociación del Fútbol Argentino apuesta a que sea cada vez más profesional. Es importante la existencia de inferiores y que se siga mejorando la Selección nacional. Que haya un respaldo hacia la jugadora, partiendo de que tengan un sueldo. Todo suma.

¿Qué cosas mejoraría?

Creo que la profesionalización completa ayudaría al propio juego, porque de este modo la futbolista podría concentrarse en su trabajo deportivo y no en pensar que tiene que hacer malabares económicos para subsistir. Sé del esfuerzo de muchas colegas y que, por más que una ame el fútbol, también hay que vivir y a veces no nos alcanza.

¿Qué proyección tiene el fútbol femenino?

Estamos en un proceso que va llevando a que el fútbol femenino se fortalezca cada vez más. Puede que ahora cueste un poco, pero yo le tengo mucha confianza a este avance. Toda esta explosión no solo da esperanza, sino que seguirá abriendo nuevas puertas.

¿Qué diferencias encuentra entre el fútbol femenino y masculino?

En general el masculino es más veloz en ataques, mientras que en el nuestro no existe tanto roce, es un poco más pensado. Pero ninguno es mejor que el otro; son diferentes.

La gran aventura en el fútbol europeo

¿Significa algo ser la primera jugadora en ser transferida de club a club para jugar en Europa?

Al principio no caía. En lo personal no me fijé en que fue la primera transferencia de este tipo, sino el propio hecho de irme a jugar a Europa. Cosas como esta hacen que la mujer deje de creer que es algo imposible de conseguir. Si trabajás y te enfocás, las chances están. Hay que ir por ellas.

¿Qué halló en el Luchesse de Italia?

Me encontré con un equipo unido, que se conoce hace tiempo y que viene apostando a poder ascender a la Serie B. La experiencia es diferente, porque mis compañeras hablan únicamente en italiano. Estoy con muchas ganas de aprender el idioma justamente para facilitar esta comunicación, dentro y fuera de la cancha. En cuanto al torneo, se compone de tres regiones, donde los equipos juegan todos contra todos en duelos de ida y vuelta, y el ganador de cada región asciende a la serie B.

¿Qué expectativas tiene para lo que viene?

Crecer lo más posible acá. Aprovechar la experiencia y sacarle el mayor jugo posible. Hoy me siento jugadora y pienso solo en mi carrera. No descarto en un futuro seguir la carrera de directora técnica para continuar ligada al fútbol. Creo me costaría tomar la decisión de dejar de jugar.