Adam McKay y ‘No mires arriba’, la película de la discordia

Por Gastón Dufour (egastondufour@gmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

La pasada Navidad dejó en el arbolito de Netflix uno de los estrenos cinematográficos que más dividió las aguas en el último tiempo, tanto entre los críticos como en las redes sociales: ‘No mires arriba’ (‘Don´t look up’), del director Adam McKay, con un elenco estelar, encabezado por Leonardo Di Caprio, Jennifer Lawrence, Meryl Streep, Cate Blanchett y el ascendente Timothée Chalamet.​

En las redes, tanto los fanáticos como los detractores del film, disparan con munición gruesa dialéctica a la hora de convencer al grupo que se les enfrenta acerca de que su parecer es el mejor. Mientras tanto, el director disfruta de las mieles del éxito con la exhibición de su última producción en Netflix.

Meryl Streep, una de la estrellas de ‘No mires arriba’, la última película del director Adam McKay.

Adam McKay, un director y productor tan prolífico como desparejo

Con una producción despareja y cuyo punto más alto por elenco y temática es ‘El vicio del poder’ (‘Vice’, 2018) sobre el ex vicepresidente norteamericano Dick Cheney, el director nacido en Pensilvania el 17 de abril de 1968, Adam McKay, se ha convertido por estos días en la figura que genera amores y odios en los espectadores que consumen preferentemente contenido en plataformas de streaming.  

Estar en el candelero también incluye algunas comparaciones, como la que se hizo entre ‘No mires arriba’ e ‘Idiocracy’, película de 2006, dirigida por Mike Judge, creador de los inefables Beavis and Butthead, porque en ese filme también se retrata de manera poco gentil a la sociedad norteamericana.

Dato de color: el guion de ‘No mires arriba’ se terminó a partir de las búsquedas virtuales del público potencial, en una especie de minuto a minuto en el camino creativo, y por eso se siente una identificación muy fuerte con el contexto actual de pandemia que aún le toca al mundo seguir transitando.

Mencionemos, entonces, algunas de las películas que McKay realizó antes de convertirse en el (supuesto) nuevo emperador de la ironía posmoderna.

La gran apuesta’ (‘The big short’, 2015)

Si los premios obtenidos son el aval de la calidad, ‘La gran apuesta’ queda a medio camino en la demostración de ello, considerando que  solamente se alzó con un galardón relevante a gran nivel y fue el Oscar a Mejor guion adaptado. Un intento de comedia crítica leve con un elenco sublime que a pesar de las estrellas (Christian Bale, Ryan Gosling, Brad Pitt  y Steve Carell, entre otros), no alcanza el status de éxito. ¿O será que a los norteamericanos no les gusta que les refrieguen en la cara la gran estafa de la burbuja inmobiliaria?

Policías de repuesto’ (‘The other guys’, 2010)

Dos parejas de policías, absolutamente contrapuestos. Por un lado, los musculosos y experimentados Dwayne Johnson y Samuel L. Jackson; por el otro, los ratones de oficina Mark Wahlberg y Will Ferrell, que más temprano que tarde también saldrán a la calle.

La producción apuesta al ridículo extremo y se vuelve una película más en la larga lista de films que hacen uso y abuso del absurdo para demostrar el punto de la zoncera humana sin lograrlo, pese a las múltiples pruebas existentes al respecto. 

Hermanastros’ (‘Step brothers’, 2008)

Tal como  el título adelanta, dos hombres poco amigos del trabajo y bastante inútiles se convierten en hermanastros cuando sus respectivos padres se casan, y es entonces que recuperan las luces y deciden trabajar juntos para acomodar sus propios asuntos ante el peligro de quedarse sin casa ni posibilidades de supervivencia.

Claramente no entra en la lista de los más grandes sucesos de la factoría Apatow, que por suerte sólo se involucró en la producción. Los protagonistas principales son Will Ferrell y John C. Reilly, a quienes se suman otros dos experimentados profesionales del cine como son Mary Steenburgen y Richard Jenkins.