María Negro: “Usar el lenguaje como herramienta para el engaño es un acto de profunda violencia”

Autora del ‘Manifiesto de las Conchudas’, donde hace una profunda reflexión sobre el uso del lenguaje y el género, María Negro insta a las mujeres y a la sociedad en general a hacer un esfuerzo intelectual por entender el uso del lenguaje como dominador de masas.

María Negro, autora del 'Manifiesto de las conchudas'

María Negro, autora del 'Manifiesto de las conchudas'

Por Mirtha Caré
eme.elcafediario@gmail.com

María Negro nació en la localidad bonaerense de San Martín, es escritora y se desempeña como editora y columnista en la revista ‘Estrella del Oriente’ y colabora en diversas publicaciones de Latinoamérica y Europa. En 2013 publicó su primer libro, ‘Y sin embargo se mueve’, y en 2014 el siguiente, ‘Manifiesto de las conchudas’. En este último pone de relieve la importancia del lenguaje en el ejercicio de la violencia de género y nos insta al cambio. Sobre este tema conversó con El Café Diario.

¿De qué se trata el Manifiesto de las conchudas?

El lenguaje es un hecho cultural de dimensiones que aprendemos a ignorar. El significado de las palabras va quedando detrás del discurso, como una figura fantasmal que nuestro cerebro lee y nuestro oído ignora. El ‘Manifiesto de las conchudas’ es, en primer lugar, una reflexión sobre el lenguaje. Sobre una determinada palabra, no soez no vulgar, sino una palabra determinada que aparece en el lenguaje en un momento determinado: el insulto.

Este insulto, esta palabra que nace con significado hiriente, es comúnmente utilizado por mujeres, para referirse a otras mujeres. Aunque es de uso en todos los géneros, la idea de considerar las dimensiones de nuestro sexo de manera insultante merecía, entiendo, un espacio de reflexión sí, pero también de posiciones claras. Por eso mismo se trata de un manifiesto, y no de un ensayo.

La autora con su libro
La autora con su libro

¿Cómo nace la idea o la necesidad de escribirlo?

Se trata de un libro escrito hace cinco o seis años. Es decir, en la prehistoria del ‘Ni Una Menos’ y de las grandes movilizaciones por el aborto legal. Como los libros no solo pertenecen a sus autores, sino también a sus tiempos históricos, el ‘Manifiesto’ es parte del tiempo gestante, donde nuestra generación se detuvo a escuchar a la madre, a todas las madres, a las abuelas, a las no madres, a las heridas e hirientes que nos anteceden, a releer los cuentos y las brujas.

Comenzamos a mirarnos en las otras, y mirarnos de cuerpo completo, en nuestras distintas posibilidades de observación. Ahí estaba, entonces, la conchuda. La mujer cuyo sexo había tomado dimensiones despreciables para todos los géneros, y a la que nos parábamos a observar desde otro lugar. ¿No estaría, también, allí la grandeza de la que hablaba Simone de Beauvoir?

En los relatos que componen el libro hay mujeres comunes, mujeres que desean, que sufren… ¿cuál es el hilo que los une?

Esta edición tiene una curaduría particular, ya que es la primera vez que es editado por una mujer. Periodista y escritora, editora cultural de la ‘Revista Ñ’, Patricia Kolesnicov fue uniendo y transformando al Manifiesto en piezas que conforman un todo con dos libros más que saldrán como segunda y tercera parte del mismo.

En esta primera etapa hay un hilo sensible atravesando los relatos que es la sensualidad. Una sensualidad diversa, combativa, preocupada. El deseo a pesar del desprecio que sembraron en nuestros cuerpos y sus formas, el intenso camino de nuestra sexualidad biológica roto por la aberración de la tortura y la trata. En el régimen del comercio, tampoco los genitales escapan.

Nos convencemos de que nos dejan elegir, cuando en realidad solo tomamos aquello que nos permiten tomar al dejarlo a nuestro alcance”

¿Qué papel cree que juega el lenguaje en la violencia de género?

Utilizado como herramienta para el engaño o el ocultamiento de la verdad, el lenguaje es un acto de profunda violencia. Y esto es algo a lo que estamos expuestos cotidianamente, desde un lugar de docilidad que no imaginamos. Creemos informarnos y solo repetimos lo que desean que sea repetido.

Nos convencemos de que nos dejan elegir, cuando en realidad solo tomamos aquello que nos permiten tomar al dejarlo a nuestro alcance. Creemos que tenemos algún poder sobre quienes nos han educado que deben someterse a nuestro poder, y no. El lenguaje ha sido parte de una maraña de mentiras que se reproducen en nuestros odios, en nuestra violencia, en nuestra impotencia.

