Andrés Gallegos: «El golf no es un trabajo, es una pasión»

Por Bernardo Falvella (ber_falve@hotmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

Andrés Gallegos es una de las grandes apariciones de la última camada del golf argentino. El joven lobense, de 26 años, transitó prácticamente toda su infancia y adolescencia con una pelota de golf en la mano gracias al mandato familiar. 

En marzo del año 2018, a los 22 años de edad, pudo cumplir el sueño de convertirse en jugador profesional. Fue el objetivo por el cual luchó toda su vida y al que admite haber llegado un poco más tarde que otros colegas de su categoría.

Hace pocos días, Gallegos estuvo en Miami, EEUU, compitiendo y preparándose para los próximos torneos del PGA Tour Latinoamérica. En dialogó con El Café Diario, habló de sus inicios en el Golf, las particularidades de este deporte, su actualidad como jugador y los sueños por cumplir.

¿Cómo se produce su primer vínculo con el golf?

Desde pequeño y gracias a mi familia. Todos están o estuvieron vinculados a este deporte desde siempre. Mi padre era profesor; de mis cinco hermanos, tres dan clases, mi madre supo jugar y mi hermana lo hace, pero no de manera profesional. Por eso digo que jugar golf fue totalmente natural, porque toda mi vida me crie en ese ambiente.

Poco a poco, se regulariza la actividad deportiva y Gallegos viaja al exterior a los torneos del circuito.

¿Fue el único deporte en el que incursionó?

No, siempre hice mucho deporte. Pasé por distintas disciplinas, como básquet y voleibol, pero en mi cabeza siempre estuvo el golf como prioridad.

¿En qué momento se dio cuenta de que quería dedicarse al golf?

Cuando terminé el colegio secundario, a los 18 años. En ese entonces tenía planificado estudiar Agronomía. Ya venía compitiendo en un par de torneos a nivel local y justo finalizando ese año empecé a competir más seguido como aficionado. Tuve buenos resultados, y me designaron para jugar torneos representando a Argentina.

El punto de quiebre.

A partir de ahí la cabeza me hizo un click, le dije a mi madre que quería convertirme en jugador profesional y por suerte me apoyó. En ese inicio me lo tomé como si fuese una carrera universitaria,  jugando como aficionado hasta los 22 años.

De todos modos, viene disputando torneos nacionales desde los 12 años.

Así es, y tuve la suerte de viajar por distintas provincias, como es usual en la etapa juvenil. Desde los 12 a los 18 años se juegan esos primeros campeonatos que a los golfistas nos gustan mucho, porque tienen esa esencia amateur. A nivel nacional se desarrollan cinco torneos anuales. Luego de esa etapa, vienen los torneos superadores, que son los de aficionados, e internacionales obviamente. 

En 2016, Andrés Gallegos se quedó con el Campeonato Ciudad de Rosario.

Más allá del respaldo familiar, ¿tuvo influencias deportivas que le marcaran el camino?

Al principio no. Tenía pensado irme a estudiar una carrera universitaria, pero los resultados deportivos que se me fueron dando en esa primera etapa de crecimiento, fueron los que terminaron por definir qué quería. Tal vez el primer torneo internacional que gané en Argentina a los 18 años me marcó un poco: el campeonato argentino de aficionados.

¿En algún momento se cruzó con alguna persona que lo haya desalentado a dedicarse al golf?

No de esa manera. Pero, lamentablemente, gran parte de mi vida sufrí obesidad y por ello fui víctima de varios comentarios en el sentido de “así no vas a llegar a ningún lado”, mucha crítica por cómo me veían. Por suerte, la discriminación nunca me afectó, porque creía en mí mismo. Gracias a dios pude ir cumpliendo objetivos paso a paso, y vivir de esto. En cuanto a la elección del deporte, no tuve disidencias en mi entorno. 

En el día a día, ¿qué le ofreció el golf que no le dio otro deporte?

Creo que lo que más me gustó es que podía practicarlo en el patio de mi casa. Yo vivía en el Club de Golf Lobos, salía al patio y tenía una cancha a disposición. Como para cualquier otro pibe era natural jugar al fútbol, para mí, lo normal era jugar al golf. Una situación que favoreció mi adaptación fue la amistad que forjé de pequeño con los hijos del restaurante del Club. Volvíamos del colegio y el resto del día nos dedicábamos al golf.

Andrés Gallegos: «Iba a estudiar una carrera universitaria, pero los resultados deportivos en el golf terminaron por definir mi futuro».

¿Cómo fue el proceso previo a convertirse en jugador profesional?

Yo lo comparo con el tiempo que uno invierte en el estudio universitario. En este caso tuve que empezar a entrenar muchas horas al día, a concentrarme, a prestar atención a la alimentación más detalladamente. Te perdés muchas cosas de la vida diaria, como las juntadas con amigos, tiempo de estar con la familia, eventos, etcétera.

En gran medida, porque ni siquiera está en el país.

