Boca deposita su ilusión en Alfaro… y en Riquelme

Por Jimena Forte

Madrid 9 de diciembre 2018. A más de 10.000 kilómetros de Argentina se disputa la final de la Copa Libertadores de América entre dos equipos argentinos Boca y River. El resultado deportivo para algunos se ve opacado por lo sucedido los días previos: la suspensión, postergación y reprogramación del juego, para terminar llevándolo a otro continente.

El Millonario se impone (3-1) frente al Xeneize, para lograr así su cuarta Copa Libertadores y dejando a Boca Juniors a la deriva, en un mar de incertidumbre.

Sin lugar a duda, 2018 para Boca dejó deudas deportivas. Empezó el año perdiendo la Supercopa argentina contra River en Mendoza; se consagró bicampeón de la Superliga argentina; y su ajustada clasificación para disputar los octavos de final de la Copa Libertadores dejó en evidencia que el ‘Dream Team’ del que todos hablaban no aparecía. Logró llegar a la final de la competición continental con amor propio más que por calidad y volumen de juego. Y en el encuentro final, haberse puesto por delante en el marcador no fue suficiente. Terminó pagando caro sus errores.

Una derrota que le duele especialmente por el rival. Que molestó por cómo sucedió. Que dejó a Guillermo Barros Schelotto en la cuerda floja, criticado por sus planteos tácticos. Pero por sobre todas las cosas, dejó a quien supo ser ovacionado desde el día uno de su ciclo como director técnico, expuesto ante la mirada decepcionada del hincha. El entrenador ya tenía un pie en la Major League Soccer (MLS). El resultado en el estadio Santiago Bernabéu no hizo más que darle el empujón que faltaba y fue eyectado del puesto al que había llegado en 2016 después de la salida de otro ídolo, el ‘Vasco’ Rodolfo Martín Arruabarrena.

Con más errores que aciertos, el ‘Mellizo’ supo conducir junto a su hermano Gustavo a Boca Juniors a la coronación en el fútbol local, aunque nunca pudieron graduarse en la entidad a nivel internacional. La derrota en la semifinal de la Copa Libertadores en 2016 frente al modesto Independiente del Valle ecuatoriano, y esta contra el eterno rival, despiden el ciclo con una espina clavada muy profundo. El 7 Bravo de Boca que supo brillar como jugador, no escatimó elogios para con el club, el presidente, y su corta carrera como técnico, dejando la puerta abierta para volver.

La palabra de Riquelme calmó los ánimos de los hinchas de Boca tras la caída frente a River Plate en la final de la Copa Libertadores 2018.
La palabra de Riquelme calmó los ánimos de los hinchas de Boca tras la caída frente a River Plate en la final de la Copa Libertadores 2018.

“Que el socio tenga preparado el pasaporte que del resto nos ocupamos nosotros”, fue la frase de cabecera en plena campaña presidencial de Daniel Angelici allá por 2011. El pasaporte fue sellado con partidos, pero continúa vacío de títulos que otorguen prestigio a nivel global. Desde que asumió Angelici, Boca nunca más volvió a consagrarse en el plano internacional. Obtuvo títulos locales (2 Copas Argentinas y 3 Torneos de Primera División), y se pondera así mismo porque el club es el “campeón del superávit”, algo que a los hinchas les importa en muy menor medida teniendo en cuenta que no se ve reflejado en cuestiones que beneficien a los socios.

¿Será este 2019 la última oportunidad que tiene para pagar su deuda con el hincha y conseguir la tan anhelada séptima Copa Libertadores?

Un párrafo aparte merecen los hinchas, que mantienen sus expectativas al calor del lema hecho canción “en las buenas, y en las malas mucho más”. Soportaron no sólo las derrotas deportivas, y en ocasiones las inclemencias del tiempo, sino también la propia desorganización institucional y el destrato de estos últimos años por parte de quienes dicen que “el club es de los socios”.

Pese a la derrota en el estadio del Real Madrid contra River Plate, el 12 de diciembre, día en que se celebra el Día del Hincha de Boca, el pueblo boquense quiso demostrar más que nunca su sentido de pertenencia, su sentimiento genuino para con los colores, haciéndose presente en la Bombonera para celebrar el título más grande que puede tener el hincha azul y oro. Ser. Pero el festejo se vio imposibilitado por cuestiones organizativas, después de tirarse la pelota unos a otros entre el comité de seguridad y el propio presidente del club.

“El hincha de Boca esta loco” dijo Juan Román Riquelme para alabar al pueblo boquense y destacar su apoyo constante. Román, ante la necesidad de los hinchas de escuchar una palabra de aliento, respaldó al club y a los colores, y fue para muchos una bocanada de aire fresco en el momento en el que el hincha más lo necesitaba.

Boca Juniors necesita estar ordenado en todos sus aspectos. Volverá a lo más alto en el deportivo. Pero necesita gente que ame de verdad al club por sobre los billetes. Gente que busque la gloria deportiva y que quede en la historia por haber perseguido la grandeza y haber estado a la altura de lo que significa ese club. Gente que desee entrar en el recuerdo de los hinchas y no en los libros de contabilidad. Este año de elecciones en el club xeneize, muchos son los rumores que vinculan a Riquelme con una posible candidatura presidencial, si bien de boca del 10 no hay confirmación. Por ahora, habrá que esperar novedades al respecto.

Boca Juniors deposita su ilusión este 2019 en Gustavo Alfaro, quien asumió el cargo como entrenador tras una controvertida salida de Huracán, que para propios y extraños además de ser una apuesta representa un desafío.

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