María Negro cantando con 'La Renato'
María Negro cantando con ‘La Renato’

El lenguaje es utilizado para manipular a las masas, desde los medios de comunicación, desde la educación. Pocas cosas existen con tal grado de misoginia como la industria publicitaria donde se aborda la construcción femenina, su cuerpo, su desnudez, en una supuesta exaltación que es profundamente degradante.

La transmisión oral de aquellos cientos de mandamientos no escritos que, generación tras generación, han servido como transmisores de temores que no son nuestros, de obsesiones que no nos pertenecen, que son funcionales al sometimiento. ¿Quién nos desea sometidos hasta estos extremos? ¿Quién utiliza el lenguaje como un arma que apunta sobre nuestro deseo?

En un mundo donde la mentira se muestra como una acumulación de infalibles respuestas, bienvenido sea el tiempo de la gran pregunta.

¿Qué propone desde el Manifiesto‘?

No dejarnos engañar por las palabras. No dejarnos someter por el lenguaje como una forma más de engaño donde quedamos atrapados y atrapadas, todos los géneros, en los mandatos recalcitrantes que llenan de hongos prehistóricos el futuro que venimos sembrando con tanto esfuerzo.

Deseamos ser libres, y el deseo –dice André Bretón- es el motor de la vida. Hay que abrazar al deseo hasta hacerlo realidad”

¿Cómo podría llevarse adelante?

En primer lugar, haciendo el esfuerzo intelectual por observar quién es el verdadero enemigo. El enemigo, en masculino por comodidad del habla, no tiene género. Es tan enorme como este régimen que nos educa para sostenerlo a costa de nuestras propias vidas. Calladas y callados nos hemos levantado para trabajar los últimos doscientos años, cada día, aceptando que las condiciones que nos dan son las únicas posibles.

Este es el hilo que necesitamos romper para siempre. Ni trabajar para sostener Estados quebrados y endeudados por empresas. Ni callar para sostener familias como estructuras de sometimiento. Ni bajar la cabeza para entrar en la comodidad, como si esta fuera posible, a costa de abandonar nuestro deseo.

Deseamos ser libres, y el deseo –dice André Bretón– es el motor de la vida. Hay que abrazar al deseo hasta hacerlo realidad. Armar con nuestras manos un mundo nuevo donde los distintos géneros que conformamos como especie tengan espacio para desarrollarse laboral e intelectualmente. Así vamos a liberar al amor (en todas sus formas) del pasado que lo ata a la miseria. Así vamos a construir una realidad más cercana a la verdad que a esta mentira que sucede en loop en cada diario, en cada poema, en cada noticia televisiva.

¿Dónde se puede conseguir el libro?

En la web de ‘BajaLibros’ ya se pueden conseguir las dos primeras partes del ‘Manifiesto’. La primera se encuentra entre los libros más vendidos de la plataforma. El segundo tomo del ‘Manifiesto’ ha salido como parte de la colección #MiraComoNosLeemos, una gran selección de obras literarias vinculadas a la problemática de género, editada, también, por Patricia Kolesnicov.

Calladas y callados nos hemos levantado para trabajar los últimos doscientos años, cada día, aceptando que las condiciones que nos dan son las únicas posibles”

¿Tiene algún nuevo proyecto?

Siempre. Estoy terminando un libro de crónicas sobre la culpa, y avanzo sobre una ficción que involucra al matrimonio y otras maneras de hacernos sentir presos. Eso en lo que respecta a la literatura. En teatro, aún estoy presentando un unipersonal llamado ‘Cacho no llores’ que, con mucho humor, aborda el problema de la discusión con respecto a la legalidad o la clandestinidad del aborto en el país.

Este año se va estrenar, también, la película de Alejandro Rath llamada ‘Manifiesto’ por la gran obra que realizaran León Trotsky y AndréBretón, donde me he dado el lujo de colaborar haciendo cine. Además formo parte, felizmente, de una banda de blues llamada ‘La Renato’, con la que sembramos música en varios escenarios de Capital.

¿Qué mensaje nos dejaría?

No hay nada destinado para nosotros. Ni el dolor ni la miseria ni la educación, ni las capacidades artísticas. Solo unas pocas cosas están dispuestas sobre la mesa de la familia trabajadora, y ninguna le sirve para secarse las lágrimas. Todo lo demás, como el cielo, habrá que tomarlo por asalto. Vayamos por eso.

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