Ser adicto a una persona

Mantener un vínculo de dependencia afectiva o emocional puede ser tan riesgoso para la salud como las adicciones al tabaco, al alcohol, las drogas o el juego.

Los vínculos adictivos pueden ser tan peligrosos como las adicción a las drogas, al alcohol o al juego, (Foto pxhere)

Los vínculos adictivos pueden ser tan peligrosos como las adicción a las drogas, al alcohol o al juego. (Foto pxhere)

Por la Dra. Lilian Azzati

Últimamente escuchamos, cada vez con más frecuencia, términos como ‘dependencias emocionales’, ‘dependencias afectivas’, ‘codependencia’, ‘dependencias relacionales’. Y nos preguntamos, ¿cuándo los vínculos afectivos se convierten en una adicción? ¿Qué tienen en común el consumo problemático de sustancias legales (alcohol y tabaco) o ilegales (marihuana, cocaína, éxtasis) y otras conductas adictivas como el juego, la internet, el sexo, las compras, el trabajo?

En todos los casos está presente la compulsión que consiste en el deseo irrefrenable de consumir o efectuar una actividad. En el caso que nos ocupa, la necesidad de estar con la persona amada, perdiendo el interés por todo lo demás. La obsesión ‘atrapa’ el pensamiento y da la idea errónea de que la relación es la solución al dolor psíquico y la ansiedad.

Hay problemas con el control de la conducta y la voluntad no es suficiente para suprimirla. También va en aumento la tolerancia al sufrimiento, hay una especie de anestesia al dolor emocional. La ‘droga’ es la relación, todo lo que hagan -en general son mujeres-, será poco para retener al otro a su lado. La adicción controla a la persona.

El origen de la dependencia estaría dado por la falta o falla en la autoestima, que lleva al codependiente a desvalorizarse, a alejarse de sí mismo, a perder el manejo de su propia vida y estar pendiente de los demás. Hay una negación del sufrimiento que les ocasiona el sentimiento de inferioridad, de no ser ni hacer lo suficiente para lo que, supuestamente, los otros esperan de ellos.

En los casos de vínculos de pareja adictivos, el codependiente necesita ser imprescindible para el otro.

Minimizan, justifican y niegan lo que está ocurriendo en la relación. Necesitan ser imprescindibles, lo que genera en muchos casos conductas evitativas por parte del otro (el complementario), lo cual hace al codependiente sentir más desasosiego. Como vemos, los vínculos pueden convertirse en otra forma de adicción sin sustancia.

En cuanto a las causas de esta problemática, hallamos en la infancia ambientes familiares negativos, discusiones, violencia verbal y/o física, distancia afectiva. O, por el contrario, relaciones de tipo simbiótico (‘pegoteo’), que llevan a situaciones de indiscriminación, haciendo que el niño se transforme en sostén emocional de los padres (niños-adultos). Estos pequeños quedan relegados como personas, sin poder gestionar una adecuada independencia emocional al llegar a la edad adulta.

Este modo de relación suele verse en parejas donde uno de sus miembros padece algún tipo de adicción u otro tipo de trastornos y la otra persona se sobreinvolucra, en un intento desesperado de rescatarlo. Al verse frustrada en su intento, comienzan los reproches asumiendo una conducta de persecución.

¿De qué modo se puede intervenir en esta dolencia que conlleva tanto padecimiento, así como deterioro en la vida social, familiar, afectiva y en la salud en general?

Una vez detectado el problema, lo cual implica superar la negación que es parte de la adicción, resulta imprescindible la consulta psicológica y/o psiquiátrica para evaluar el grado de deterioro, de tolerancia a situaciones abusivas y la coexistencia, en muchos casos, de cuadros de ansiedad y/o depresión coexistentes.

La Dra. Lilian Azzati es médica psicoterapeuta especializada en vínculos y conductas adictivas. M.N. 62187.

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