Aconcagua Arena, un monstruo de más de 1.000 millones de pesos

Por Rodrigo D’Angelo

Mendoza ya contaba con uno de los estadios más importantes del país. El Malvinas Argentinas, inaugurado en 1978, durante la última dictadura militar. Fue construido sobre un antiguo autódromo donde incluso hubo una carrera de exhibición de la Fórmula 1. El recinto fue una de las sedes del Campeonato Mundial de fútbol celebrado en Argentina. Se disputaron cuatro encuentros de la primera ronda (jugaron Holanda, Irán, Perú, Escocia y Brasil) y dos cotejos muy atrapantes de la segunda (Polonia frente a Perú y Brasil contra los polacos, fundamental para las aspiraciones de Argentina antes de su duelo con los peruanos, en Rosario).

Con el paso del tiempo, el estadio albergó eventos de gran magnitud que hasta excedieron al deporte, como el recital “Human Rights Now” de 1988, organizado por Amnistía Internacional y en el cual participaron Bruce Springsteen, Peter Gabriel, Sting y León Gieco, entre otros. Este show se debía realizar en Chile, pero la dictadura de Augusto Pinochet lo impidió.

Incluso, Argentinos Juniors fue local entre 1993 y 1994 por una insólita medida tomada por la empresa Torneos y Competencias, dueña de las transmisiones de fútbol de aquellos años. Además, Godoy Cruz Antonio Tomba juega allí como local desde 2005 y ha vivido ascensos, un descenso, un subcampeonato de Superliga y partidos de la Copa Libertadores. En 2011, fue remodelado y modernizado para la Copa América. También ha sido sede de partidos de Los Pumas por el Rugby Championship, las últimas dos finales de la Copa Argentina y la recordada Supercopa entre Boca y River del año pasado.

Está ubicado en el Parque General San Martín, el pulmón natural de la capital mendocina, que cuenta con un complejo universitario; tres escuelas; siete instituciones deportivas; el Teatro Griego Frank Romero Day, escenario de cada Fiesta Nacional de la Vendimia; dos museos; un zoológico cuestionado, que este año reabrirá sus puertas como ecoparque; la sede local del CONICET y el Cerro de la Gloria, cuya principal atracción es el Monumento al Ejército de Los Andes.

El escenario fue el primer elemento de lo que hoy se conoce como Villa Deportiva, compuesta en la actualidad por un velódromo, un estadio de hockey sobre césped, una pista de atletismo y el estadio cubierto recientemente construido, el cual es una cuenta saldada para el deporte local y eje de críticas por su elevado costo.

El nuevo estadio cubierto se inauguró en julio del año pasado.

EL PROCESO DE LA OBRA

En 2014, el gobernador de ese entonces, Francisco Pérez, aprobó el proyecto que daría lugar al nuevo complejo que tendría un uso intensivo para actividades deportivas, educacionales, culturales, recreativas y otro tipo de eventos de índole provincial, nacional e internacional.

La primera etapa consistía en realizar sólo el estadio cubierto, aunque el proyecto incluía dos edificios complementarios independientes. Por un lado, un centro acuático para competencias panamericanas de natación con dos piscinas, una de tipo olímpico de 50 metros y otra auxiliar de 25 metros, y por otra parte, un bloque deportivo para el Instituto de Educación Física (IEF).

Las críticas del radicalismo hacia el gobernante peronista surgieron a partir de supuestas fallas técnicas en la licitación del proyecto. Uno de los que más cuestionó esas falencias fue el diputado provincial, Tadeo García Zalazar (actual intendente del departamento de Godoy Cruz), que aseguró que si no se realizaba el estudio de impacto ambiental, se debían agregar nuevos adicionales de obras que encarecerían los trabajos.

El gobierno de ‘Paco’ Pérez concluyó en diciembre de 2015 y la obra quedó semi abandonada. Los problemas apenas comenzarían, sobre todo desde el aspecto presupuestario. Apenas asumió el presente gobernador, Alfredo Cornejo, su responsable de Obras, Daniel Chicahuala, explicó que el monto original superaba los 300 millones de pesos, aunque el mismo debía aumentar debido a reparaciones y refacciones necesarias para complementar y poner en funcionamiento el estadio. Por ende, la suma ascendía, en ese momento, a más de 600 millones.

Entre las falencias más llamativas se detectó un solo acceso al público para 14.000 espectadores (estimado en ese momento), la falta de proyección de accesos y salidas de vehículos de emergencias, el escaso espacio de los pasillos en las tribunas y una dimensión poco funcional de los escalones, que no permitían una pisada completa y hubiera obligado a los espectadores a bajar en forma lateral. Todo muy irregular.

