Andalhuala, Catamarca: producen nueces, crían llamas y apuestan al turismo

Por Lola López (www.instagram.com/quailola)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

Toda la familia, de una u otra forma, tracciona en el emprendimiento, pero sobre todo los dos más chicos, que son una parte fundamental de la propuesta, dado que son quienes muchas veces cuentan a los visitantes sobre cómo transcurre el día a día con las llamas y el trabajo en la finca.

Se trata del doble emprendimiento compuesto por la Finca Santa Rosa, donde se producen nueces criollas, y por Llamas del Yokavil, la parte dedicada a la cría, cuidado y adiestramiento de llamas para brindar la experiencia de contacto con este animal ancestral a visitantes y turistas. Y todo en en Andalhuala, provincia de Catamarca, donde viven unas 80 familias que tienen como principal actividad agrícola la producción de nueces.  

Las llamas son la principal atracción de la propuesta. Foto: Joel Lagoria.

Distintos paisajes

«Junto a nuestros cuatro hijos estamos mi esposa Carolina, que es profe de inglés, y yo, que soy docente en un colegio para adultos» describe Joel Lagoria, orgulloso de contar acerca de lo que hacen en la finca de 2 hectáreas dedicada a las nueces criollas y donde producir no es fácil debido, entre otras cosas, a que el agua para riego y consumo proviene de deshielo y no es permanente. Una parte de la tierra se destina a la producción de pasturas para alimentar a las llamas, el principal atractivo turístico de la propuesta.

Humanos y animales, hermanos. Foto: Joel Lagoria.

Producción pequeña, pero mucho trabajo

«Nuestra finca quizás sea uno de esos lugares donde se evidencian las diferencias productivas del país, ya que se trata de un predio muy chico, de poca producción, así que depositamos las esperanzas en el turismo para obtener ingresos más allá de lo estrictamente productivo y así poder ser sostenibles» explican.

Los nogales también son un atractivo. Árbol de nuez criolla en producción. Foto: Joel Lagoria.

Desde el punto de vista del turismo, el emprendimiento tiene una ubicación estratégica regional, ya que se ubica a 32 kilómetros hacia el sur del departamento Santa María, que a su vez está a sólo 80 kilómetros de Cafayate, en Salta y muy cerca de lugares emblemáticos de Tucumán, como la ciudad Sagrada de Quilmes, el Museo Pachama en Amaicha Del Valle y Tafí Del Valle.  Otro lugar de interés es dentro de la misma provincia de Catamarca, ya que está a 180 km de Belén, donde se encuentra el Shincal de Londres, que es la última ciudad Inca

El turismo, la oportunidad

Bien manejado, el turismo que involucra las comunidades locales genera una motorización de la economía del lugar. Ahora, el emprendimiento ha agregado la propuesta de las meriendas al aire libre, con mucho éxito, donde se visitan las llamas y les cuentan a los turistas sobre ellas y sus características.

Otra novedad es que se ha armado el Paseo Emprendedor en el pueblo, que se realiza a media cuadra de la finca en la Plazoleta de la Iglesia, y nuclea a los emprendedores locales que ofrecen sus productos desde las 10 de la mañana y hasta las 20 todos los feriados largos.

«Llevamos haciendo más 10 ediciones» dice Joel con entusiasmo. «La oferta contempla también algún grupo musical o ballet, que hace más atractiva la tarde, así que es una linda propuesta para descansar y ver cosas nuevas«.

«Creemos que el turismo representa una gran oportunidad, por eso desarrollamos distintas alternativas de visitas según el gusto y el tiempo de cada turista» explica Joel. «Una posibilidad es pasar el día en la finca, para luego caminar por las calles del pueblo y visitar sus lugares emblemáticos, como el cardón más grande de la Argentina y vivir la experiencia de hacer todo esto acompañado de una llama, sobre la cual durante la visita le contamos su historia, comportamiento, morfología y su importancia para nosotros, los pobladores de esta región«. 

La familia es lo primero

Todo se hace en familia y los más chicos son los protagonistas. Foto: Joel Lagorio.

El emprendimiento también tiene una propuesta distinta, de campamento familiar, que nació con el objetivo de fortalecer y nutrir los lazos familiares y, de algún modo, contribuir a fortalecer los vínculos entre pares, madre e hijos: «Esto se da desde el inicio de la visita, ya con la experiencia de armar una carpa, entre padres e hijos, que da la posibilidad de tener aprendizajes conjuntos y de redescubrirnos como padres y madres» describe Joel. 

«Se trata de algo muy básico y simple, pero que suele escasear en la vida moderna:  estar disponibles y presentes para nuestros hijos y la familia durante unos días, según las posibilidades de los visitantes, y compartir momentos como los desayunos, almuerzos y cenas que se transforman en experiencias familiares que nunca se olvidarán, junto al fogón a la noche y mirando las estrellas«.

Los visitantes que llegan buscan encontrarse con la naturaleza, el silencio, aprender sobre las llamas, interactuar con ellas y sacarse unas lindas fotos, algo clave, también, para la propia difusión de la propuesta, ya que las buenas imágenes atraen la atención de otros posibles interesados. 

Los circuitos para el turista

Una de las excursiones preferidas es el trekking al Gran Cardón acompañados, por supuesto, de las llamas, que hacen que el paseo sea muy distinto a cualquier otro y, seguramente, inolvidable. Otros de los atractivos son los productos dulces elaborados a base de nuez, como los bombones, alfajores y galletas de Huala, el emprendimiento de una vecina de Joel.

Con respecto al Covid, Joel cuenta que, como a todo, al principio tuvieron un poco de miedo y que luego fueron aprendiendo los protocolos, cómo cuidarse y que ahora lo toman con seriedad y conciencia, y que ya están recibiendo turistas que tienen muchas ganas de salir de la ciudad y encontrarse con nuevas experiencias al aire libre.

 «Lo mejor que tenemos es la posibilidad de que el turista descubra una provincia, para muchos desconocida, pero llena de encantos y una variante en el clásico corredor del Norte argentino«, reflexiona Joel. «En Aldalhuala somos la puerta de entrada a Catamarca, para que los visitantes puedan conocer y llegar a lugares como el Shincal, las termas de Fiambalá, la ruta de los Seis Miles, la belleza de Antofagasta de la Sierra y lo asombroso del Campo de Piedras Pómez«.