Amaxofobia, el último miedo

Por Anabel Silvero

Sentarse frente al volante de un auto, para la gran mayoría de los mortales es sinónimo de libertad. Se trata de esa sensación única e increíble de poder ser dueños de nuestro propio destino a la vez que nos brinda la posibilidad de ir al sitio que nos plazca sin tener que depender de horarios limitados, largas filas de embarque o retrasos injustificados. 

Pero también están los otros. Para ellos esta puede ser una de las experiencias más aterradoras. Cuando se encuentran en el asiento del piloto, el corazón les empieza a latir furiosamente, su respiración se entrecorta, el sudor recorre sus cuerpos y por sus mentes van danzando velozmente todo tipo de pensamientos catastróficos, que en el peor de los casos, les impide siquiera poder dar arranque al auto. Todas estas sensaciones tienen un único nombre: amaxofobia. El miedo exagerado a conducir un vehículo.

En la Argentina no hay cifras oficiales sobre cuántas personas padecen de este mal tan paralizante, pero de acuerdo a la Fundación Fobia Club, 1 de cada 4 personas sufre algún tipo de trastorno mental, siendo los trastornos de ansiedad los más comunes. Entre las ansiedades y fobias más típicas se encuentran el miedo a volar (aerofobia), a los lugares cerrados (claustrofobia), a los insectos (entomofobia) y la amaxofobia, entre otras. 

A quiénes afecta

La población femenina es la más afectada, aunque está presunción puede deberse a que son ellas las que más se animan a realizar una consulta y confesar sus miedos. 

En general cuánto mayor sea la edad de la persona en el momento que aprende a manejar, los miedos e inseguridades son mayores. Entre los 30 y los 40 años es cuando más se la sufre.

Tener miedo es algo totalmente natural, nos mantiene alerta y nos previene sobre situaciones peligrosas. El problema surge cuando el miedo se convierte en exagerado e irracional y nos hace evitar algunas situaciones que para la gran mayoría de las personas son absolutamente normales, como conducir un auto. 

Algunos de quienes lo padecen tienen licencia de conducir, alguna vez manejaron, pero quizá después de algún accidente que sufrieron, o bien cuando salieron a recorrer las calles, la ansiedad que sintieron fue tanta que decidieron empezar a evitar aquella situación tan frustrante. Otras en cambio, ni siquiera pudieron intentarlo.

Para aquellos que viven en una gran ciudad con transporte público que puede llevarlos a cualquier sitio, este problema no tiene mayor repercusión en sus vidas. Pero para quienes se encuentran en lugares más remotos donde el transporte público funciona en horarios limitados o directamente no lo hay, esta fobia puede traer muchas dificultades en la vida diaria.

Una víctima de amaxofobia, el miedo a conducir. (Foto: Hipnosis Bilbao)
Una víctima de amaxofobia, el miedo a conducir. (Foto: Hipnosis Bilbao)

Qué hacer para superar este miedo

El primer paso, como con todos los males que intentamos curar, será reconocer que se tiene un problema y dejar de mortificarse por no poder hacer lo que otros hacen con facilidad. 

Es recomendable también identificar aquellas situaciones que provocan la ansiedad e ir enfrentándolas a través de pequeñas acciones: salir acompañados de alguien que nos dé seguridad y nos permita ir ganando confianza cada día; empezar con recorridos cercanos que resulten conocidos para no sumar la preocupación de perdernos, y quizá también una buena alternativa sea realizar terapia psicológica y/o concurrir a una escuela de manejo especializada en estos temas.

Tipo de terapias

Psicoanalítica, asocia este miedo a una angustia interna que se ve reflejada en un objeto externo: el auto. Este tipo de terapia lo que busca es identificar cuál es el disparador profundo de esta angustia que se siente. Este tratamiento puede demorar más tiempo para obtener resultados, pero sus efectos suelen ser más duraderos a largo plazo.

Cognitiva-conductual, en cambio establece que este miedo fue aprendido. El tratamiento en este caso se trata de ir exponiendo paulatinamente a la persona a aquello que teme. Primero intentará conducir un par de cuadras, y luego irá por una avenida hasta que pueda superar completamente su miedo y conducir libremente. Este es el método utilizado en las academias de conducción como por ejemplo en la Escuela Argentina de Manejo.

El tipo de terapia que se realizará dependerá de cada persona a tratar y de como se vaya realizando la exposición. En la gran mayoría de los casos, esta fobia puede superarse. Sólo es cuestión de tenerse paciencia y darse tiempo para poder circular felizmente por los carriles de la vida.

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