A pura pasión, en los escenarios y en las aulas

Por Guillermo Tagliaferri (guilletaglia60@gmail.com)

Edición: Florencia Romeo (florenciaromeo06@gmail.com)

Camila Sebio, actriz y profesora de teatro, viene abriéndose camino en el mundo del espectáculo. Actualmente protagoniza «Eter Retornable«, en el Teatro Multiescena CPM todos los domingos y, además, dicta sus cursos de actuación.  

En diálogo con El Café Diario, hizo un balance de su actualidad.

Los planes para el futuro

¿Cuáles son los proyectos para lo que queda de este 2022?

Uno de mis proyectos fundamentales es que mi pequeño espacio siga creciendo. Deseo enriquecer el entrenamiento de mis alumnes mixeando con otros lenguajes, que se crucen con otros profes. Una alumna me dice siempre «es mi lugar seguro para ser libre«. Entonces ¿cómo no voy a querer que eso crezca? 

¿Y por el lado de la actuación?

Como actriz me interesa inclinarme más para el lenguaje del cine, donde hace ya un par de añitos que no hago nada. Obviamente seguiremos con «Éter Retornable», este absurdo que amo tanto, durante todo el año y quien te dice también el próximo. 

En «Éter Retornable» comparte escena con Pablo Rusconi, dirigidos por Laura Cecilia Álvarez.

Los primeros pasos

¿Cómo fueron sus inicios y su formación en la actuación? 

Nací y me crié en Florencio Varela y mis primeros en la actuación fueron a los 13 años, en un taller de barrio. Al año siguiente las curiosidades por descubrir más del mundo de la actuación me llevaron a estudiar con Lito Cruz en el antiguo estudio de la calle Suipacha. Desde entonces no paré más y me seguí formando con docentes como Marcelo Karz (clown) Marcelo Savignone (trabajo de máscaras), Facundo Rubiño, Ruben Viani, Mosquito Sancineto y Martín Salazar, entre otros. También soy egresada de la Escuela Metropolitana de Arte Dramático, como Docente de Actuación. Desde entonces, además de actuar en distintas obras, sigo formándome en pedagogía para profundizar los conocimientos que aplica en mis talleres.  

¿Tiene alguna actriz como referente o modelo a seguir?

Ninguna en particular que sea un modelo a seguir, pero sí baso todos mis personajes en la observación. Veo mucho cine y mucho teatro para nutrirme constantemente. Incluso para las clases también, leo muchísimo buscando nuevas poéticas, nuevas técnicas. Así que creo que tanto en mi ser docente como en mi trabajo actoral hay destellos de inspiración de varias mujeres. 

Camila Sebio: «En mis talleres no busco solamente enseñar actuación, tiene que ver con la humanidad, con conocerse también conociendo a otros».

Enseñar y actuar

¿Qué diferencia encuentra entre representar un papel en teatro o cine y dar clases de actuación?

Creo que la diferencia radica en que en mis clases cada alumno encuentra un espacio de comodidad para poder actuar. En mis talleres no busco solamente enseñar actuación, tiene que ver con la humanidad, con conocerse también conociendo a otros. Es una búsqueda incansable con más preguntas que respuestas, pero con una gran certeza: la empatía como bandera. Si bien siempre la invitación es a desafiarse, a desarrollarse corriéndose de la famosa zona de confort, todos los que pasan por mis talleres saben que siempre se les mirará con ojos amorosos.

Un valor importante.

Fomento en mi espacio valores que me parecen básicos para cualquier artista, pero sobre todo para cualquier persona, para que el día de mañana suban a un escenario siendo conscientes de la importancia de trabajar en equipo. Cada vez que alguien pasa a escena, se lo aplaude por el coraje, por la valentía de dejar los miedos y el qué dirán para animarse a construir un personaje. Mi deseo es que quienes luego sean profesionales puedan pisar las tablas construyendo espacios de trabajo con estos mismos valores, para que siempre el acto creativo parta desde la importancia de dar valor a la otredad y no desde el ego individual. 

La profesora 

¿Qué encuentran los alumnos que concurren a sus talleres? 

La premisa en mis talleres en el Espacio Hugo Midón es aprender desde el disfrute, incluso en las crisis creativas o en la incertidumbre y la vorágine que implica pararse a jugar delante de otro. Siempre todo debe partir de un lugar lúdico que nos encuentre deseosos de devorar la escena. Las clases están divididas en dos partes, en ambas la pauta principal es que el alumno puede desplegar y potenciar su imaginario. 

 ¿Cómo se desarrolla una clase? 

Comenzamos por una entrada en calor, física y vocal, donde se hace hincapié en el conocimiento del propio instrumento. De allí partimos a ejercicios de entrenamiento donde el objetivo es hacer surgir una concepción teatral y un lenguaje de actuación desde la propia naturaleza del interprete para así llevarlo a la transformación de diversos personajes. Por último, en la segunda mitad de la clase se abordan textos de distintos géneros y autores dependiendo del curso.  

¿Cómo se maneja con las personas que no tienen experiencia actoral? 

Para principiantes se plantean obras contemporáneas que, ya desde lo discursivo, resultan amenas para las primeras veces. Sin embargo, a medida que los alumnos van avanzando en las clases el contenido va mutando junto con ellos. Vemos desde teatro isabelino hasta textos de la edad moderna. Pasando por obras cortas y monólogos, la experiencia actoral de cada uno va viajando a su ritmo.  

¿Qué respuestas tiene de los alumnos?

Una respuesta hermosa. Tanto chicos como adultos se lanzan a cada ejercicio con el corazón abierto, se animan a apagar las voces de la razón para encender las de la emoción. Salen de cada clase felices, sabiendo que gracias al poder de la imaginación han derribado barreras propias del prejuicio personal y ajeno, para animarse a jugar. Vienen desde personas que necesitan mejorar su oratoria en público hasta actores que desean seguir entrenando, y salen de cada encuentro llevándose experiencias que los enriquecen en la vida en general.