Excepto fechas puntuales como Navidad o Año Nuevo, la mayor parte del año estas fuera de tu ciudad o del país, dedicado plenamente al deporte. Hay que tener mucha contención del propio círculo íntimo para que el contexto no te juegue en contra. La carrera del golfista es bastante solitaria, se viaja mucho y básicamente planificás tu vida en base a tu profesión.

De amateur a profesional del golf

¿Cómo es la preparación de un golfista profesional?

La parte física es importantísima porque justo se trata de un deporte donde se ponen en acción todas las partes del cuerpo, en ese sentido es muy completo. Son muy normales las dolencias de espalda, rodillas, tobillos y por eso es probable que a lo largo de la carrera se sufran lesiones.

Hay que estar bien entrenado.

Sí, claro. También a nivel mental, porque tanto en golf como en cualquier otra disciplina de alto rendimiento sabemos que implica el 70 por ciento del rendimiento. Ambos factores (físico-mental) son híper complementarios. El golf tiene la particularidad de que te obliga a estar totalmente concentrado. Al tener pausas, hay que pensar bien cómo y de qué manera se va a ejecutar un tiro. 

Hablemos del juego en sí mismo. ¿Qué diferencias nota entre ese jugador amateur que empezó con el actual profesional?

No hablaría tanto del juego. Para mí, las principales diferencias son mentales. Por ejemplo, conocés lo que es la presión, ya no se juega por el sólo hecho de divertirse, hay mucho dinero en juego que uno intenta llevar para la casa también. Por eso es importante estar rodeado de un buen equipo de trabajo, para entender que existen días buenos y días malos, y así manejarlo lo mejor posible

¿Cuál fue el primer gran torneo que disputó y que sigue recordando? 

Recuerdo el primer “corte” como profesional, que se llevó a cabo en la provincia de Córdoba, como parte del Tour argentino. Allí había un clasificatorio que pude superar en la segunda jornada de competencia. Eso me permitió a la semana siguiente estar presente en la ciudad de Cañuelas, provincia de Buenos Aires, donde quedé en tercera posición. 

¿Y en el exterior?

A nivel internacional, lo primero que se me viene a la mente es el torneo de Puerto Playa Open que se desarrolló en República Dominicana y que tuvo un sabor especial al representar mi primera consagración en el exterior. Yo había debutado profesionalmente fuera del país en Antigua Guatemala, del cual no me olvido los nervios y la presión que sentí.

En el golf profesional, ¿observa grandes diferencias entre los jóvenes golfistas argentinos y los extranjeros? 

La verdad es que no. De hecho, el nivel argentino es muy alto. Lo que pienso es que la gente no tiene mucho conocimiento. Es más, en Sudamérica creo que Argentina está un paso adelante en cuanto a cantidad y calidad.

¿Qué referentes tiene en el mundo del golf?

Ángel Cabrera sin dudas, creo que es el ídolo de muchos y muchas. Por el hecho mismo de haber ganado dos majors. Tuve la suerte de compartir la profesión con Nelson Ledesma y Fabián Gómez, que además de ser grandes jugadores son buenas personas y aconsejan mucho. Recuerdo que en 2019 cuando llegue al Confort Return, la segunda etapa en Estados Unidos antes de llegar al PGA Tour, Ledesma y Gómez me acompañaron en ese trayecto.

¿En qué momento de su carrera está en la actualidad?

La realidad es que llevo apenas cuatro años como profesional, y dos de ellos estuvieron condicionados por la gandemia. Si bien disputé muchos torneos, no pude acumular demasiada experiencia. Creo que igualmente lo vengo haciendo de buena manera. Uno a veces se sobreexige pero no tengo nada para reprocharme. Mi carrera va en ascenso.

¿Cómo afrontó las dificultades que se presentaron en el inicio de la pandemia?

Entrenar fue muy complicado, ya que lo hacíamos dentro de casa. De manera rústica armamos una especie de arquito que simulaba ser un hoyo. Cuando la actividad oficial estuvo parada era difícil prepararse sin tener la motivación de conocer fechas de torneos para volver al ruedo.

¿Dejó de entrenar?

No, la parte física es algo que seguí entrenando porque no podía desperdiciar el tiempo. Dentro de lo malo, tuve la suerte de que en julio de 2020 pude viajar a Estados Unidos ya que allí las aperturas se dieron antes y eso hizo que sufriera un poco menos el parate.

¿Estuvo en Estados Unidos preparándose para los próximos torneos?

Si, estuve entrenando duro en Miami. Hace pocos días que estoy en Colombia compitiendo en el Country Bogotá Championship, torneo que representa un segundo escalón respecto a Estados Unidos. Pronto viajo a Mazatlán, México para jugar un torneo y después ya regresaré a Argentina para afrontar dos compromisos.

¿Un objetivo o sueño que se proponga este año para tu carrera?

En el corto plazo deseo volver al Korn Ferry Tour, que representa el primer escalón. Lógicamente mi mayor anhelo es llegar al PGA Tour, pero tengo fe que eso se dará en su debido momento. Tengo que estar tranquilo.