Atracción Fatal, mucho ritmo, poca profundidad

Por Catriel Lozzio

A mediados de la decada del ’80 Adrian Lyne, director de las siempre recordadas ‘Flashdance’ y ‘Nueve Semanas y media’, supo adaptar un relato de James Dearden que ya había sido dado a conocer en formato de cortometraje de media hora en la tv británica y que llevaba como título ‘Diversión’.

El resultado de este traslado al largometraje en 1988 dio a luz a ‘Atracción Fatal’, protagonizada por Michael Douglas, Glenn Glose y Anne Archer, que se convirtió en gran suceso de taquilla a nivel mundial sólo superado por la remake estadounidense de ‘3 hombres y un Biberon’.

El film, que quedó también en los anales de Hollywood por llevar adelante el tratamiento de un tema que resultaba tabú en ese entonces para la gran industria del entretenimiento como es la infidelidad, retrataba el calvario de un abogado en ascenso, con un matrimonio bien avenido, que una noche conoce a una mujer sensual e inicia una relación apasionada. Vínculo que intenta dejar rápidamente, pero su amante hace caso omiso y desata un torrente de conflictos y tensión in crescendo.

En los últimos años, el siempre prolífico Jose María Muscari había anunciado su deseo de llevar a las tablas este texto (“siempre quise adaptarla como también a Los Puentes de Madison, pero hace 3 años me ganaron de mano Javier Faroni y el Indio Romero”), aunque adaptándola a esta época y poniendo énfasis en las modificaciones culturales de tiempo reciente como una más marcada liberación femenina y el aumento en la complejidad de las relaciones matrimoniales y familiares.

Si el enfoque en la película, conservador al fin, pasaba más por una estigmatización entre buenos y malos o entre locura y sensatez, que ponía en su justo lugar a la culpable (la amante), Muscari intentó llevarlo a otro plano con mayores elementos de juicio y de resignificación.

De izqda. a der.) Sofía Gala, Pablo Rago y Laura Novoa.

Decir “intentó” obedece a que el resultado artístico final queda a medio camino. El nudo central continúa siendo el mismo: el abogado y jefe de familia (Pablo Rago), su esposa (Laura Novoa) y la amante (Sofía Gala). La novedad es que se introducen personajes como el mejor amigo del protagonista (Nicolás Pauls) y una narradora-presentadora de la historia (Esther Goris) cuyo fin es remarcar y reflexionar sobre distintos aspectos de la anécdota.

Párrafo aparte merece la participación de la Suegra (Ana María Picchio) de gran injerencia en el matrimonio de su hija, con acotaciones desopilantes. El déficit surge al no reflejar mas nítidamente la visión moderna del director. La pieza se plasma en mucho ritmo y dinamismo en el primer tramo, con elementos de puesta en escena llamativos, y entretiene también con muy buenas actuaciones. Pero no profundiza en la reformulación esperada, es decir, en el desmenuzamiento de las relaciones humanas e interpersonales. No quedan del todo claro los motivos de la inclusión de los nuevos personajes al mostrarlos muy chatos en su desarrollo dramático. El formato es parecido y diferente al del film pero no supera la medianía.

Llama la atención este producto final emanado de un notable talento como Muscari, quien supo retratar de modo creativo y con su sello tan particular, vaivenes de relaciones humanas en contextos críticos y adaptando otras películas como por ejemplo ‘8 mujeres’ o clásicos como ‘La casa de Bernarda Alba’ o la mas reciente y aún en cartel ‘Madre Coraje’. La velocidad narrativa y el humor no se dan la mano con el buceo en conceptos humanos. No en esta ocasión, cuando no alcanza a plasmar una versión que deje de lado la moralina de 30 años atrás. La apuesta con una versión tan sintética (75 minutos) no siempre rinde los frutos buscados.

Ana María Picchio.

Igualmente ‘Atracción Fatal’ se deja ver y atrapa con variados matices en los primeros tramos de la anécdota. Asimismo, le permite al público reencontrarse con la gran actriz que es Ana María Picchio, quien se convierte en el punto más alto de esta versión. Seguro que a Pedro Almodóvar o a Francoise Ozon les gustaría contar con una figura así para componer a una suegra.

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