Argentina Elecciones 2019, Minuto Cero

Por Andres Lorenzo

Argentina, país asombroso si los hay. Parece que hubiese sucedido ayer aquel debate Macri-Scioli. Aquel balotaje. Aquella victoria ajustada de Mauricio Macri en las elecciones presidenciales de 2015.

Estos tres años transcurridos se pueden revisar a través de las frases rótulo para cada tiempo desde el primer minuto de gobierno.

“Bajaremos la inflación porque han sido malos administradores; nuestro objetivo es la pobreza cero; crearemos miles de empleos de calidad; apoyaremos a nuestros queridos científicos; a nuestros queridos maestros; a nuestros queridos abuelos…”

“… No vas a perder nada de lo que conseguiste; las economías regionales serán nuestra prioridad; llegará pronto la lluvia de inversiones; el mundo está con nosotros pero su llegada se retrasó para el segundo semestre de 2016”.

Un muy estudiado manejo de la opinión pública.

“Ya vemos la luz al final del túnel; podemos vivir mejor, aunque les hicieron creer que podían comprar un televisor y un equipo de aire acondicionado; lo peor ya pasó; pero pasaron cosas y llego la la tormenta; las tarifas no son caras…”.

Y así, las frases siguen hasta el infinito.

El mundo ama a la República Argentina, por eso la apoya y la financia. ¿La ama, o la exprime? Película ya vista en 1976, en 1982, en 1989, en 1991, en 1999, en 2001. Fondo Monetario Internacional y gobierno de turno modifican un poco el estribillo, pero la canción es siempre la misma.

Para los más jóvenes, se recomienda buscar en YouTube la mítica pelicula ‘Plata Dulce’, con Julio de Grazia, Federico Luppi y su estelar “Arteche y la puta madre que te parió”, escena simbólica como pocas. Pintura perfecta del país. Nada nuevo bajo el sol. Ya lo decía Discépolo, “Siglo 20 cambalache, problematico y febril, el que no llora no mama, y el que no afana es un gil”.

De cara a las Elecciones Presidenciales de octubre de 2019 en la República Argentina, se observa un país en estado de recesión económica grave. Con una inflación que en 2018 llego al 48%. Con una deuda externa confiscatoria, y una ciudadania desilusionada con la realidad actual.

Sin embargo, hasta este momento, enero 2019, no se verifica una tendencia clara o clamor popular por la vuelta de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, aunque probablemente tenga en este momento la mayor intención de voto desde su salida del poder.

Tampoco aparece claramente ninguna otra opción entre las conocidas, que se sume a estas dos tan antagónicas que exhiben en cada extremo a Macri y a CFK. Ni Sergio Massa, ni Felipe Solá, ni Alfredo Olmedo, ni Agustín Rossi, ni Nicolás Del Caño mueven la sensación térmica de la calle.

El Relato M, manejado con precisión quirúrgica por Jaime Durán Barba, el estratega del gobierno, logró su cometido. Pese a la frustración palpable por esta actualidad, en el ambiente flota la sensación de que no se podía hacer otra cosa. Que el país que heredaron era mucho peor del que todos creían. Y así aspiran a un nuevo período que les permita terminar la obra.

En las PASO 2015, Macri consiguió un 24% de votos, el radical Ernesto Sanz un 3% y Elisa Carrió otro 3% aproximadamente. Así, la alianza Cambiemos sumó un 30% que la clasificó para el balotaje al superar al tercero en discordia, Sergio Massa, quien apenas logró el 20% de adhesión del electorado. Aquellas PASO 2015 las ganó el candidato oficialista Daniel Scioli, con un 38%.

El desgaste de 12 años de gobierno, más errores propios del Equipo K, incluidos supuestos casos de corrupción y escasa autocrítica, sumado a la extraña inyección de ilusión que traía Macri con su discurso de “no tocaremos todo lo que esta bien y corregiremos lo que está mal”, y a una alta dosis Anti K sazonada por los grandes medios, lograron que Mauricio Macri alcanzara la presidencia en la segunda vuelta gracias a un estrecho margen del 2%, sobre Scioli.

De cara a las PASO 2019, el núcleo duro de Macri le volverá a votar por una cuestión de clase y de convicciones haga lo que haga y diga lo que diga, por lo que ese 24% de 2015 lo tiene asegurado.

Más dificil es adivinar a dónde irá a parar aquel 6% de votos radicales de 2015, vitales para conseguir la segunda ubicación que derivó en el balotaje.

Los radicales no han sido tenidos en cuenta durante este gobierno y el destino de sus votos es incierto. Algunos se quedarán con Macri, mucho más si se confirma la candidatura de Cristina Fernandez de Kirchner. Otros son una incógnita.

Por su parte, CFK tiene su núcleo leal en el orden del 30 al 35% , pero a partir de ese techo le resulta difícil sumar más adhesiones. Massa parece no lograr convencer a la ciudadanía y las encuestas lo muestran con un lánguido 15% .

Roberto Lavagna (derecha), en una imagen de 2004 junto al expresidente Néstor Kirchner.
Roberto Lavagna (derecha), en una imagen de 2004 junto al expresidente Néstor Kirchner.

Pero la gran sorpresa de estos días resultó el regreso al arena política del ex Ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien en el imaginario popular fue el mago que sacó al país de su crisis más profunda a comienzos de siglo.

Se trata de un probable candidato aglutinador de ese movimiento político llamado peronismo, el espacio en el que todo es posible. Desde el surgimiento de Carlos Saúl Menem, hasta el de Néstor Kirchner, la propia Cristina Fernández de Kirchner, o el de Eduardo Duhalde.

Respetado dentro y fuera del peronismo, Lavagna, de 77 años, puede transformarse en el candidato inesperado y  llegar a pelear mano a mano con buenas posibilidades ante los dos candidatos que por el momento polarizan la atención del electorado.

En un país tan impredecible como Argentina, donde el ventajismo es el deporte nacional, hasta puede suceder que alguno de los dos grandes referentes de la contienda se bajen de la misma en la recta final.

Mientras tanto, hace 5 meses que el dolar cotiza a 40 pesos merced a una tasa de interés que ronda el 70% y paraliza la economía. Con un índice de desocupación en ascenso. Con una inflación que hace inviable la mayoría de las actividades productivas, duramente afectadas además por el aumento constante de los impuestos y las tarifas de los servicios públicos como el gas, la luz y el agua. Y la población reduce el consumo a la mínima expresion.

El minuto cero en la carrera electoral arranca en medio de un panorama con pronostico reservado. Restan 9 meses hasta Octubre. Período de gestacion sobre el que, aún en medio de tanta desolación, nadie puede apostar qué color tendrán los ojos de la República para entonces.


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