Abogacía védica: para evitar conflictos o resolverlos en paz

Por Lola López Quai (www.instagram.com/quailola)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

Nancy Gallo es doctora en Derecho y pionera en Argentina y Latinoamérica de la abogacía védica, un modelo de negociación eficaz que busca evitar el conflicto o, si ya existe, que no se multiplique.

Suena raro porque decir «abogados» es sinónimo pelea. Pero la abogacía védica es algo distinto porque tiene su raíz en el ayurveda, antigua medicina india que busca el bienestar integral, y se basa en lograr una percepción más clara y serena de las cosas para resolver problemas con mayor facilidad.  Algo que parece impensado en el mundo de los litigios legales, donde la norma parece ser la agresividad y el oportunismo.

Esta forma de abogacía se basa en entrenar a la mente como una forma de cambiar la percepción de las cosas. Una forma es a través de técnicas neurofisiológicas como las que brinda el médico cordobés Sergio Lais-Suárez, que permite avivar todo el potencial de la inteligencia creativa. Se trata de un proceso simple y natural que involucra el progresivo refinamiento del sistema nervioso. 

La paz mental es un factor clave en el ejercicio de la abogacía védica. Foto: Manuel Edelmann.

En esencia, se trata de captar el potencial oculto que existe en cada persona, basándose en los «biotipos del ayurveda, reconocida formalmente por la Organización Mundial de la Salud.

Cada biotopo (cada personalidad y forma de pensar del individuo) enfrenta de manera muy distinta los estímulos externos y hacen que la persona tenga un estilo particular de funcionamiento mental y físico donde gobiernan funciones psicológicas responsables de emociones tanto positivas como negativas.

Abogacía védica vs. derecho tradicional

Ahora bien, ¿en qué se diferencia exactamente la abogacía védica de la convencional? «Además de resolver el conflicto, se apunta a expandir el nivel de conciencia de las personas y, cuando esto ocurre, la percepción que tenemos de las cosas cambia porque las miramos y experimentamos desde otro lado», explica la doctora Gallo.

«Si nuestra percepción se encuentra eclipsada por estrés, fallos en la comunicación y creencias limitantes se hará mucho más difícil resolver las problemáticas y todo esto no es tenido en cuenta en la abogacía tradicional», explica la abogada.

Este sistema va más allá de las leyes escritas. Foto de Siphotography (Canva).


La especialista explica que el abogado/a védica toma en consideración tres componentes: el conocedor; el proceso de conocer y el objeto de conocimiento (en este caso el conflicto), mientras que el abogado tradicional profundiza sólo en el conflicto y lo resuelve encauzándolo en normas.

Es decir que este sistema de trabajo va más allá de las «leyes escritas», porque la realidad social es más que códigos y leyes, y corresponde a un estado de conciencia. Por ello, para la concepción védica la base de todas las leyes es el conocimiento del ser, conocimiento que se aleja de la racionalización y formalismos del Derecho occidental. 

En este sentido, la doctora Gallo explica por qué, en su opinión, la Justicia está colapsada: «Podemos ser grandes juristas aplicando las normas pero si no tenemos en cuenta que estamos tratando con individuos, toda justicia fallará, por eso hay juicios que duran años, con un desgaste tremendo a todo nivel y una sociedad colmada de violencia. Se necesita un cambio para resolver los conflictos desde otro paradigma. Yo ejerzo la abogacía védica en Argentina, me dedico a asesorar al cliente con otra visión para poder lograr acuerdos pacíficos y sin violencia. Y con muy buenos resultados».

Abrir la mente y el corazón para resolver en paz. Foto de art3d2 (Canva).

Sin dudas, un punto de vista original y desconocido para la mayoría. ¿Qué dicen los clientes ante una propuesta de este tipo? La doctora Gallo cuenta que «algunos se entusiasman, otros quedan reflexivos y otros se aferran a lo tradicional, ya que lo conocido da seguridad. Al final del proceso suelen expresar que les cambió la vida y que ven las cosas diferentes. Hay mayor satisfacción personal y plenitud interior, lo cual se refleja en mejor calidad de vida».

Pero así como adhieren a este enfoque de abordaje de los conflictos, otros son más prejuiciosos. La principal idea errónea es pensar que no estamos en Oriente y que en nuestro país todo es distinto, pero como dice la doctora Gallo «en verdad, lo que ocurre es que se teme a lo desconocido y muchas veces se opta por lo que ya se conoce, aunque haya mejores opciones».