Amigas que no son cartón pintado

Por Patricia Sobrino (www.instagram.com/turmia.ok)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

Cartón Pintado cuenta la historia de Miriam, Raquel y Belén, tres amigas que buscan encontrar la felicidad en un mundo dominado por las apariencias y los mandatos sociales. Todos temas de notable vigencia, en plena era de deconstrucciones varias.

La obra fue escrita y dirigida por Victoria Hladilo, también una de las actrices que se sube al escenario y charló con El Café Diario para hablar de Cartón pintado, estrenada tiempo atrás y reestrenada recientemente.  

¿De qué se habla en Cartón Pintado?
Esta es una obra que trata sobre la amistad. En ella, tres mujeres debaten cómo enfrentar los obstáculos que les pone la vida, como llevar el día a día, como redefinir los roles de acuerdo a sus aprendizajes.

¿En que se inspiró para escribir esta obra?
La primera gran inspiración fueron mis amigas de toda la vida y las de la secundaria. Siempre parto de experiencias personales, así que también hay vivencias mías en esta obra.

¿Se trata de una historia real?
Si bien no fue un hecho real en concreto, hay un desencadenante que tiene que ver con esas preguntas que nos empezamos a hacer mis amigas y yo llegando a los 40 años, y que son preguntas que nacen a partir de lo que la sociedad espera de las mujeres de esa edad. Ese fue un poco el punto de partida.

¿Es un texto realista?
Es un texto bastante realista. En verdad primero encaramos la obra por el lado del realismo, pero nos dimos cuenta de que no iba a funcionar. Entonces empezamos a probar otras variantes, a jugar un poco, y así fueron apareciendo las pelucas, las pestañas, las repeticiones y todo se fue armando, pero sin modificar el texto original, que siempre se respetó tal como estaba escrito. Es una obra que está viva, que se va modificando. Cambiamos mucho desde que estrenamos hasta este reestreno. El material siempre va creciendo. Cada función tiene algo nuevo, revelador en algún sentido.

¿En qué género encasillaría la obra?
Se podría decir que es una comedia, porque tiene bastante humor. Pero también es una obra que tiene un código muy clownesco. Somos de probar qué funciona en la función misma.
La idea inicial no fue hacer clown, sin embargo encontramos un mecanismo que le venía bien a este texto, y después nos dimos cuenta de que tenía que ver con elementos técnicos que puede también utilizar el clown. Pero no quiere decir que sea una obra de clown. En resumen, la obra tiene un código propio: no es del todo realista, ni del todo clownesca. Tiene algo de comedia física. Tiene juego y nos dispusimos a jugarla. 

¿Las tres protagonistas de la obra, son amigas en la vida real?
Si, Julieta Petruchi, Mercedes Quinteros y yo, Victoria Hladilo, que somos las actrices, somos amigas en la vida real. Y con Verónica Mc Loughlin que está conmigo en la dirección y con las asistentes Julieta Dalla Bella y Kimberly Claro, también. Esto de ser un grupo de amigas nos permite juntarnos, hablar mucho tiempo de la obra. Hace que haya una química diferente: nos divertimos mucho, nos gusta estar juntas, venir a hacer las funciones, ensayar y también nos gustaría viajar juntas, si surgiera alguna gira.

La amistad y los mandatos, temas centrales de Cartón pintado. Foto: Patricia Sobrino.


¿La obra la escribieron entre las tres?
No, esta es la cuarta obra que escribo y dirijo. Pero como somos amigas, la fórmula fue probar, y volver a probar hasta llegar a algo que nos gustaba. Si bien el texto me pertenece, la obra en sí la concebimos entre las tres, con la mirada de Verónica desde afuera. Las chicas son actrices y no es que vinieron a hacer lo que yo les decía, sino que íbamos trabajando la obra a la par. Verónica se encarga de la mirada externa, porque al hacer tanta coordinación en la mayoría de escenas de la obra, necesitábamos alguien que nos mire desde afuera y verifique que estaba sucediendo todo en el momento que debe suceder.

¿Por qué Cartón Pintado?
A una máscara qué está hecha de cartón pintado, le das un empujoncito y se cae dejando ver la verdad que está detrás. La obra todo el tiempo trabaja con un doble juego: lo que somos para el afuera y lo que nos pasa internamente. Su puesta en escena juega con esta dicotomía: las chicas están vestidas, maquilladas, con pelucas. Tienen un montón de elementos simbólicos que les ayudan a tapar lo que realmente están viviendo y sintiendo en su interior. Sin embargo, es en ese espacio del depósito, en el que se desarrolla la trama, en donde pueden hacer una especie de catarsis y sacar todo eso afuera.

Cartón pintado

El camarín de las musas
Mario Bravo 960, CABA

Viernes a las 20:30

Entradas en la web del teatro


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