Sin embargo, aparecieron más imprevistos y la suma aumentó a 1.100 millones de pesos, tres veces más que las ampliaciones de los hospitales provinciales Lagomaggiore y Schestakow. “Jamás hubiéramos encarado esta obra. Podríamos haber construido un polideportivo cubierto en cada departamento, para eventos deportivos y culturales acordes a la demanda. Mantener este edificio es como si tuviéramos que abrir todos los días un restorán para 500 personas y que entren 10″, afirmó Chicahuala meses atrás.

Después de tantos inconvenientes, el gigante de hierro y cemento se inauguró finalmente el 28 de julio de 2018, con un partido amistoso entre las selecciones de futsal de Argentina y Colombia, en el que la albiceleste derrotó (1-0, con gol de Tapia) a su rival.

En tiempos de una economía frágil, mantener el lugar con todos los servicios funcionando costaría alrededor de $1,5 millones de pesos por mes. “Prender la refrigeración horas antes para poder albergar espectáculos o la calefacción elevaría nuestros gastos de una manera considerable”.

Para que esto no ocurra, el plan del Gobierno es colocar un equipo de generación de electricidad que permita abastecer la energía suficiente para seguridad e iluminación básica, para así reducir la cifra estimada anteriormente a $250.000 mensuales.

El plan completo contemplaba la construcción de un centro acuático y un edificio para el Instituto de Educación Física.

CAOS POR UN NOMBRE

El 23 de octubre, en la Legislatura provincial se debatió durante una hora cómo debía llamarse el estadio. Varios senadores consideraron que era una prioridad para los mendocinos y decidieron discutir si los proyectos de nombramiento que se presentaron debían tratarse en comisiones.

El presidente del bloque radical del Senado, Diego Costarelli, inició el día anterior una encuesta en su perfil personal de Twitter para consultar qué nombre querían ponerle los mendocinos a la obra. Sus opciones eran ‘Nicolino Locche’, ‘Elsa Pennesi’ (quien fue una de las grandes impulsoras del atletismo local), ‘Aconcagua Arena’ y ‘Libertador General San Martín’.

Después de de esto, distintos senadores quisieron cooperar. Por ejemplo, Luis Böhm propuso encausarlo como concurso oficial, con los mecanismos pertinentes, y dejarlo abierto a lo que proponga a sociedad; Alejandro Abraham (de Unidad Ciudadana y reciente intendente del departamento de Guaymallén, cuyo trabajo fue muy cuestionado) añadió que “no se le cambia la vida a absolutamente nadie con esta discusión” y luego propuso ‘Santiago Felipe Llaver’ como alternativa.

En diciembre, la Cámara Alta determinó que el nombre fuera Aconcagua Arena. “Considero que las redes hoy son el medio básico para llegar a todo tipo de personas sin ningún intermediario, por eso la política debe tomar a las redes sociales para que sea cada vez sea más democrática la toma de decisiones que nosotros hoy como senadores, tomamos en representación de todo los mendocinos”, sostuvo el oficialista Diego Costarelli, ideólogo de la encuesta.

¿PARA QUÉ ESTÁ?

La intención inicial era que el estadio tuviera capacidad para 15 mil personas. Hubiera superado al Orfeo de Córdoba y al Super Domo de La Rioja, pero se colocaron 8400 butacas (apenas supera al Aldo Cantoni, de San Juan) ya que las parrillas altas eran inviables y peligrosas. “Tuvimos que poner paravalanchas y mejorar las condiciones de seguridad”, indicó el Subsecretario de Deportes, Federico Chiapetta.

El terreno de juego permite la práctica de futsal, balonmano, vóley, básquet, tenis y hockey sobre patines. Asimismo, tiene capacidad para que, de manera simultánea, se juegue en tres canchas.

Debido a sus dimensiones, también puede utilizarse para espectáculos y eventos culturales. De hecho, ya se presentó el show infanto juvenil ‘Soy Luna’ en el mes de agosto. Ante el elevado costo de mantenimiento, la intención del gobierno es que la productora que contrate este escenario para recitales y shows se encargue de la calefacción y acondicionamiento del lugar para reducir costos en el presupuesto local.

Ya está confirmado que la selección masculina de vóley, con Marcelo Méndez como entrenador, enfrentará a Canadá, Portugal y Bulgaria por la Volleyball Nations League, entre el 31 de mayo y el 2 de junio. Además, hubiera sido una de las sedes del Mundial de Básquet 2023, que se iba a disputar en Argentina y Uruguay, pero el año pasado ambos países desistieron de organizarlo.

Para algunos, el Aconcagua Arena es un “elefante blanco”. En tanto, otros han satisfecho su deseo de tener un escenario de esta magnitud para albergar eventos deportivos internacionales de gran importancia. Aún resta saber si se construirán los dos edificios restantes: el centro acuático y aquel donde estaría el IEF. El tiempo dirá si resulta ser una carga para el futuro o una herramienta más para aportar a un turismo ascendente y, sobre todo, al deporte en la provincia.

Interior del Aconcagua Arena.

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Medio cooperativo. Periodismo.

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